El horizonte del Atlántico no es solo un paisaje para Guibert Englebienne; es la cuna de una de las mentes más brillantes de la tecnología en la Argentina. Quien lidera como co-founder y presidente para Latinoamérica a Globant X -el unicornio tecnológico nacido en el país que hoy brinda servicios digitales a gigantes como Google o Disney- sostiene que su carácter empresarial se forjó entre el snorkel en Las Toscas y los vuelos en parapente por Varese.
En el marco del Forbes Reinventando Mar del Plata Summit, Englebienne compartió una visión íntima sobre cómo el entorno local influye en la capacidad de innovar. “Vivir en Mar del Plata le da forma a tu carácter; la actitud que tenemos hacia el disfrute, a estar muy presente y en poder darse el lujo de disfrutarlo, creo que me marcó muchísimo”, sentenció el empresario. Para él, la ciudad ofrece una comunión única entre la naturaleza y el conocimiento.
El espíritu emprendedor, según su óptica, guarda una estrecha relación con la geografía y la exploración. “Los emprendedores somos los exploradores del siglo XIX; corporizamos esta voluntad de decir vamos a poner el norte en algo que nadie se haya animado, vamos a buscar ese desafío y me voy a lanzar a esa aventura”, definió. Esta filosofía es lo que permite a Globant mantener un ADN basado en la búsqueda del disfrute.
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Su formación provino de la naturaleza, pero también de las experiencias laborales iniciales. Englebienne recordó sus inicios en las tiendas El Pato, el negocio familiar, donde aprendió una lección que hoy aplica en directorios internacionales. “Todo arranca con tu primer trabajo. Trabajé en el negocio familiar y lo primero que uno aprende es a actuar como dueño; tener ese nivel de protagonismo en cualquier organización hace una enorme diferencia”, afirmó.
La charla con el director de Forbes Argentina, Alex Milberg, giró inevitablemente hacia la inteligencia artificial (IA), a la que describió como la tecnología más poderosa conocida por la humanidad. “Las computadoras cuando yo empecé podían almacenar o recuperar información, hoy pueden razonar, ver, entender, hablar, crear y planear; todo lo que conocemos como infraestructura está sujeto a cambiar”, detalló sobre el gran hito en la historia de la ingeniería.
Pese al temor que genera este avance, el empresario aportó una mirada optimista y humana. Para él, la IA no viene a reemplazar al talento, sino a potenciarlo. “La inteligencia artificial va a amplificar aquello que nosotros queremos hacer y nos va a focalizar en aquello que realmente somos genuinamente buenos; si se piensa la ingeniería de software como la traducción de ideas en líneas de código, se está equivocando”, explicó.
Sin embargo, advirtió sobre un fenómeno de parálisis en el mundo corporativo frente a la innovación. Mientras los usuarios individuales adoptan la tecnología a una velocidad inédita, las organizaciones tradicionales suelen quedar rezagadas por su aversión al riesgo. Englebienne fue muy gráfico, nuevamente: “Que haya disponibilidad de cosas no quiere decir que las cosas funcionen. Yo me doy cuenta con los gimnasios: te inscribís, pero el tema es que hay que ir”.
En este contexto, el rol de las empresas de servicios tecnológicos se asemeja al de un guía de montaña en territorio desconocido, y en Globant, según indicó, trabajan para ser el "sherpa" que toma de la mano a las entidades paralizadas por la incertidumbre. “Necesitás un personal trainer que venga y te lleve; ahí afuera todo está por reescribirse salvo muy contadas compañías que han repensado sus flujos de trabajo completos”, observó.
La brecha entre la adopción personal y la organizacional sigue siendo ancha y las consecuencias son directas. “Todos nosotros usamos inteligencia artificial y el beneficiario es nuestro tiempo libre; las empresas no se lo están llevando todavía y las que tengan el mindset de adoptarla van a ser las que hagan desaparecer a la competencia”, analizó. El impacto real se verá cuando las corporaciones se comporten como "animales diferentes".
Respecto al futuro de Mar del Plata, Englebienne identificó un punto de inflexión propiciado por la normalización del trabajo remoto al resaltar que “hoy la gente se dio cuenta de algo que muchos hacíamos hace tiempo: el trabajo remoto hace que lugares con un balance entre calidad de vida y capacidad de ensamblar equipos sean muy atractivos; Mar del Plata tiene la capacidad de traer talento de todo el mundo”, propuso.
El modelo de oficina que Globant implementó en la ciudad es un testimonio de esta visión de libertad y eficiencia. “Tenemos las tablas de surf ahí; los chicos agarran a las seis de la mañana, se van a surfear, vuelven, se pegan una ducha en la oficina y después trabajan”, relató. Es una integración total entre la pasión por la naturaleza y el alto rendimiento profesional.
Este enfoque también se extiende a la preservación del patrimonio local, como sucedió con la revitalización del Museo del Mar. En ese espacio, convive una invaluable colección de caracoles con la vanguardia de la economía del conocimiento. “Para mí hay una comunión entre la naturaleza y las ciencias del conocimiento que es superinteresante y que le pueden dar un ángulo muy distinto a Mar del Plata”, destacó durante la entrevista.
Para el referente tecnológico, ante la capacidad del futuro de hacer buenas preguntas para obtener las respuestas necesarias, esta habilidad sumada al carácter único que otorga una ciudad como Mar del Plata, constituye la base para proyectar sueños a escala global. “Desde acá se puede hacer algo grande; ¿por qué no lanzarte y hacer tus sueños lo más grande posible focalizándote en las cosas que te hacen diferente?”, desafió.
La charla concluyó con una definición personal que resume su vínculo con el distrito y su gratitud por el entorno. “Mar del Plata es una vida plena y es un afano; vivir acá es un beneficio, un privilegio de unos pocos y es un gran lugar desde donde poder proyectarse al mundo”, afirmó con la convicción del ejemplo en vivo de quien conquistó mercados internacionales sin perder su esencia.