El potencial de la Argentina para consolidarse como un centro global de servicios basados en el conocimiento es una realidad que trasciende las coyunturas económicas. En el marco del Forbes CEO Summit 2026, los líderes empresariales coincidieron en que el país no compite por costos bajos, sino por la sofisticación de sus profesionales, capaces de integrarse en los eslabones más altos de la cadena de valor global.
Frente al avance de la inteligencia artificial y las nuevas dinámicas laborales, las ventajas comparativas locales, que incluyen la flexibilidad cultural, la calidad educativa y la afinidad horaria con los principales mercados internacionales, configuran un escenario propicio para que el sector se consolida como uno de los motores de desarrollo más dinámicos del país.
El panel “De Argentina al mundo: el hub local for export” reunió a Verónica Asla, Directora regional de EY Global Delivery Services; Facundo Gómez Minujin, Senior Country Officer de J.P. Morgan para la Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia; y Domingo Speranza, Socio & Director de Newmark. Los ejecutivos analizaron las estrategias de las corporaciones para expandir sus operaciones locales hacia el exterior y destacaron que la capacidad de adaptación y la curiosidad innata de los profesionales locales permite exportar servicios de alta complejidad, compitiendo directamente con los centros más avanzados de Europa.
A pesar de los desafíos macroeconómicos pendientes, el debate dejó en claro que la infraestructura corporativa y la presencialidad juegan un rol fundamental en la retención de este capital humano diferencial. Las oficinas ya no se piensan como meros espacios de tareas operativas, sino como centros de colaboración y cultura interna necesarios para fomentar la innovación en la era digital. Asimismo, se planteó la necesidad de un mayor reconocimiento oficial y social hacia la industria del conocimiento, cuyo techo aún se encuentra lejos de alcanzar su verdadero potencial.
La Directora regional de EY Global Delivery Services profundizó en las razones por las cuales el ecosistema local mantiene una proyección de crecimiento tan marcada frente a sus competidores internacionales. “La calidad del talento argentino es diferencial en el mundo y así nos reconocen todos nuestros usuarios. El talento no se dedica a un trabajo transaccional de bajo nivel sino participando en un lugar de la cadena de valor superior”, detalló.
Asla subrayó que, si bien existen destinos globales con estructuras de costos más competitivas, la Argentina se destaca por sus habilidades blandas y su resiliencia operativa. Al respecto, argumentó: “Desarrollamos capacidades que en países más ordenados la gente normalmente no tiene, es curiosa, con ganas de proponer soluciones, que colaboran entre sí y se enseñan entre ellos, cuando en otras culturas se retiene el conocimiento como fuente de valor. Hay factores culturales y una afinidad que hace más fácil interactuar con quien tiene valores similares”.
Frente al avance tecnológico, la directiva explicó cómo la organización potencia la proactividad del personal y el camino que aún resta por recorrer en comparación con otros mercados de referencia. “Todas las profesiones se empiezan a llamar tech professional, todos tienen que tener un grado de vinculación con la IA, y el argentino tiene esa capacidad de probar, de lanzarse en busca de soluciones y eso genera que en el ecosistema sea muy propicio. En nuestra industria nos gusta como modelo Polonia, similar en cantidad de recursos, en gente, historia y ellos tienen una economía del conocimiento tres veces más que la nuestra. Nuestro techo está cerca de ese valor”, concluyó.
El Senior Country Officer de J.P. Morgan ofreció una perspectiva cruda y detallada sobre la competitividad global de la plaza local, remarcando que el valor agregado es la única vía sustentable para el crecimiento del sector. “La Argentina sigue siendo muy competitiva y la posibilidad de duplicar o triplicar rápidamente la economía del conocimiento es muy factible sobre todo porque el talento que hay acá es mejor que en muchos otros lugares del mundo”, enfatizó.
En este sentido, Gómez Minujin contrastó la realidad de la operación local con otros centros de servicios financieros de la firma a nivel global, dejando en claro que el país ya no puede estructurar su oferta sobre la base de servicios básicos. “Tenemos muchos hubs alrededor del mundo, algunos muchísimo más económicos que la Argentina... en Mumbai o Filipinas el costo salarial es la mitad. Hoy estamos casi al mismo nivel de Inglaterra, al sur de Londres en Bournemouth, y los costos salariales son muy parecidos, pero el talento que hay acá es mejor. El que entra a JP Morgan tiene una formación profesional muy grande y es el valor agregado que damos”, sentenció.
Finalmente, el directivo vinculó la exigencia profesional y la capacidad crítica de las nuevas generaciones con el proceso de adopción de la inteligencia artificial en el ámbito corporativo. “Al joven profesional le gusta cuestionarse también las cosas -agregó- y que se cuestione tanto los temas también es importante, y una de las características buenas del líder es permitir que quienes trabajen con él cuestionen los procesos para enriquecer la compañía”.
“En ese sentido, la revolución de IA es impresionante, va a cambiar absolutamente todo y la diferencia va a ser entre aquellos profesionales como yo que somos dinosaurios con herramientas para cosas simples y los jóvenes que las utilizan de forma muchísimo más sofisticada”, puntualizó Gómez Minujin.
Por su parte, el Socio & Director de Newmark aportó la visión desde el desarrollo de infraestructura urbana y corporativa, ratificando el posicionamiento local en los índices de atracción de los principales ejecutivos regionales. “Buenos Aires sigue siendo un hub principal en la región, por cuestión horaria, por talento, por calidad de vida. En las encuestas anuales siempre la ciudad figura como la primera en aspiración de los CEOs en América Latina”, afirmó.
Speranza describió cómo el diseño de los entornos laborales se modificó para acompañar los esquemas híbridos y responder a las demandas del personal altamente calificado. “Ya está incorporado que todos trabajamos en más de un lugar, lo que la oficina genera es cultura de una corporación, no se conocen todos dispersos en la ciudad. A nadie le parece raro ver a una persona con auriculares en algún lado, está trabajando; lo que sí es muy distinto es operar y resolver cuestiones, generar proyectos creativos que se dan generalmente en las oficinas, eso ya no está en discusión en ningún lado”, argumentó.
Por último, el especialista vinculó las necesidades del real estate corporativo con los requerimientos esenciales del capital humano en el contexto tecnológico actual. “Los espacios sociales comunes de las oficinas son cada vez más importantes, por eso los jardines, espacios comunitarios, las salas de reuniones hasta los materiales se parecen cada vez más a un espacio doméstico. No solo es operar frente a una computadora sino es el espacio donde te encontrás con tus compañeros y podés proyectar y armar planes. La industria del conocimiento todavía no está tan valorada por la gente y el gobierno por el potencial enorme de generar valor”, finalizó.