La aspiración sigue publicada en la página de su holding: convertirse en el primer unicornio de Paraguay. Era la síntesis de un proyecto que buscaba llevar servicios financieros a una audiencia masiva, construir un ecosistema tecnológico y proyectarse hacia los mercados internacionales. Hoy, esa ambición dejó de ser posible ya que Ueno Bank quedó sometido a un procedimiento de resolución y millones de clientes enfrentan incertidumbre sobre el acceso a su dinero.
El Banco Central del Paraguay (BCP) tomó la decisión el 2 de noviembre y la comunicó durante la madrugada del día siguiente. Según el organismo, ajustes a los estados financieros realizados durante un proceso de regularización revelaron que el índice de solvencia de la entidad estaba por debajo de la mitad del mínimo regulatorio exigido. El comunicado no precisó el déficit patrimonial definitivo.
La dimensión del caso excede la de una entidad en dificultades. Ueno había construido su identidad alrededor de la inclusión financiera y de la posibilidad de acercar cuentas, tarjetas, créditos y pagos digitales a personas que permanecían fuera del sistema. El alcance que había convertido en su principal argumento comercial explica ahora la magnitud social de la crisis.
La inclusión financiera y su contracara
En septiembre, el banco informó que había superado los tres millones de clientes y que procesaba más de tres millones de transacciones diarias. También aseguró que incorporaba más de 48.000 nuevos clientes por mes. Son cifras difundidas por la propia entidad, que no deben confundirse con una medición independiente de usuarios activos. Su campaña "2 de cada 3 paraguayos" buscaba instalar esa presencia cotidiana.
Existe un dato más concreto sobre el acceso al sistema financiero: en agosto de 2024 Ueno comunicó que el 30% de sus casi dos millones de clientes había abierto allí su primera cuenta bancaria.
Para Magdalena López, investigadora del CONICET y coordinadora del Grupo de Estudios Sociales sobre Paraguay (GESP) de la UBA, esa expansión permitió incorporar a comunidades históricamente relegadas por la banca. "Los bancos tienen requisitos muchas veces inaccesibles", señaló en diálogo con Forbes. Las comisiones, las exigencias de ingresos demostrables y otras condiciones de apertura dejaban afuera a trabajadores informales, pequeños comerciantes y poblaciones vulnerables. Según López, Ueno redujo esas barreras y facilitó el acceso mediante la cédula paraguaya.
La investigadora compara esa expansión con la de Mercado Pago en Argentina. Su presencia comenzó a hacerse habitual entre vendedores ambulantes, puestos de comida y pequeños comercios que encontraron una forma de recibir transferencias y operar sin efectivo. Su importancia no radicaba en ser el mayor banco del país por activos, sino en la extensión de su uso cotidiano.
Sin embargo, López advierte sobre una contracara. Cuestiona la intensidad de la estrategia publicitaria y sostiene que la expansión del acceso al crédito también podía favorecer el sobreendeudamiento. En ese marco, mencionó la emisión de tarjetas que, según su testimonio, no siempre habían sido solicitadas por los usuarios.
La presencia de Ueno también alcanzaba a adultos mayores: en septiembre, la entidad informó que más de 32.000 jubilados del Instituto de Previsión Social cobraban sus haberes a través del banco. Para esos clientes, la interrupción de los servicios afecta operaciones básicas. Cobrar, comprar alimentos, pagar una cuenta o retirar efectivo pasó a depender de los mecanismos de resolución y de la respuesta de las autoridades.
El salto hacia una compañía internacional
La ambición del grupo iba más allá del mercado bancario local. U Holdings, la estructura internacional vinculada al ecosistema, expuso públicamente su intención de convertirse en el primer unicornio paraguayo y de llegar a la Bolsa de Nueva York. Era un objetivo empresarial, no una valuación alcanzada ni una salida a bolsa concretada.
La incorporación de ejecutivos con experiencia regional formó parte de esa etapa. El 1 de julio de 2025, Federico Cofman asumió como CEO del Ecosistema Financiero del Grupo Vázquez, con responsabilidad sobre unidades como Ueno Bank, la casa de bolsa, seguros, administración de fondos y plataformas de pagos.
Antes había ocupado una posición de vicepresidente sénior de Mastercard para Argentina, Uruguay y Paraguay. Su recorrido también incluía la conducción de Payway y una década en Mercado Libre. El anuncio presentó su llegada como una pieza de la estrategia de expansión e internacionalización.
Así, el proyecto buscaba combinar la llegada masiva al público con servicios financieros más amplios y una estructura capaz de acompañar su crecimiento. La crisis puso bajo examen la sustentabilidad de ese recorrido.
La urgencia por devolver los depósitos y la respuesta de Peña
La prioridad inmediata es el dinero de los ahorristas. El régimen de garantía contempla una cobertura de hasta 75 salarios mínimos por persona y por entidad, equivalente a 228,3 millones de guaraníes. El límite se aplica al conjunto de depósitos de cada titular, no a cada cuenta por separado.
En paralelo, el Congreso comenzó a tratar un mecanismo para acelerar desembolsos. El Senado dio media sanción el 3 de noviembre a un proyecto de anticipo de hasta 40 salarios mínimos por depositante, previa compensación de obligaciones vencidas. El texto prevé un pago dentro de las 24 horas siguientes a la aprobación de la resolución bancaria, a cuenta de la garantía correspondiente. La información oficial consultada para esta nota confirmaba la media sanción y la convocatoria para su tratamiento en Diputados.
