Alphabet, Microsoft, Amazon, Apple y Meta ya reportaron los resultados financieros del segundo trimestre y superaron las expectativas de los analistas. A la espera de Nvidia, con expectativas positivas.
El alejamiento de Patricia Pomies como COO generó un cimbronazo en la compañía tecnológica, que no designará reemplazo directo. La decisión, tomada por acuerdo entre las partes, tuvo repercusión inmediata en los mercados.
La compañía recuperó impulso con una suba marcada en las entregas de aeronaves y un repunte de pedidos, aunque persisten tensiones sindicales, secuelas de accidentes recientes y trabas comerciales que podrían complicar la estabilidad alcanzada.
La firma comandada por Galuccio avanzó con una compra estratégica que disparó su producción y generó entusiasmo en grandes bancos de inversión. Sin embargo, el fuerte consumo de efectivo y el aumento de la deuda plantean interrogantes sobre su capacidad para sostener el ritmo de expansión sin comprometer la salud financiera.
Impulsada por el auge global de la IA, la fabricante de chips desarrolló una estrategia apoyada en asociaciones clave, demanda soberana y expansión internacional que la posiciona como eje central del nuevo orden tecnológico.
El mandatario norteamericano endureció su postura contra el bloque y advirtió que cualquier nación que respalde sus iniciativas podría enfrentar nuevos gravámenes. La advertencia sacudió a los futuros bursátiles y generó incertidumbre entre los principales socios comerciales de Washington.
Tras un rebote que alivió el temor a un desplome prolongado, los inversores se enfrentan a señales mixtas: la posible baja de tasas en EE.UU. alimenta el optimismo, mientras algunas alarmas mantienen encendida la cautela de quienes dudan de la fortaleza del repunte.
Tras darse a conocer la noticia, el S&P 500 concluyó la rueda de este martes con una suba del 1,1%, mientras que el Nasdaq 100 avanzó un 1,5% y el Dow Jones, un 1,2%.
En el plano cambiario, los precios también terminaron al alza: el oficial subió un 0,4% hasta los $1.185. Las bolsas del mundo avanzaron contra todo pronóstico pese al conflicto de Medio Oriente.
La tendencia la inició Michael Saylor, dueño de MicroStrategy, y ya más de 70 empreas lanzaron sus ofertas públicas con más de USS 65,000 millones de activos digitales ahora en sus balances.
Los principales índices bursátiles de Estados Unidos arrancaron la jornada en rojo tras la ofensiva israelí. La suba del petróleo benefició a las energéticas y el oro volvió a funcionar como refugio ante el aumento de la incertidumbre.
Durante casi cincuenta años, Donald Trump hizo crecer el negocio inmobiliario que había iniciado su padre y lo transformó en una fortuna de US$ 2.500 millones. Después, en menos de cinco años, armó un emporio de criptomonedas todavía más valioso.
Bancos como JP Morgan y Goldman Sachs, aseguradoras como Progressive y firmas como Main Street y East West Bancorp demostraron que las finanzas siguen siendo un terreno fértil para inversores pacientes.
El año arrancó con un sacudón que descolocó a más de un inversor sin brújula. El rebote posterior confundió aún más, alimentando dudas sobre si se trata de una pausa pasajera o algo más serio. El nuevo impacto de la guerra
Mientras OpenAI, Google y otros avanzan en el desarrollo de asistentes conversacionales, Apple enfrenta problemas técnicos y regulatorios y deja dudas sobre su capacidad de innovación ante los mercados.
Mientras el oro y la plata ganan terreno por la incertidumbre global, cinco compañías mineras marcan récords recientes en Wall Street. Qué papel juegan las tasas, el dólar y el giro proteccionista de Trump en esta nueva ola de interés por los activos tradicionales.
Tras un arranque flojo en abril, varias compañías del segmento más volátil del mercado volvieron al centro de la escena el mes pasado. Tecnología, biotecnología y servicios digitales lideran una lista con fundamentos sólidos y alto respaldo de fondos especializados.
La pelea entre Trump y Musk sacudió los mercados: las acciones de Tesla se desplomaron un 14% en medio de tensiones políticas que golpearon la confianza de los inversores. Paralelamente, el informe de empleo de los Estados Unidos superó por poco las previsiones, aunque las revisiones a la baja enfriaron el entusiasmo y empujaron al alza los rendimientos de los bonos.
La maniobra del grupo de países petrolero apunta a quedarse con una porción mayor del negocio, pese al riesgo de que los precios sigan bajos y achiquen la rentabilidad del sector a nivel global.