En un ecosistema informativo hiperconectado, las audiencias globales y locales demandan estructuras transparentes que validen los compromisos asumidos por las firmas, y en ese nueco escenario el reporte de sostenibilidad mutó: dejó de ser un documento accesorio de cumplimiento técnico para consolidarse como una plataforma estratégica de rendición de cuentas. Frente a las crecientes exigencias de transparencia, la recopilación y apertura de datos medibles e incontestables representa la mejor vía para construir confianza y mitigar los riesgos reputacionales en mercados cada vez más competitivos.
Este cambio de paradigma centralizó los debates del panel “Radiografía del Propósito: El enfoque de sostenibilidad como puente con la sociedad”, un espacio clave dentro del Forbes Sostenibilidad Summit 2026. El encuentro convocó a Verónica Argañaraz, directora de Comunicación, Relaciones Institucionales y Sostenibilidad de Naturgy Argentina; Claudia Borbolla, gerente de Gestión y Estrategia Social de TotalEnergies; Verónica de los Heros, gerente de Sustentabilidad de Grupo Supervielle; y Paola Nimo, gerenta de Sustentabilidad de Natura Mercado Sur.

En el mercado global actual, el fenómeno del greenwashing -o lavado de imagen verde- surge con fuerza cuando las corporaciones recurren a comunicaciones sencillas, esporádicas o puramente cosméticas que carecen de una meta real o de indicadores sólidos por detrás. El ecosistema corporativo coincide en que la única forma de desactivar estas sospechas es mediante la presentación de eficiencias con comprobaciones científicas, estudios de respaldo e historias institucionales con efectos reales e impacto verificable en el territorio.
Hoy en día, coincidieron, los diferentes grupos de interés demuestran una madurez regulatoria y social que les permite perseguir y detectar con rapidez las comunicaciones vacías, exigiendo que los reportes, lejos de intentar transmitir la imagen de compañías perfectas, expongan con honestidad tanto los logros como los objetivos no alcanzados debido a cambios de estrategia o de contexto.
Para desterrar este ruido, la transparencia y la medición se consolidan como elementos indispensables que permiten trazar curvas de aprendizaje corporativo, sin importar si los resultados intermedios son positivos o negativos. El consenso de la mesa determina que este compromiso debe plasmarse en reportes serios desarrollados bajo lineamientos internacionales y, fundamentalmente, validados por auditorías externas independientes. Este entramado se desenvuelve en un ecosistema vivo donde los objetivos claros de las firmas necesitan ser acompañados por la acción activa de la propia sociedad.
"Los jóvenes buscan empresas con propósito, asociado con mitigar el cambio climático. Eso atrae y retiene el talento joven, que si no ve coherencia entre lo que decimos y hacemos decide rápidamente cambiar», advirtió Argañaraz para iniciar el análisis sobre las nuevas demandas generacionales. La directora de Naturgy Argentina explicó que la coherencia resulta fundamental para la reputación corporativa y que los propios colaboradores son los primeros en detectar cualquier fisura interna durante una crisis.

Para la empresa energética, la práctica de reportar bajo estándares internacionales facilitó la unificación de metas en sus tres operaciones locales de distribución de gas y electricidad. Argañaraz remarcó que “los balances financieros evolucionaron hacia un compromiso de transparencia con la gestión comunitaria. Esta metodología se materializa en espacios de diálogo participativo con diversos públicos y en programas de capacitación” implementados en localidades alejadas de los centros urbanos, consolidando al reporte integrado como una verdadera plataforma de vinculación territorial.
La ejecutiva hizo especial hincapié en que “la sostenibilidad corporativa debe estar ligada de manera directa al negocio para asegurar rendiciones de cuentas transparentes en cada área operativa de la organización” Desde su perspectiva, “el verdadero desafío es publicar y perseguir métricas concretas” como el porcentaje de mujeres en cargos directivos o las horas de formación técnica destinadas a los colaboradores, demostrando que la coherencia discursiva se respalda con un plan estratégico formal y medible.
“La sociedad espera acciones tangibles que tengan una impresión en su desarrollo. Sostenemos que la transición energética es una herramienta absoluta de cara al cambio climático y nos imprime responsabilidad”, afirmó Borbolla al exponer la visión de TotalEnergies. La ejecutiva describió un cambio de paradigma en los flujos de comunicación corporativa, donde los balances anuales técnicos pasaron a expresarse en un lenguaje común para entablar un diálogo simétrico con los grupos de interés.

