El crecimiento de Vaca Muerta cambió el mapa energético argentino. La producción de gas natural alcanza niveles récord, los proyectos de gas natural licuado (GNL) prometen abrir nuevos mercados de exportación y las inversiones en infraestructura avanzan impulsadas por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Sin embargo, mientras buena parte del debate se concentra en los gasoductos troncales y los proyectos de exportación, las empresas distribuidoras enfrentan otro desafío: llevar ese crecimiento hasta el usuario final.
Ese fue uno de los ejes del panel "La última milla del gas: cómo la distribución acompaña el crecimiento de Vaca Muerta", realizado durante el Forbes Energy Summit, donde participaron Mauricio Cordiviola, director de Operaciones de Camuzzi, y Gustavo Latorre, director Comercial de Naturgy Argentina. Ambos coincidieron en que, tras la normalización tarifaria y la recuperación gradual de las inversiones, el sector comienza una nueva etapa en la que el objetivo ya no es solo mantener la operación, sino expandir el acceso al gas natural y mejorar la calidad del servicio.
Camuzzi, explicó Cordiviola, opera dos distribuidoras que abastecen a siete provincias, desde Buenos Aires y La Pampa hasta toda la Patagonia. La compañía presta servicio en unas 360 localidades, administra cerca de 50.000 kilómetros de gasoductos y ramales, ocho plantas compresoras y abastece a aproximadamente 2,3 millones de usuarios.
Naturgy, por su parte, suma alrededor de 2,5 millones de clientes a través de sus distribuidoras en el Gran Buenos Aires, el NOA y San Juan. Además, forma parte de un grupo energético con presencia en más de veinte países y actividades que abarcan distribución eléctrica, generación, comercialización de gas y GNL.
Un sistema que respondió durante el invierno
Los ejecutivos destacaron que el sistema gasífero mostró un desempeño sólido durante la temporada invernal, incluso frente a episodios de bajas temperaturas en el sur del país.
"Desde el punto de vista operativo, el invierno ha sido excelente porque la demanda prioritaria no tuvo interrupciones gracias a las obras realizadas en los últimos años", afirmó Latorre, al destacar que el sistema respondió correctamente incluso en regiones donde las condiciones climáticas fueron particularmente exigentes.
Para las distribuidoras, ese desempeño confirma que las inversiones realizadas en infraestructura durante los últimos años permitieron mejorar la confiabilidad del servicio y prepararlo para acompañar el crecimiento de la producción proveniente de Vaca Muerta.
Sin embargo, ambos ejecutivos coincidieron en que el desafío cambió. Si durante la última década la prioridad fue garantizar el abastecimiento, ahora el foco está puesto en ampliar la cantidad de usuarios conectados.

La gran oportunidad sigue estando dentro del país
Aunque la posibilidad de exportar GNL ocupa buena parte de la agenda energética, las empresas sostienen que todavía existe un enorme margen de crecimiento en el mercado doméstico.
Latorre recordó que Argentina cuenta con aproximadamente 16 millones de usuarios eléctricos, frente a apenas 9,2 millones de usuarios de gas natural.
"La oportunidad es enorme. Nos falta mucho recorrido para seguir expandiendo el servicio", sostuvo durante el panel.
Las estimaciones de Naturgy muestran la magnitud del potencial. Solo dentro de sus áreas de concesión identifican alrededor de 220.000 nuevos clientes que podrían incorporarse a la red, mientras que a nivel nacional calculan un universo cercano a un millón de usuarios potenciales, equivalente a unos cuatro millones de personas hacia 2030.
Ese crecimiento no depende únicamente de extender redes. En muchos casos, la infraestructura ya pasa por la puerta de las viviendas.
La verdadera barrera está dentro de las casas
Uno de los principales conceptos que atravesó la conversación fue que la limitación para ampliar el acceso al gas ya no es exclusivamente la infraestructura pública.
"La barrera de entrada al gas natural hoy es el costo de la instalación interna", explicó Cordiviola. Para enfrentar ese problema, Camuzzi firmó acuerdos con el Banco Provincia de Tierra del Fuego y el Banco del Chubut que permiten financiar las instalaciones domiciliarias mediante créditos cuya cuota se incorpora a la factura del servicio, reduciendo el riesgo para las entidades financieras.
Naturgy observa una situación similar. Según detalló Latorre, alrededor de 100.000 clientes tienen actualmente la red de gas frente a sus viviendas, pero no pueden conectarse porque la instalación interna representa una inversión de entre 1,5 y 2 millones de pesos.
Para las distribuidoras, resolver esa barrera resulta clave porque el gas natural continúa siendo significativamente más económico que otras alternativas energéticas.
Latorre ejemplificó que un usuario residencial de bajo consumo paga actualmente entre 15.000 y 20.000 pesos mensuales utilizando gas natural. Ese mismo consumo, señaló, costaría alrededor de 75.000 pesos utilizando GLP y cerca de 100.000 pesos mediante electricidad.
La diferencia económica explica por qué las empresas consideran que todavía existe un importante espacio para ampliar la penetración del servicio.

Una nueva agenda para las distribuidoras
Con un marco tarifario más estable, las compañías comenzaron a mirar más allá de la operación cotidiana.
Cordiviola explicó que Camuzzi trabaja junto a municipios para desarrollar nuevas extensiones de red donde existe demanda potencial, mientras participa con el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) en el desarrollo del denominado Factor K, un mecanismo destinado a financiar futuras obras de expansión.
El ejecutivo reconoció que aún quedan aspectos regulatorios por definir, como plazos y tasas aplicables, pero sostuvo que ese instrumento puede transformarse en una herramienta importante para continuar ampliando la infraestructura.
Naturgy, en tanto, anunció inversiones cercanas a 40 millones de dólares anuales en distribución de gas y otros 20 millones en electricidad, recursos que apuntan tanto a la expansión como a la modernización tecnológica de sus redes.
Tecnología para mejorar el servicio
La transformación no pasa únicamente por construir nuevos gasoductos. Las empresas también buscan reducir interrupciones mediante herramientas tecnológicas y nuevos procesos de mantenimiento.
Cordiviola destacó la finalización del Sistema Cordillerano Patagónico, una obra que permitió liberar restricciones en unas 25 localidades, entre ellas Bariloche y San Martín de los Andes, posibilitando la incorporación de aproximadamente 3.500 nuevos usuarios durante este año.
Naturgy, por su parte, desarrolla el proyecto REVI, destinado a acelerar la rehabilitación del servicio en edificios multifamiliares luego de cortes técnicos. Además, implementó un programa piloto mediante el cual la empresa reemplaza sin costo determinados reguladores domiciliarios cuando presentan pérdidas, evitando interrupciones prolongadas para los usuarios.
El desafío de crecer sin perder competitividad
Otro punto que preocupa a las distribuidoras es la expansión de desarrollos inmobiliarios completamente eléctricos.
Latorre sostuvo que muchas construcciones nuevas prescinden del gas porque resulta más barato durante la etapa de obra. Sin embargo, advirtió que esa decisión termina trasladando mayores costos energéticos a los usuarios una vez que comienzan a habitar las viviendas.
Por ese motivo, consideró importante trabajar junto a desarrolladores y constructores para mostrar las ventajas económicas del gas natural durante toda la vida útil de los inmuebles.
En definitiva, la competitividad del gas argentino no se jugará solamente en los grandes proyectos de infraestructura o en los contratos internacionales de GNL. También dependerá de la capacidad de resolver esa "última milla" que separa a millones de hogares de una red que, en muchos casos, ya pasa frente a sus puertas.