¿Cómo reinventar un patrimonio histórico? “Lo que hicimos fue repensar cómo pasar de ser una postal para convertirnos en un espacio que tenga vida, sentido de pertenencia y participación”, respondió Rodolfo Parato, presidente de Torreón del Monje, en el marco del Forbes Reinventando Mar del Plata Summit, que tuvo lugar en el icónico edificio que fue enviado a construir por el propio Ernesto Tornquist, a principios de 1900.
A Parato se sumaron, Elizabeth Ortiz Municoy, CEO de Ortiz Lizmar Propiedades; Déborah Sábsay, cofundadora de destilería Kalmar; y Nahuel Ivar Panziera, gerente General de Urbania Boutique de Porcellanatos, quienes atravesaron una reinvención de sus negocios ligados al crecimiento de la ciudad después de la pandemia. @@FIGURE@@
“Hace 56 años que estamos en el mercado y tuvimos que cambiar el concepto de lo que es una inmobiliaria”, contó Ortiz Municoy quien aseguró que la pandemia transformó por completo la dinámica del negocio. “Yo había viajado a Estados Unidos y había visto lo que eran los coworking, teníamos un edificio en Güemes y decidimos crearlo y funcionó”, detalló.
De esta manera, crearon una nueva unidad de negocio y llevaron una tendencia alternativa para quienes operan todo el año desde la ciudad bonaerense. @@FIGURE@@
“En nuestro caso no teníamos presencia en el mercado de terminación de la construcción. Muchísimos marplatenses nos habrán comprado su pileta para la cocina en la esquina de Matheu e Independencia, pero fue todo un desafío cambiar la cultura para que nos empiece a aceptar en el tipo de productos que queríamos tener”, contó Nahuel Ivar Panziera, quien destacó que hoy pueden decir que “Urbania es una tienda boutique de porcellanatos”.
Cuando reinventarse es crear un nuevo sector
Kalmar es la primera destilería habilitada de Mar del Plata que nació del auge marplatense en la pandemia. “Nacimos a partir de una empresa de transporte, estuvimos cerrados y tuvimos que reinventarnos desde lo que ya traíamos dentro porque mi marido y socio destilaba, era una tradición familiar que venía de su bisabuelo vasco”, describió Déborah Sábsay, Cofundadora de destilería Kalmar.
Esta reinvención los llevó, de hecho, a crear un nuevo sector en la ciudad, porque las destilerías no estaban habilitadas. “Trabajamos con la municipalidad para ver cómo lograr que Mar del Plata fuera un centro para crear bebidas espirituosas”, subrayó.
Los cuatro líderes coincidieron en el hecho de que la reinvención es posible si se aprende a delegar y a trabajar en conjunto con proveedores, otras organizaciones o hasta la propia trayectoria.
“Cuando vimos que el coworking funcionaba lo pensamos como una unidad de negocio separada de la inmobiliaria, pero nos dimos cuenta de que nuestra trayectoria le daba confianza al cliente que quería entrar al coworking”, sostuvo Ortiz.
Desde el icónico Torreón del Monje, Parato reconoció que el cambio que hicieron en 2016 no fue instantáneo y que no todos los emprendimientos que hoy están en el establecimiento entendían que en esa zona se podía poner un gimnasio que funcionara.
"Nos pasó con una cadena deportiva a la que le acercamos la propuesta, que nos cuestionaban por qué un gimnasio en la costa, con el frío… Pasaron los años y en 2020 apareció Sport Club con la idea de venir a Mar del Plata, ellos proyectaban tener 600 socios y hoy tienen 1800 y estamos haciendo una amplicación”, destacó.
Desde Kalmar, Sábsay reconoció que el proceso también fue progresivo: “pensamos que los premios y reconocimientos iban a llegar enseguida y fue un proceso”, sostuvo y aclaró que también aprendieron a presentarse como una destilería y no solo como una productora de gin.
“Somos una destilería de bebidas espirituosas con o sin alcohol, y nos basamos mucho en nuestra trayectoria por la empresa de transporte, cuando la gente empezó a entender que éramos los mismos, nos posicionamos”, confirmó. @@FIGURE@@
La mirada a futuro
“Nosotros trabajamos en generar una empresa en que de gusto trabajar pero sobre todo en que la gente no tenga la necesidad de irse de la ciudad para buscar un futuro mejor”, dijo Panziera, quien contó que para eso se enfocan constantemente en mejorar la oferta y visitar ferias internacionales de producto. “Las empresas extranjeras ven un potencial enorme en Mar del Plata por eso queremos traer a los profesionales productos que estén a la vanguardia mundial”, aclaró.
Desde Ortiz Lizmar Propiedades, su CEO destacó que están trabajando en la puesta en valor del patrimonio histórico manteniendo la fachadas de los tradicionales chalets de la ciudad en los que están instalando nuevos espacios de coworking sin alterar el patrimonio.
En el Torreón del Monje, ya tienen diez unidades económicas funcionales durante todo el año, más la actividad propia del restaurante con salón de eventos y club de playa.
“Somos también socios en el desembarco del Hard Rock en Mar del Plata y eso nos está manteniendo ocupados”, sostuvo Parato.
Por su parte desde Kalmar están desarrollando destilados con añejamiento un mercado poco desarrollado en Argentina, además de trabajar en la puesta en valor de la destilería para las visitas guiadas orientadas a fanáticos y turistas.