En el escenario corporativo actual, ninguna compañía puede consolidarse como una isla y el éxito de los negocios depende de la articulación de alianzas estratégicas duraderas, incluso entre aquellos actores que rivalizan de manera directa en el mercado. Esta dinámica, conocida como “coopetición”, redefine la gestión de las organizaciones al impulsar modelos de innovación abierta y plataformas compartidas donde conviven grandes corporaciones, pequeñas y medianas empresas, y el sector público.
En un contexto global y local cada vez más interconectado, la integración dentro de un ecosistema colaborativo se convierte en el verdadero motor de desarrollo para los sectores productivos y financieros, transformando la antigua rivalidad individual en una sinergia colectiva que potencia el crecimiento general.
El panel “Ecosistemas colaborativos: el fin de la competencia solitaria” formó parte de la agenda del Forbes CEO Summit 2026, el encuentro ejecutivo de referencia que analizó cómo los modelos de redes compartidas impulsan la eficiencia y la digitalización. De la mesa de debate participaron Sebastián Böttcher, Chief Commercial Officer en Interbanking; Pablo Caputto, CEO de Naranja X; y Florencia Solazzi, Cluster Leader de Mastercard Argentina y Uruguay.
Durante sus intervenciones, los directivos expusieron cómo la articulación entre proveedores, bancos, billeteras virtuales y reguladores resulta indispensable para responder a las demandas de clientes corporativos e individuales en un entorno financiero hiperdigitalizado.
Las coincidencias de la mesa giraron en torno a la necesidad de agrandar el tamaño del mercado a través de una mayor interoperabilidad, simplicidad y seguridad en la transaccionalidad diaria. Los expositores destacaron que el ecosistema local se encuentra significativamente más avanzado en términos de adopción digital y multiplicidad de herramientas en comparación con otros mercados de la región y del exterior.
Asimismo, señalaron que la irrupción de la inteligencia artificial actúa como una herramienta clave de productividad que libera tiempo operativo para que el talento se enfoque en tareas de mayor valor agregado, lo que obliga a las empresas a agilizar sus estructuras y su cultura interna para no quedar rezagadas frente a la velocidad del cambio.
El Chief Commercial Officer en Interbanking detalló la función que cumplen como conectores en la red financiera corporativa y cómo las demandas de las empresas exigen una vinculación superior entre los diversos actores. “Las empresas tienen más de 9 cuentas bancarias cada una, la evolución tecnológica llegó al sistema financiero, pero el cliente necesita más conexión con todo el ecosistema, con mayor integración, la tendencia es que todo va a crecer”, remarcó.
Böttcher fundamentó la importancia de la colaboración y la flexibilidad dentro de la cultura de las compañías para asimilar las transformaciones y la innovación sin penalizar el proceso de aprendizaje. “El cliente necesita más conexión con todo el ecosistema con mayor integración, la tendencia dice que todo va a crecer. Si tenés una cultura que penalice el error, que cuestione el equivocarse y exagera la prudencia, esa organización se va a mover lento cuando el resto del ecosistema va rapidísimo. La cultura de la empresa no es ágil hay que ocuparse rápido de agilizarla porque la diferencia va a estar ahí”, advirtió.
Respecto de la evolución de las herramientas tecnológicas y la automatización, el ejecutivo analizó el impacto directo que produce la inteligencia artificial en la reconfiguración de las tareas de tesorería y en la optimización del tiempo. “Lo que nos permite la IA es liberarnos minutos u horas para generar más valor con ese tiempo que nos quedó disponible. Utilizar las herramientas se puede hacer en minutos tareas que el año pasado llevaba un día. Qué hacés el resto del día es la pregunta, y en Interbanking nos encanta la mirada de sacar tareas de poco valor agregado para meter tareas de mucho valor y generar innovación”, concluyó.
El CEO de Naranja X analizó las características regulatorias y operativas del mercado local, haciendo hincapié en que la prioridad de la industria debe centrarse en la inclusión y en la ampliación del volumen general de las transacciones antes que en la disputa por las porciones existentes. “El sistema financiero es competitivo por naturaleza con más de 60 bancos y 250 proveedores de servicios de pago, pero es necesario que la torta crezca incluyendo más personas al sistema y bajando las barreras a la transaccionabilidad”, puntualizó.
Caputto describió los ejemplos concretos de articulación público-privada que marcaron los últimos años del sistema de pagos y comparó el escenario de digitalización frente al resto del continente. “El transporte, el pago con QR y lo que viene de open finance son ejemplos de colaboración con un fin en común, del lado privado como del regulador, de buscar un nuevo mercado o soluciones para las personas. Si miramos 10 años para atrás la evolución de pagos con QR, contactless y distintos medios digitales la evolución es espectacular y muchos más digitalizados que otros países de Latinoamérica”, argumentó.
Finalmente, el directivo se refirió a las transformaciones que la inteligencia artificial y los nuevos procesos autónomos imponen sobre los equipos profesionales de las organizaciones. “No sé si va a haber menos trabajo sino una gran transformación de nuevos trabajos. Es la posibilidad de ser protagonistas de cambio tecnológico, de usar herramientas y generar procesos, automatizarlos, lo que está cambiando es el rol del product manager o el technical lead a entender más el negocio, escuchar más al cliente, resolver el problema y saber monetizar. Generar valor a través de las nuevas soluciones es el desafío”, finalizó.
Por su parte, la Cluster Leader de Mastercard Argentina y Uruguay aportó su visión global a partir de su experiencia internacional, destacando la sofisticación y la atención diaria que los usuarios locales dedican a la gestión de sus finanzas y medios de pago. “En la Argentina la forma de pagar está muy a flor de piel de la gente, porque hay decisiones que a veces cuestan caro. Pero el nivel y la cantidad de cosas que se hacen acá está mucho más allá de lo que se ve en otros mercados”, sentenció.
Solazzi repasó la velocidad con la que los consumidores locales incorporaron los cambios de hábitos comerciales y la transición tecnológica hacia las herramientas sin contacto y digitales en comparación con Europa. “Cuando en Europa mirábamos mercados con múltiples tarjetas mirás a la región y cómo se bancarizó, cómo cambió del efectivo a los plásticos, a la billetera, al contactless que en otros lugares tardó mucho más en llegar. Hay un día a día que lleva a necesitar resolver cosas rápidas y hay aplicaciones, IA que ayudan a la gente a hacer lo que quiere hacer, saca la fricción a pagar cuentas y que sea algo más placentero, es donde nos tenemos que enfocar”, señaló.
Para cerrar, la ejecutiva manifestó su optimismo respecto de cómo la automatización de procesos impactará en el día a día de las estructuras corporativas y en la relación con el mercado. “En el negocio B2B, estoy ilusionada con que el equipo va a poder pasar más tiempo con el cliente y menos con la planilla de Excel y el informe. Años atrás donde todos los procesos eran personales les fuimos sumando herramientas que fue disminuyendo la libertad de las personas y ahora estamos volviendo a tener ese tiempo a conocer al cliente, al mercado, que es donde está el mayor valor que le pueden entregar a la compañía”, reseñó.