El análisis de López introduce una distinción para entender el alcance de la protección: cubrir a una gran mayoría de los depositantes no equivale a devolver una proporción similar del dinero comprometido. Una base extensa de clientes con saldos pequeños puede coexistir con depósitos elevados concentrados en pocas cuentas.
La investigadora identifica entre los principales interrogantes la situación de los recursos públicos y previsionales depositados en la entidad. Su magnitud abre una discusión diferente de la devolución a los pequeños usuarios.
La conmoción también llegó al poder político. El presidente Santiago Peña fue accionista del grupo propietario de Ueno hasta marzo de 2025, un antecedente que agregó una dimensión política a la crisis y profundizó los cuestionamientos sobre la supervisión de la entidad.
A esto se sumó la situación de Carlos Carvallo, quien presentó su renuncia a la presidencia del Banco Central a pedido de Peña. Carvallo había encabezado Ueno hasta agosto de 2023. Ante la incertidumbre, el mandatario buscó transmitir tranquilidad: "El sistema financiero es fuerte, cuenta además con instituciones y mecanismos de protección", afirmó.
Peña también se refirió al impacto sobre los depositantes: "Entiendo la incertidumbre que causa una situación como esta y sobre todo sé que detrás de cada ahorro están los esfuerzos y el trabajo de miles de paraguayos". Y sumó: "Paraguay necesita instituciones que den respuestas y protejan los recursos de nuestra gente. Eso es lo que estamos haciendo desde el Poder Ejecutivo, para que cada paraguayo afectado tenga una respuesta y se garantice por sobre todo la protección de sus ahorros", sostuvo.
El sacudón también llevó a otros bancos de Paraguay a comunicar a sus clientes que no enfrentaban problemas financieros, según información recogida por Forbes. Esas aclaraciones buscaron contener la incertidumbre y evitar que la desconfianza se extendiera a otras entidades.
En ese contexto, el Banco Central del Paraguay desmintió versiones sobre supuestas intervenciones en el sistema financiero. En un comunicado difundido en sus redes sociales, calificó esas afirmaciones como "totalmente falsas" y aseguró que el sistema financiero nacional mantiene niveles adecuados de solvencia y liquidez. También recordó que las novedades sobre las entidades supervisadas se comunican oportunamente a través de sus canales oficiales.
Un impacto que alcanza al ecosistema fintech
La Cámara Paraguaya de Fintech manifestó su preocupación por las consecuencias sobre socios, empresas y usuarios. En un comunicado, advirtió sobre restricciones operativas, dificultades para acceder a fondos e interrupciones comerciales.
La entidad está presidida por César Astigarraga, vinculado a itti, según su directorio institucional. La tecnológica participó en el desarrollo de infraestructura de Ueno: el propio banco anunció en 2025 que había realizado junto con itti la migración de su sistema central a Oracle Cloud.
Según supo Forbes, empleados de itti amanecieron con la noticia de que quedaban suspendidos, en un contexto de incertidumbre sobre su continuidad laboral y los pasos a seguir. La información recogida por este medio refleja el desconcierto entre trabajadores de una de las compañías tecnológicas vinculadas al ecosistema del banco.
El efecto sobre otras operaciones financieras también tiene una manifestación concreta. La Superintendencia de Valores suspendió temporalmente los retiros de determinados fondos mutuos con inversiones vinculadas a Ueno. Aclaró que la medida alcanza únicamente a los fondos identificados y que no implica su cierre ni liquidación. La reapertura está prevista de manera gradual desde el 5 de noviembre, sujeta a ajustes de valuación y condiciones operativas.
En Argentina, según información recabada por Forbes, algunas empresas fintech comenzaron a evaluar la posibilidad de incorporar profesionales del ecosistema afectado. Otras, que ya estudiaban ingresar a Paraguay, observan si el escenario abre espacio para desarrollar servicios. Se trata de intereses exploratorios: todavía no permiten hablar de contrataciones concretadas ni de una redistribución del mercado.
El desafío de evitar una vuelta a la informalidad
La devolución de los depósitos resolvería una parte de la emergencia. Para López, el siguiente desafío será determinar qué entidades están dispuestas a recibir a los usuarios que dependían de Ueno para sus operaciones diarias. "Hay que ver qué política toman los otros bancos en la inclusión de estas personas", planteó. La pregunta alcanza especialmente a quienes utilizan una cuenta para cobrar una venta, recibir una transferencia o pagar sus gastos, aunque no tengan ingresos formales ni grandes ahorros.
La investigadora señaló que otras entidades ya comunicaban demoras y dificultades en sus aplicaciones ante una mayor demanda de apertura de cuentas. Su interpretación es que parte de ese movimiento podría corresponder a clientes de Ueno que buscan una alternativa para recibir sus fondos cuando se habilite la devolución.
El riesgo es que la crisis interrumpa un proceso de bancarización que había cambiado la manera de trabajar de pequeños comerciantes. Para quien se acostumbró a recibir transferencias, volver a operar exclusivamente en efectivo también puede significar perder ventas.
López considera que las billeteras no bancarias podrían captar parte de esa migración si los bancos no ofrecen condiciones accesibles. También plantea la posibilidad de que el Banco Nacional de Fomento desarrolle una vía de incorporación para estos segmentos. La continuidad de la inclusión financiera dependerá, entonces, de algo más que recuperar el dinero: de que esos usuarios encuentren otra cuenta desde la cual seguir cobrando, pagando y trabajando.