Sánchez Zinny, jefe de Gabinete de Macri: reivindica los desalojos, analiza la propuesta de Briones para "la Villa 31" y defiende la ley y el orden
Alex Milberg Director
Alex Milberg Director
Gabriel Sánchez Zinny llegó a la Jefatura de Gabinete de la Ciudad de Buenos Aires con un perfil que no abunda en la política argentina: economista formado en San Andrés y Georgetown, quince años vividos en Washington, fundador de startups de tecnología educativa, exministro de Educación de la Provincia de Buenos Aires.
En diciembre de 2024, Jorge Macri lo convocó para coordinar el segundo tramo de su gestión, el más exigente: el que tiene que mostrar resultados con elecciones a menos de un año y medio, una ciudad abierta en mil frentes de obra y un espacio político que necesita redefinirse frente al fenómeno libertario. Sánchez Zinny se sienta frente a Forbes, habla sin papeles y elige, para explicar de qué se trata su trabajo, una historia que no es una estadística.
Luis y su mujer son jubilados. Con la indemnización del despido se compraron una pequeña casita frente al Parque Patricios y la perdieron hace nueve años: alguien la usurpó, la alquiló a terceros como si fuera propia y vivió de ella durante casi una década. "Ayer a las 18:00 les devolvimos su casa", dijo Sánchez Zinny. La historia no es anecdótica: condensa el eje central de la gestión de Macri, que su jefe de Gabinete resume en una sola palabra. Orden. No como concepto policial sino como principio de organización de la vida urbana. Sin piquetes que corten la circulación, sin manteros frente a los comercios del Once o de Avellaneda, sin comedores fantasmas, sin planes sociales irregulares, con más de 850 propiedades devueltas a sus dueños legítimos desde que arrancó el mandato.
El caso de Luis no es el único ni el más simple. Cuando Macri llegó al Gobierno, encontró alrededor de 800 propiedades usurpadas en la Ciudad. Desde entonces el criterio cambió: la justicia da la orden y el Estado actúa sin demora. "Antes la justicia daba la orden y el Estado no iba todo lo rápido que se pedía. Jorge mostró una decisión muy clara y empezamos a desalojar", explicó Sánchez Zinny.
El efecto fue inmediato: vecinos con casos que dormían en cajones durante años volvieron a reclamar cuando quedó claro que había voluntad política real de resolverlos. Cuántas propiedades usurpadas quedan hoy en la Ciudad es una pregunta que el propio jefe de Gabinete admite no poder responder con precisión. “No sabemos. Cuando empezamos con esto había 800. Seguimos encontrando”, agregó.

Para Sánchez Zinny, el estilo de Macri es parte central de la explicación. “Jorge tiene un estilo audaz, que va para adelante, que toma decisiones, que se juega, que toma riesgo. Muchas de las decisiones que tomamos estos dos años y medio implican tomar riesgos”, sostuvo. Y también añadió una variable de contexto que considera determinante: el cambio de época que trajo Milei: “La demanda de la gente que hizo presidente a Milei también permite hacer una cantidad de transformaciones que por ahí era más difícil hacerlas antes. Combinar ese estilo de liderazgo de Jorge con el contexto de época y la demanda de los ciudadanos explica mucho de lo que pudimos hacer”.
"El orden también hace al desarrollo económico", dijo Sánchez Zinny. Además, enfatizó: “Si querés invertir, poner un comercio, abrir al público, poner unas mesitas en la calle, y la vereda está desordenada, sucia, con tránsito caótico o con inseguridad, eso afecta la oportunidad económica”. La Ciudad sumó más de 3.000 policías desde que asumió Macri, y todos los índices de seguridad mejoraron: bajaron los robos de celulares y de autos. Pero Sánchez Zinny insistió en que el Estado no puede hacerlo solo. Parte de la responsabilidad recae en el ciudadano que estaciona en doble fila, que saca la basura fuera de horario, que no recoge lo del perro en la vereda. “Con 500.000 perros en la Ciudad, ningún Estado tiene la capacidad de resolver eso solo. Si todos los que paseamos perros no limpiamos la vereda, no hay manera”, comentó. La ciudad ordenada, según dijo, es una construcción colectiva: el Estado pone las condiciones, pero el ciudadano tiene que corresponder.
El tema de las grúas ilustra bien esa tensión entre Estado y ciudadano. Durante años el servicio de acarreo funcionó tercerizado en empresas privadas con incentivos perversos: cuantos más autos retiraban, más cobraban. Macri cortó ese modelo desde el inicio. "Jorge puso un corte a eso. Volvimos a hacer que el servicio de grúas lo manejara la Ciudad, ya no empresas más interesadas en cobrar que en poner orden", explicó Sánchez Zinny. Hoy, el acarreo responde a denuncias o a agentes de tránsito en la calle, no a grúas que dan vueltas para cazar autos. El mes anterior a esta entrevista, la Ciudad hizo 11.000 acarreos. El objetivo no es recaudar: es que la amenaza de la grúa disuada y que el espacio público funcione.