La modalidad de comunicación cambió drásticamente: antes el flujo era unidireccional y de arriba hacia abajo, centrado en difundir únicamente las novedades favorables. Borbolla enfatizó que “la dinámica actual responde a una exigencia que evalúa el desempeño social y ambiental con el mismo rigor que el financiero”. Para responder a esto, la energética adaptó sus operaciones locales integrando la generación renovable y fijando metas globales estrictas, tales como reducir un 30% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 y un 80% las de metano, parámetros que aportan la base científica para comunicar sus proyectos de cara al futuro.
En este sentido, la gerenta remarcó que “la materialización de los compromisos climáticos a través de proyectos reales en funcionamiento es lo que otorga verdadera legitimidad a la gestión corporativa frente a las comunidades”. Las métricas auditadas por externos permiten salir a contar los proyectos a futuro con bases sólidas, entendiendo que el sector privado se mueve en un entorno dinámico donde la sociedad cumple un rol activo de acompañamiento para alcanzar el éxito de las metas planteadas en el territorio.
“Entendemos el reporte de sustentabilidad como una herramienta de gestión donde transparentamos cómo creamos valor. No es un punto de llegada, sino de partida para dialogar con los diferentes grupos de interés", manifestó De los Heros al detallar el enfoque de Grupo Supervielle. La gerente sectorial destacó la importancia de la trazabilidad y la claridad con la que se transmiten los resultados financieros y no financieros del año para evitar que el propósito corporativo quede reducido a una simple declaración de principios.

La consistencia interna demanda que las metas institucionales se reflejen de manera genuina en la cultura diaria de la organización. Según de los Heros, “los diversos públicos exigen un correlato riguroso entre los discursos y las acciones corporativas concretas, sustentado en métricas comparables propias de la industria financiera”. La credibilidad se construye bajo la premisa de “hacer antes de decir”, demostrando con datos duros la incidencia real de la empresa en la sociedad, la transparencia de sus estructuras de gobernanza y el valor que el colaborador genera mediante su trabajo cotidiano.
La ejecutiva concluyó que el principal vector para la retención del talento humano dentro de la organización reside en “lograr que cada colaborador identifique con claridad el valor de su desempeño cotidiano dentro de la estrategia de triple impacto” de la firma. Para alcanzar esta meta, resulta vital un proceso de comunicación interna permanente que logre impregnar el propósito en la cultura diaria y operativa del banco, asegurando que las directrices corporativas trasciendan lo técnico y se conviertan en vivencias cotidianas en incidencia comunitaria comprobable.
“La modalidad de comunicación cambió: hoy es un 'bottom up' de exigencia social. El desafío actual de las compañías pasa por la doble materialidad y por sostener la licencia social mediante datos duros y medibles”, sentenció Nimo para cerrar el panel desde la perspectiva de Natura Mercado Sur. La ejecutiva argumentó que en la actualidad ya no alcanza con reportar iniciativas aisladas, dado el nivel de degradación global, lo que obliga a las corporaciones a migrar hacia modelos de negocios que persigan la regeneración ambiental y social.
La búsqueda de metodologías innovadoras llevó a la firma de cosmética a implementar un modelo de monetización integral que unifica los impactos financieros, ambientales y sociales en una misma unidad de medida. Nimo explicó que “este sistema permite simplificar procesos complejos, cuantificar las conversiones de carbono y detectar con precisión los focos que requieren optimización”. Asimismo, destacó que “los inversores internacionales exigen hoy que se transparente cómo el cambio climático afecta la creación de valor a largo plazo”, lo que obliga a las empresas a presentar metas públicas consistentes y canales de comunicación simples para retener a los talentos y consumidores alineados con el propósito corporativo.
Para finalizar, la gerenta destacó la relevancia de incorporar de forma integrada metodologías de doble materialidad en los reportes anuales para evaluar con precisión las demandas de los inversores contemporáneos. Este nivel de exigencia técnica requiere “una simplificación en las narrativas, donde los productos comerciales actúen como verdaderos dinamizadores del compromiso ecológico de la compañía”, logrando que los públicos estratégicos validen los efectos reales de las inversiones corporativas en el plano social y ambiental.