Tras tocar mínimos históricos, el vino argentino vuelve a crecer en el exterior impulsado por el boom de los blancos
Después de cerrar 2025 con el menor nivel de exportaciones en más de dos décadas, los envíos al exterior crecieron 15% entre enero y mayo, según el INV. El repunte está explicado por el fuerte avance del vino blanco, cuyas exportaciones saltaron 57%. La contrapartida: el mercado interno se estanca.

Belén Fernández Subeditora

Hace apenas seis meses, la industria vitivinícola atravesaba uno de sus momentos más complejos. Las exportaciones de vino argentino habían cerrado 2025 en su nivel más bajo desde 2004 en volumen y desde 2009 en valor, afectadas por la pérdida de competitividad, el menor consumo global y un cambio en los hábitos de los consumidores.

Hoy, los datos del primer semestre de 2026 muestran una foto distinta. Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), las exportaciones crecieron un 15% interanual entre enero y mayo. Sin embargo, en las bodegas prefieren la cautela y aseguran que todavía es temprano para hablar de un cambio de tendencia.

El dato más llamativo del informe no es el crecimiento general de las exportaciones, sino el desempeño del vino blanco. Sus ventas al exterior aumentaron un 57% en los primeros cinco meses del año respecto del mismo período de 2025, consolidando una tendencia que ya se observa en los principales mercados del mundo.

Las bodegas ponen hoy el foco en los blancos (Foto Bodega Zuccardi)

Al mismo tiempo, el mercado interno continúa mostrando debilidad. Las ventas de vino acumularon una caída del 0,4% entre enero y mayo y retrocedieron un 5% durante el último mes.

Cambios de hábito

Para la industria, el fuerte crecimiento de los blancos responde a una transformación estructural del consumo y no a un fenómeno puntual.

"El crecimiento en blancos responde a la consolidación de un cambio en el consumo y un viraje hacia los vinos blancos", explica Magdalena Pesce, de Wines of Argentina (WofA), la entidad encargada de promover el vino argentino en el exterior.

Los datos internacionales respaldan ese diagnóstico. Según un análisis de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), entre 2000 y 2021 la participación del vino tinto en la producción mundial pasó del 48% al 43%. Francia, uno de los principales productores del mundo, hoy elabora cerca de un 50% menos de vino tinto que a comienzos del milenio.

En sentido inverso, la producción de vino blanco viene creciendo en mercados como Estados Unidos, Sudáfrica, Chile y Nueva Zelanda. A nivel global, aumentó un 13% desde su piso de 2002 y desde 2013 supera a la del vino tinto. Actualmente representa cerca del 49% de toda la producción mundial.

El consumo de vino con menos graduación alcohólica gana adeptos en el mundo (Hecha con IA)

La tendencia también se refleja en el consumo. En Estados Unidos, el consumo de vino blanco aumentó un 57,5%; en Australia, un 29,3%; y en el Reino Unido, un 20,3%. China también muestra un creciente interés por esta categoría.

El cambio incluso quedó reflejado en el último California Crush Report. Aunque la molienda total de uvas cayó un 8,4% durante 2025 -el nivel más bajo desde 1999-, las variedades blancas mostraron un comportamiento muy superior al de las tintas. El Sauvignon Blanc incrementó su producción un 16,1% y el Pinot Gris un 4,2%, mientras que variedades tradicionales como Syrah, Zinfandel y Petite Sirah registraron fuertes caídas.

Aun así, Pesce evita hablar de una recuperación consolidada. "Hay una mejora, impulsada por los vinos blancos pero es muy pronto para saber si la tendencia se consolida", advierte.

Exportaciones: mejora con matices

Pese al crecimiento de las exportaciones, las bodegas coinciden en que la recuperación todavía es parcial.

"Las exportaciones mejoran en base al vino a granel. La realidad es que el mercado de los embotellados está similar al año pasado y el mercado internacional está duro para todo el mundo por las nuevas tendencias de consumo", sostiene José Zuccardi, presidente de Bodega Zuccardi.

marcos jofre, CEO de Trivento habla de un mercado difícil para exportar (Gentileza bodega Trivento)

Respecto del mercado interno, el empresario relativiza la baja registrada por el INV. "El acumulado da 0,4%; son datos similares al año pasado. No son números malos", afirma.

Una visión similar comparte Marcos Jofré, CEO de Bodega Trivento, la marca de vino argentino más vendida en el mundo y que exporta el 90% de su producción. "La caída en el mercado local se refleja sobre todo en los vinos más económicos. En exportaciones venimos como el año pasado, con algunos mercados un poco más retrasados y otros con una performance por encima, como es el caso de Brasil, que gana terreno", señala.

Un alivio, pero no un cambio de ciclo

Después del peor desempeño exportador en más de dos décadas, la industria encuentra un primer alivio en los mercados externos. Sin embargo, el repunte todavía está lejos de representar una recuperación generalizada.

El crecimiento de las exportaciones se explica principalmente por el vino a granel y por la fuerte demanda internacional de vinos blancos, mientras que el segmento de mayor valor agregado, los vinos embotellados, continúa prácticamente estancado. En paralelo, el mercado interno sigue condicionado por un consumo que aún no logra recuperar dinamismo.

Para las bodegas, el desafío ya no pasa únicamente por vender más vino, sino por adaptarse a un consumidor global que cambió sus preferencias. En ese escenario, el auge de los blancos aparece como una oportunidad para que la Argentina recupere protagonismo en el mercado internacional, aunque todavía sea prematuro hablar de un cambio de ciclo.