Sobre el giro discursivo de Macri hacia el lenguaje de "ley y orden", con referencias explícitas a Bukele, Sánchez Zinny no lo esquiva pero lo reencuadra. "En nuestro caso, tiene que ver con una sociedad ordenada, que te puedas mover sin que un piquete te corte la calle, que puedas comercializar sin que haya un mantero frente a tu comercio, que puedas usar tu casa que compraste." Para él, el debate no es ideológico, sino de modelo de ciudad. Y en ese modelo, la tecnología ocupa un lugar que no tenía en gestiones anteriores.
La Ciudad lleva adelante 60 proyectos de inteligencia artificial aplicados a la gestión. El más visible es VAX, una plataforma que el ciudadano descarga en el celular y que permite hacer cualquier trámite con el Gobierno, con un bot que aprende las necesidades y preferencias de quien lo usa. "Miles de personas ya la descargaron. La lanzamos hace un mes con un anuncio fuerte en el gabinete ampliado", reveló. Pero el cambio más profundo apunta a los trámites comerciales: los 120.000 comercios y empresas que operan en Buenos Aires generan una demanda masiva de habilitaciones, permisos y autorizaciones de expansión.
Todo lo que la normativa permite resolver automáticamente, el sistema lo resuelve por sí mismo. “No debería haber un funcionario del otro lado”, enfatizó. Lo mismo aplica a la relación con los 2.300.000 contribuyentes de la agencia de recaudación, a las infracciones de tránsito, a los permisos de obra — desde refaccionar un baño hasta construir una torre. “El Gobierno de la Ciudad es un gobierno de 180.000 personas con 1.200 escuelas, 100 hospitales y casi un millón de pacientes al año. La escala justifica cualquier inversión en automatización”, señaló.
La semana anterior a esta entrevista, Macri convocó a un gabinete ampliado con los 700 funcionarios del Gobierno — ministros, subsecretarios, presidentes de comunas — para hablar de inteligencia artificial y de hacia dónde va la gestión. "Estamos cambiando la manera de gestionar las organizaciones. Lo que más transforma hoy es cómo interactuamos con la IA para buscar información, hacer trámites, tomar decisiones", dijo Sánchez Zinny. Y extiende esa lógica a la educación, su territorio de mayor autoridad propia.
La gestión de Mercedes Miguel cambió los currículos de primaria que no se tocaban desde hacía décadas y reformuló la secundaria en torno a habilidades del siglo XXI: pensamiento crítico, trabajo en equipo, inteligencia emocional, adaptabilidad. “Con la inteligencia artificial, quién sabe de qué vamos a trabajar en diez años. Lo que la escuela tiene que garantizar es que los chicos sepan pensar, resolver problemas, trabajar con otros. Eso no va a quedar obsoleto”, sostuvo. La pregunta sobre qué van a estudiar los chicos de esta generación no es retórica para Sánchez Zinny: “Probablemente estemos enfrentando las transformaciones más profundas que vivamos en nuestra generación. Cuando nos conocimos, no había celular. Pero lo que viene es aún más grande”.
El tema que más tensión genera en la conversación es el Barrio 31 — aunque Sánchez Zinny elige otra palabra. Cuando Forbes le señala que dice “villa” y no "barrio", él no lo esquiva: lo reivindica. “¿Una villa, no? Me parece que estábamos tan preocupados por no decir esto, no decir lo otro, que la obsesión de ser políticamente correcto no te permite debatir”, remarcó. Y en ese marco, elogia sin reservas a Beltrán Briones, el desarrollador inmobiliario que propuso ofrecer esas tierras al sector privado para relocalizar a la población y poner en valor el suelo, lo que generó una controversia que dominó el debate público porteño durante semanas.
“Me parece muy bueno que personas como Beltrán pongan en debate todo, todo el tiempo. Esa es la manera de mejorar, de salir de la zona de confort, de innovar. De hecho, estuve hablando personalmente con él de esta y otras ideas”, confesó. Sobre la viabilidad concreta de la propuesta, Sánchez Zinny no avala ni descarta: “¿Puede funcionar? Puede. No puede. Hay que conversar”.

En los hechos, la gestión avanzó de manera más cautelosa que el debate. Frenó la construcción ilegal dentro del asentamiento — solo construye quien cumple las normas de la Ciudad —, cerró los corralones que vendían materiales para edificar al margen de la ley, y desarticuló operaciones en las que grupos vendían metros cuadrados dentro de la villa por 10.000 o 20.000 dólares. “La semana pasada desalojamos una esquina grande donde literalmente vendían tierra en la Villa 31 a precio de mercado formal”, contó Sánchez Zinny. Parte de las tierras pertenece a la Ciudad, parte al Gobierno nacional todavía. “Ahí vive muchísima gente. Hay que pensar bien qué se hace. Al final, la mejor manera de salir de la pobreza es el trabajo y el desarrollo económico".
Sobre las personas en situación de calle, Sánchez Zinny da un número que el Gobierno no publicita con frecuencia: entre mil y 1.200 personas duermen en la calle todas las noches en distintos barrios de la Ciudad. "El objetivo es que no haya ninguna. Primero, porque esa persona al día siguiente va a estar peor, no mejor. Segundo, porque los vecinos tienen derecho a que eso no pase en su cuadra." La Ciudad ayuda a más de 10.000 personas al día con soluciones habitacionales y mantiene 5.000 lugares en paradores todas las noches.
