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Multitudes de turistas en la playa de la Barceloneta, Barcelona, España
Negocios

Turismo bajo presión: el costo oculto de saturar los destinos más rentables del mundo

Martina P. Veneziani

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El nuevo desafío en la industria es gestionar el crecimiento sin comprometer la calidad de vida de los residentes ni la viabilidad económica del sector. Un reciente informe advierte que las respuestas apresuradas pueden poner en riesgo millones de empleos y miles de millones en ingresos fiscales.

31 Agosto de 2025 07.30

El turismo internacional ha recuperado sus niveles prepandémicos y, con ello, ha regresado también un viejo dilema: la saturación de los destinos más populares. Ciudades como París, Venecia, Barcelona y Ámsterdam, íconos del atractivo global, enfrentan ahora una presión creciente que va más allá del flujo de visitantes. Se trata de un fenómeno complejo, con causas estructurales y consecuencias que van desde la congestión urbana hasta la pérdida de cohesión social, pasando por tensiones políticas y medidas restrictivas que, en muchos casos, agravan el problema que intentan resolver.

El último informe del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC)"Managing Destination Overcrowding: A Call to Action", advierte que si sólo once ciudades europeas limitaran su volumen turístico al promedio continental, podrían perderse hasta 245.000 millones de dólares en PBI122.000 millones en ingresos fiscales y cerca de tres millones de empleos entre 2025 y 2027. Julia Simpson, presidenta y CEO del WTTC, subraya que el riesgo de que los gobiernos adopten políticas restrictivas bajo presión mediática o social es real. "Frente al descontento social o la presión mediática, algunos gobiernos optan por limitar la actividad turística de forma abrupta, sin considerar el impacto económico ni ofrecer soluciones estructurales", señala en entrevista con Forbes Argentina. Para Simpson, el foco no debe estar en reducir el turismo, sino en gestionarlo de forma más inteligente, con planificación, datos y participación de todos los sectores involucrados.

El turismo representa cerca del 10% del PBI mundial y genera más de 3,3 billones de dólares anuales en impuestos. Aporta uno de cada diez empleos en el planeta y está en expansión: se espera que en la próxima década cree uno de cada tres nuevos puestos de trabajo a nivel global. Esta dimensión económica convierte al sector en un actor clave del desarrollo. Pero su crecimiento también expone debilidades de fondo en muchas ciudades. En palabras de Simpson, culpar al turismo de los problemas urbanos es ignorar causas más profundas. "El hacinamiento suele reflejar déficits estructurales en planificación urbana, transporte público insuficiente, escasez de vivienda asequible y ausencia de inversión estratégica. En esos contextos, el turismo puede amplificar las tensiones, pero rara vez es el origen", explica.

turistas venencia
Las consecuencias económicas de frenar el turismo sin un plan integral son significativas. Ciudades como Venecia, Ámsterdam o Barcelona podrían sufrir una caída de hasta el 11% en su PBI urbano

El informe señala que la mayoría de las veces los impuestos específicos aplicados al turismo -tasas de alojamiento, entradas a ciudades, cargos sobre cruceros- no se reinvierten en las comunidades receptoras ni en soluciones sostenibles. En Estados Unidos, por ejemplo, el turismo genera 165.000 millones de dólares en recaudación, pero menos del 5% de esa suma se destina a promoción o gestión turística, y sólo el 1% se canaliza a desafíos críticos como el acceso a la vivienda para trabajadores del sector. Simpson reclama marcos de gobernanza que garanticen una asignación clara y transparente de esos recursos. "Una parte mínima de lo que recauda el turismo vuelve al territorio donde se genera. Para revertir eso, necesitamos marcos de gobernanza que garanticen que estos fondos se asignen con transparencia y responsabilidad, y que tengan un propósito claro: mejorar la vida de quienes viven en esos destinos", afirma.

Las consecuencias económicas de frenar el turismo sin un plan integral son significativas. Ciudades como Venecia, Ámsterdam o Barcelona podrían sufrir una caída de hasta el 11% en su PBI urbano, y la pérdida de cientos de miles de empleosDubrovnik, en Croacia, vería una reducción del 27% en su empleo local si se limitara el ingreso de turistas internacionales. Las cifras reflejan el impacto directo en las economías locales y también el efecto en cadena sobre industrias complementarias, proveedores y servicios públicos.

En lugar de restringir, el WTTC propone reinvertir. Ciudades como Barcelona, Islandia o Flandes muestran que una estrategia bien articulada puede compatibilizar turismo y calidad de vida. En la capital catalana, la estrategia turística está alineada con los valores de la ciudadprioriza la vida local. Islandia reinvierte sus tasas en la conservación del entorno natural. Flandes integró a comunidades, empresas y autoridades en una visión colectiva de desarrollo. "Estos destinos entendieron que el turismo sólo funciona cuando genera valor compartido", resume Simpson. "Son ejemplos de cómo se puede compatibilizar el crecimiento turístico con la calidad de vida y la sostenibilidad, siempre que exista visión, planificación y voluntad de trabajar juntos".

Turismo, viajes, atardecer (Pixabay)
Las medidas de corto plazo, como cuotas de visitantes o restricciones a cruceros, no son suficientes si no van acompañadas de una estrategia más integral (Pixabay)

El informe advierte que las medidas de corto plazo, como cuotas de visitantesrestricciones a cruceros, no son suficientes si no van acompañadas de una estrategia más integral. "El mayor riesgo es que se apliquen como respuestas superficiales a un problema complejo. Las cuotas o las restricciones pueden reducir la presión momentáneamente, pero si no van acompañadas de inversión en transporte, descentralización del turismo o diversificación de la oferta, el efecto es limitado", explica Simpson. Estas medidas, además, pueden perjudicar a pequeños negociosincentivar la informalidaddesalentar a los turistas de mayor valor agregado.

La solución, para el WTTC, pasa por empoderar a las comunidades locales y hacerlas parte del proceso de toma de decisiones. "Las comunidades deben pasar de ser observadoras a ser protagonistas", sostiene la directora del Consejo. "Eso implica crear plataformas de gobernanza donde estén representados los residentes, el sector privado, las autoridades y la sociedad civil. Además, hay que asegurar que esa participación tenga peso real: desde encuestas y mesas de diálogo hasta consejos ciudadanos con capacidad de decisión". El modelo turístico del futuro, enfatiza, se construye con la comunidad, no al margen de ella.

La tecnología, en este contexto, ofrece herramientas pero no reemplaza a la voluntad política. Ciudades como FlorenciaVenecia utilizan sensores y sistemas digitales para anticipar aglomeraciones y redistribuir flujos. La recolección de datos en tiempo real permite medir impactos y ajustar la promoción turística. Pero Simpson insiste: "Ningún sistema sustituye la voluntad política ni la participación ciudadana. El turismo puede crecer, pero necesita hacerlo con inteligencia y propósito. La clave está en tener una visión clara donde el turismo contribuya al bienestar de las personas y a la protección del entorno. Sólo así será una verdadera herramienta de desarrollo".

Simpson concluye con un llamado a la acción: "Este no es un debate sobre si debemos frenar el turismo, sino sobre cómo hacerlo funcionar para todos: residentes y visitantes. Apostamos por una visión a largo plazo, cooperación real y beneficios compartidos". La sostenibilidad no es un freno al crecimiento: es su única vía posible.

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