Rances Tiafoe ocupa el puesto número 17 del mundo en tenis masculino y llegó dos veces a semifinales del Abierto de Estados Unidos. Por eso cuesta imaginar que el estadounidense de 27 años pudiera tener problemas con una raqueta, y mucho menos este año. Pero eso fue exactamente lo que le pasó cuando probó el paddle por primera vez en primavera, durante su estadía en España para el Abierto de Madrid. Siguió jugando todos los días durante semanas, incluso contra profesionales. "En realidad, es bastante difícil ser bueno en esto, incluso para extenistas o tenistas en activo", recuerda Tiafoe. "Yo era pésimo comparado con ellos", agrega.
Sin embargo, lo empinada que fue la curva de aprendizaje no le sacó las ganas. Al contrario, se entusiasmó más con este deporte que combina el tenis y el squash, se juega en una cancha con paredes de vidrio y viene ganando cada vez más terreno en Europa. Y aunque en Estados Unidos apenas hay unos 100.000 jugadores recreativos, Tiafoe está convencido de que el mix de estrategia y exigencia física que propone el paddle es ideal para dar el salto al profesionalismo.
El martes, los New York Atlantics, equipo de la Pro Padel League, que lleva dos años funcionando, anunciaron la incorporación de Rances Tiafoe como asesor estratégico e inversor. El tenista adquirió alrededor del 3,3 % de la franquicia.
Tiafoe no se sumó como muchas veces ocurre con los atletas, que simplemente reciben acciones: él escribió un cheque y puso su propio dinero. Lidera una ronda de financiación más amplia que ya supera los US$ 2 millones. En esa movida también participan el arquero del FC Dallas, Maarten Paes, y el extenista profesional Gordon Uehling. El acuerdo ya valora a los Atlantics en más de US$ 10 millones, muy por encima de los US$ 200.000 que las franquicias pagaron para ingresar a la liga en 2023.
"Nueva York es, obviamente, el mayor mercado deportivo para cualquier cosa", dice Tiafoe. "Así que no lo dudé", indica.
La Pro Padel League arrancó con siete equipos en Estados Unidos, Canadá y México. El año pasado ya eran diez, entre ellos la región atlántica. Esta temporada tiene cinco torneos en agenda, desde junio hasta el campeonato que se va a jugar en octubre en Nueva York. El formato es de franquicia y cada equipo cuenta con planteles mixtos de cuatro hombres y cuatro mujeres, a diferencia de la liga europea Premier Padel, que organiza torneos individuales parecidos a los del circuito ATP o WTA.
Por ahora, la liga no informó cuánto factura, pero sí tiene acuerdos de patrocinio a largo plazo con Adidas y Bullpadel, una de las marcas más importantes de equipamiento. También se sumaron sponsors puntuales para algunos torneos, como Ford y HotelPlanner.
Además, la PPL firmó 13 acuerdos de derechos de transmisión en 100 países y en seis continentes. Sus eventos también se pueden ver en YouTube, con alcance global. En algunos de esos contratos de transmisión, la liga no solo cubre los costos de producción, sino que cobra una comisión.
Aunque la PPL todavía no da ganancias, logró captar la atención de los fondos de inversión, con Left Lane Capital y el empresario Gary Vaynerchuk entre los que ya pusieron plata en la ronda inicial de US$ 10 millones que se anunció en marzo. "Cuando empezamos la PPL, casi todo el mundo nos preguntaba: '¿Hablan de pickleball?'", cuenta Mike Dorfman, CEO de la liga. "Y ya no nos hacen esa pregunta", expresa.
La confusión tiene sentido: el boom del pickleball en Estados Unidos acaparó la escena de los deportes de raqueta. Solo en 2024, se calcula que 19,8 millones de personas lo practicaron en el país, un salto del 311 % respecto de tres años atrás, según la agencia de marketing Two Circles.
Y a nivel profesional, la Major League Pickleball sumó recientemente a los Palm Beach Royals como equipo de expansión para la temporada 2026, con una tarifa de ingreso de US$ 16 millones. Además, Los Angeles Mad Drops vendieron este mes una participación mayoritaria con una valoración de US$ 13 millones.
