La startup fundada por ex OpenAI busca cerrar la mayor financiación privada de la historia antes de salir a bolsa, en una operación que pondrá bajo examen la fiebre inversora por la inteligencia artificial.
El conflicto alrededor de OpenAI amenaza con sacudir la reputación de la compañía y vuelve a poner en discusión el delicado equilibrio entre rentabilidad y beneficio público.
El juicio federal impulsado por Elon Musk contra Sam Altman, OpenAI y Microsoft pone bajo revisión la promesa fundacional de desarrollar inteligencia artificial en beneficio de la humanidad, mientras amenaza con alterar la estructura de la compañía, su vínculo con Microsoft y el futuro de una fundación llamada a convertirse en uno de los mayores experimentos filantrópicos de la era tecnológica.
Un informe del analista Ming-Chi Kuo impulsó los papeles del fabricante de chips, tras revelar una posible alianza con OpenAI, MediaTek y Luxshare para desarrollar un dispositivo móvil con IA cuya producción comenzaría en 2028.
La compañía detrás de ChatGPT gana libertad para vender sus desarrollos fuera de Azure, mientras el gigante tecnológico conserva una participación clave y redefine los términos económicos de uno de los pactos más influyentes del sector.
Ben Liu, CEO de Formation Bio, está convencido de que el principal obstáculo para llevar medicamentos al mercado no es el descubrimiento de fármacos, sino los ensayos clínicos. Con esa idea, reunió a grandes inversores para recaudar unos US$ 615 millones y comprar medicamentos estancados, y usar inteligencia artificial para acelerar las pruebas de estrés.
Más que una inyección de capital, el acuerdo fija prioridad sobre capacidad aún no construida, en plena carrera global por abastecer el salto de la inteligencia artificial.
Con apuestas en energía, centros de datos, ciencia, robótica e identidad digital, el creador de OpenAI busca ocupar un lugar central en la infraestructura capaz de sostener la próxima etapa de la inteligencia artificial.
El multimillonario reactivó una vieja discusión sobre subsidios estatales masivos y advirtió: robots y algoritmos desplazarán tareas humanas en múltiples sectores.
Expertos en seguridad advierten que el problema más urgente ya atraviesa las empresas, que incorporan IA sin la supervisión necesaria y quedan más expuestas a errores propios que a una ofensiva externa.
Bajo la presión de una futura salida a bolsa y la competencia de Anthropic, la compañía deja atrás apuestas virales como Sora para enfocarse en la rentabilidad. Un repaso por los acuerdos con Disney, Nvidia y Walmart que no lograron cumplir las expectativas.
La empresa dejó Stargate UK en pausa ante reglas poco previsibles y costos eléctricos demasiado altos, un revés para los planes de Londres de atraer inversiones y ganar capacidad propia para desarrollar inteligencia artificial.
Documentos presentados ante la SEC revelan que Lunate tomó una participación minoritaria en Insight Partners, una de las firmas más influyentes de Silicon Valley. La jugada expone el avance del dinero emiratí en el negocio global de las startups.
Con un apoyo privado récord, la compañía profundizó su ventaja frente a Anthropic y xAI, aunque sigue demandando fuertes desembolsos operativos debido al costo del desarrollo.
Gigantes tecnológicos premian el uso intensivo de asistentes para programar, convencidos de que ese gasto acelera el desarrollo y les otorga una ventaja frente a una competencia cada vez más feroz.
Caitlin Kalinowski renunció tras cuestionar el giro de firma de Sam Altman hacia tareas de defensa de Estados Unidos y alertó por posibles usos ligados a vigilancia sin control judicial y armas autónomas.
El grupo japonés redobla su apuesta por la inteligencia artificial con una jugada audaz de Masayoshi Son: salir del fabricante de chips más valioso y cargar deuda para respaldar al creador de ChatGPT, mientras intenta capturar valor en distintos niveles de la cadena tecnológica.
Con aportes de Amazon, Nvidia y SoftBank, la startup buscará acelerar su infraestructura y impulsar el programa “Frontier” para clientes corporativos. Asegura que ChatGPT suma 900 millones de usuarios semanales y crece la pelea en la cima tech.