Por un lado, una marca que es sinónimo de café para generaciones de argentinos, con 85 años de historia arraigada en el puerto marplatense; por el otro, una fintech que nació como emprendimiento familiara en Córdoba y evolucionó hasta convertirse en un neobanco con más de seis millones de clientes. Ambos mundos se encuentran en la necesidad de interpretar a un consumidor cada vez más exigente y menos predecible.
En el marco del Forbes Reinventando MDQ Summit, Martín Cabrales, presidente de Café Cabrales, y Pablo Caputto, CEO de Naranja X, compartieron escena para debatir sobre los procesos de transformación que atraviesan sus organizaciones. El encuentro propuso repensar el presente de Mar del Plata, no solo como destino turístico, sino como una vidriera estratégica donde las marcas nacionales validan su relación con el público antes de proyectarse al resto del país.
Para Cabrales, la clave de la longevidad empresarial reside en la capacidad de lectura constante del mercado. “Hay que saber leer y seguir al consumidor; el consumidor es el que determina, el que te elige, el que te baja o te sube el dedo; perder un cliente es mucho más caro que hacer uno nuevo”, afirmó el empresario. Con la tecnología como aliada, la firma logró hitos como la producción de las primeras cápsulas compatibles en el país.
La reinvención en una empresa familiar también implica desafíos internos que van más allá de lo productivo, y como tal Cabrales, integrante de la tercera generación al mando, reconoció que el cambio más difícil fue la profesionalización de la estructura. “Invertir en procesos y poner más profesionalismo dentro de la compañía cambia el panorama; el diálogo y anticiparse a los problemas mediante conversaciones transparentes evita que conflictos generacionales terminen en batallas campales”, explicó.
Desde la perspectiva de Naranja X, la transformación digital redefinió por completo el modelo de negocio original. Pablo Caputto, quien lidera la compañía que hoy ofrece desde cuentas e inversiones hasta seguros y ahorros, destacó que la tecnología debe tener un propósito humano. “El cambio tiene que tener un sentido de cliente; cuando el equipo entiende que esto es lo mejor para los usuarios, las cosas y las conversaciones son transparentes y tienen un sentido de valor”, señaló.
“Vendemos más de 42 productos con una sola app potenciada por inteligencia artificial y ninguno se comercializa por una sucursal; la red física todavía sigue estando, pero con otro sentido y otro propósito”, detalló Caputto. Esta evolución de Naranja X es un caso de estudio en la banca argentina por su velocidad de adaptación, que pasó de vender el 80% de sus productos en sucursales físicas hace cinco años, a operar la totalidad de sus transacciones a través de canales digitales.
Sobre el futuro de la banca, el CEO de Naranja X coincidió con la visión de un ecosistema financiero mucho más autónomo. “Me obsesiona la aparición de entidades 100% autónomas donde la estructura de datos, que es nuestra materia prima, permita brindar experiencias extraordinarias y económicas; ese es el gran disruptor de la banca de retail para los próximos cinco años”, vaticinó el directivo cordobés durante el encuentro.

Cabrales, por su parte, enfatizó que en el mundo del café la tecnología convive con la irreemplazable mano del hombre, y así la firma trajo de Italia la primera academia de Sudamérica para profesionalizar el oficio del barista y elevar el estándar de calidad local. “El café requiere un proceso final en el cual la intervención humana sigue siendo muy importante; la capacitación y la tecnología son los pilares para lograr un buen producto de especialidad”, sostuvo.
Mar del Plata, el inicio
La mirada sobre Mar del Plata fue un punto de convergencia para ambos líderes en el panel. Cabrales destacó que la ciudad dejó de ser un balneario para convertirse en una potencia industrial. “Mar del Plata es la vidriera de la Argentina; el cliente te consume acá con buena onda y un buen recuerdo, y si tenés la marca presente, te sigue consumiendo en su ciudad de origen o en su provincia”, analizó el empresario.
Caputto también resaltó el potencial del interior del país y la migración interna hacia ciudades que ofrecen una mejor propuesta habitacional, como Mar del Plata, aunque advirtió sobre los desafíos macroeconómicos que marcan este año. “El sistema sintió un cambio abrupto en la mora; veníamos de años donde casi no existía y el mercado sintió un salto a niveles a los que estábamos desacostumbrados; en este 2026 vamos a ser más cautos en el consumo”, advirtió el ejecutivo.

En sintonía con esta cautela, Cabrales se mostró prudente respecto al corto plazo económico nacional: “Estamos saliendo de un modelo perimido que nos llevó a esta situación; tenemos paciencia y confianza, pero es un camino que tenemos que transitar todos juntos; no va a ser un año de abundancia, va a ser un año en el cual hay que pelearla”, afirmó, subrayando que la competitividad es la única salida.
“El cambio es permanente; o cambiás o te morís”, resumió Cabrales con la contundencia de quien vio a su empresa atravesar casi un siglo de crisis y recuperaciones en la Argentina, logrando que la marca trascienda las fronteras del puerto marplatense.
El panel cerró con una reflexión sobre la fragmentación del mercado y la importancia de los nichos. Los directivos coincidieron en que el futuro pertenece a quienes sepan ofrecer productos específicos. “Vemos un mercado cada vez de más nichos y los empresarios tenemos que ser competitivos; hay que ofrecer a cada sector lo que necesita y a lo que realmente puede acceder”, concluyó Cabrales en el escenario marplatense.
La reinvención, para ambos ejecutivos, es una condición de supervivencia y el éxito corporativo depende de la capacidad de transformar la resistencia al cambio en una cultura de innovación. Cualquier sea el sector, aseguran en que el objetivo sigue siendo brindar experiencias de valor que acompañen la evolución del consumidor argentino.