El pickleball se juega con una pelota más lenta, lo que lo volvió muy popular entre personas mayores en Estados Unidos. Además, no tiene la espectacularidad del paddle, ni en las reglas ni en el equipamiento. Tiafoe no se guarda nada: "Creo que el pickleball es una broma", lanza. Y agrega: "El nivel de dificultad es prácticamente nulo. Por eso todo el mundo quiere ir a jugar".
El paddle, en cambio, viene sumando fanáticos en todo el mundo. Ya son más de 30 millones de jugadores a nivel global, cuando en 2018 apenas eran ocho millones, según datos de Two Circles. En diciembre, más de 14.500 personas fueron a ver las semifinales de un torneo profesional en Barcelona. Y en mayo, un evento en Argentina marcó un récord histórico para este deporte: más de 16.000 personas asistieron en un solo día.
En 2024, Estados Unidos sumó 352 pistas de paddle, más del doble de las 227 que había a fines de 2023. Según un informe de Playtomic, la app para reservar canchas, el paddle sigue creciendo fuerte en el país y se espera una expansión todavía mayor hacia 2027.
A esto se suma un dato que entusiasma a los inversores: el valor de los equipos deportivos en Estados Unidos no para de subir. En las cuatro ligas más importantes del país, los precios aumentaron más del 1700 % en los últimos 27 años.
A pesar del entusiasmo, el deporte tiene un historial lleno de ligas emergentes que terminaron en fracaso. La USFL, por ejemplo, quiso seducir al público del fútbol americano en los años 80 con un calendario de primavera, reglas nuevas, jóvenes promesas y dueños millonarios, entre ellos Donald Trump. Pero el intento de cambiar el calendario al otoño y una demanda contra la NFL, que también encabezó Trump, marcaron su final: la liga dejó de operar en 1986.
En los deportes de nicho, el historial es peor. La Roller Hockey International nació en 1993 y cerró apenas cinco años después, luego de expandirse demasiado rápido, quedarse sin patrocinadores nacionales y perder su contrato con ESPN. Tampoco fue fácil para el fútbol femenino: dos ligas importantes se desmoronaron antes de que la NWSL lograra afirmarse.

Para que la PPL tenga éxito en el competitivo mercado estadounidense, la liga necesita algo más que inversión y talento. Tiene que construir una cultura que envuelva al deporte, según explica Dani Dios, director del grupo de paddle de la agencia de talentos WME Sports.
"Creo que la PPL es una apuesta a largo plazo porque requiere que los aficionados sepan quiénes son los jugadores profesionales y de dónde vienen", dice Dios. "Hasta que los aficionados no se hagan preguntas a nivel profesional, el alcance de los aficionados siempre será limitado", señala.
Ahí es donde Tiafoe puede marcar la diferencia: es el primer jugador activo del circuito ATP que se asocia con un equipo de la PPL. Y aunque tiene cerca de un millón de seguidores entre Facebook, Instagram y X (ex Twitter), quien aporta una audiencia aún más grande es Maarten Paes, arquero del FC Dallas, con más del doble de seguidores solo en Instagram. "Creo que hay un gran valor agregado en hacer crecer el deporte acá en los EE.UU. y atraer la atención", le dijo el arquero holandés de 27 años a Forbes.
Por supuesto, los New York Atlantics también van a beneficiarse del aporte económico de Tiafoe y Paes, que será clave para cubrir sueldos de jugadores, gastos operativos y campañas de marketing en el área de Nueva York.
Tiafoe sabe que el retorno de la inversión puede tardar. Probablemente más que los tres a cinco años que uno podría esperar con una startup tecnológica. Pero no tiene apuro, en parte porque en los últimos 12 meses facturó unos US$ 15,2 millones, lo que lo ubica como el noveno jugador con mayores ingresos del circuito profesional.
Incluso con ese respaldo económico, y más allá de lo que termine generando su participación, la posibilidad de ser dueño de una franquicia deportiva lo emociona de verdad. No se olvida de dónde viene: pasó buena parte de su infancia viviendo en una oficina vacía dentro de un centro de tenis sin fines de lucro en College Park, Maryland, donde su papá trabajaba como portero. "¡Qué sueño!", dice. "Es realmente conmovedor", concluye.
*Con información de Forbes US.