Pero el jefe de Gabinete señala un dato político que incomoda a la Provincia: casi la mitad de quienes reciben asistencia porteña provienen del conurbano. "Si hubiera paradores en La Matanza, en San Martín, en los municipios de la Provincia, se quedarían en su lugar. Eso también es una tarea del gobierno de la Provincia." La gran mayoría de quienes duermen en la calle enfrenta desafíos de salud mental o adicciones, y la Ley de Salud Mental argentina exige que la propia persona decida voluntariamente ir a un refugio. "Es difícil que alguien con una enfermedad mental tome esa decisión solo." La respuesta de la Ciudad son las casas de medio camino — cuatro ya en funcionamiento — con más atención de salud que los paradores tradicionales, que logran convencer a personas que antes rechazaban cualquier oferta institucional.
La agenda de desregulación es otro eje que Sánchez Zinny defiende con convicción. La Ciudad ordenó la competencia entre taxis y Uber — que hasta hace poco convivían en un marco regulatorio absurdo, donde los taxistas tenían la obligación de usar camisa y los vehículos debían tener entre cuatro y ocho pasajeros para operar —, desreguló los puestos de canillitas, que solo podían vender diarios y revistas en papel, y avanzó en la regulación de la VTV para que múltiples proveedores compitan y bajen los precios. “Estábamos regulando cosas que no tenían ningún sentido. Un canillita que no podía vender un café. Un taxi que no podía transportar más de ocho pasajeros”, agregó. A eso se suman la baja de los ingresos brutos de los no profesionales, las exenciones impositivas para el sector gastronómico y hotelero, y la eliminación del sellado en tarjetas para primera vivienda.

En materia de obras e infraestructura, la movilidad es el gran desafío pendiente y el que más inversión concentra. La Ciudad no es una isla: vienen casi 3 millones de personas todos los días a trabajar, estudiar y consumir en una ciudad que ya tiene 3 millones de habitantes propios. “El tránsito público y privado hay que mirarlo como AMBA. No alcanza con pensar solo en la Ciudad”, dijo Sánchez Zinny.
En ese marco, Macri impulsó una agenda de movilidad que ahora empieza a materializarse: el trambús eléctrico de 70 paradas entre Pompeya y Aeroparque, vagones nuevos para las líneas B y C del subte que no renuevan material rodante desde hace cuatro décadas, la obra de la Autopista Dellepiane — casi 130 millones de dólares para expandir la autopista, sumar colectoras y un metrobús en el medio —, y casi mil frentes de obra simultáneos en toda la Ciudad. “La gente va a ver el impacto en los próximos meses. Anunciamos, licitamos, ejecutamos. Ahora empieza a verse”, adelantó.
La relación con el Gobierno nacional, según Sánchez Zinny, es fluida y sin tensiones. Buena coordinación con el ministro Caputo en materia económica y de financiamiento, y trabajo conjunto con el equipo de Seguridad para terminar la cárcel de Marcos Paz y trasladar los presos de Devoto — una cárcel nacional en el medio de la Ciudad — al nuevo penal. "Es algo que no logramos desde hace décadas. Lo vamos a concretar." Con La Libertad Avanza en la Legislatura porteña, la dinámica también funciona: consensuaron la regulación de la VTV y empujan otras leyes en conjunto. “Compartimos muchas ideas: desarrollo económico, integración al mundo y baja de impuestos. Hay una mirada muy común", sostuvo.
A menos de un año y medio de las elecciones, Sánchez Zinny habla sin rodeos. El candidato del PRO en la Ciudad es Jorge Macri, que ya confirmó que buscará la reelección. Y sobre la pregunta que ordena toda la conversación política del partido, responde sin dudar: “Ojalá Mauricio se presente. Sería fenomenal”, deslizó. El PRO, según dijo, volvió a reorganizarse, trabaja en todo el territorio y lleva una oferta clara tanto en la Ciudad como a nivel nacional. “Mauricio ha estado trabajando fuerte, armando la propuesta, pensando en el próximo paso”, manifestó.
Para el período 27-31, la agenda tiene preguntas más profundas que las obras: cómo generar desarrollo económico en una ciudad que envejece y donde cae la natalidad — como pasa en todas las grandes urbes del mundo —, cómo integrarse mejor con el AMBA no solo en vulnerabilidad sino también en oportunidad económica, cómo hacer que Buenos Aires compita como destino global de experiencias, inversión y talento.
Costa Salguero, concesionada al sector privado, con 10 millones de inversión confirmada. El Centro de Convenciones está en funcionamiento. Una ciudad que la gente elija, dijo Sánchez Zinny, no por la foto que está en Google, sino porque pasa algo ahí. “Hoy viajás a una ciudad por experiencias — un concierto, una conferencia, un recital. Tenemos que trabajar para que Buenos Aires sea eso”, concluyó.