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Forbes Argentina
Central Nuclear Atucha I
Negocios
Central Nuclear Atucha I
Nucleoeléctrica

Se relanza el plan de privatización nuclear: el potencial exportador de una industria que apunta al Súper RIGI

Fernando Heredia Editor

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El ingreso de capitales privados no sólo estaría vinculado a la operación de las tres centrales, sino también a la generación de nuevos negocios a lo largo de toda la cadena.

2 Julio de 2026 07.19

El Gobierno volverá a la carga con la privatización de la industria nuclear. Luego de un primer intento fallido a cargo de Demian Reidel con promesas rimbombantes que nunca se cumplieron, hubo una reconfiguración de toda el área, con nuevos objetivos y metas a cumplir que incluyen exportaciones por miles de millones de dólares.

Una de las prioridades del nuevo equipo será la venta a capitales privados del 44% del capital accionario de Nucleoeléctrica, la empresa que opera las tres centrales nucleares del país: Embalse, Atucha I y Atucha II.

El porcentaje responde al límite autorizado por el Congreso en la Ley Bases y, en los hechos, funciona como un escollo a la hora de buscar interesados. Entre la mayoría que ejercería el Estado en la empresa y la dependencia a los precios fijados por la Secretaría de Energía para la venta de energía nuclear, Nucleoeléctrica no ofrece un gran atractivo para su negocio principal.

Es por eso que el anzuelo que piensan las nuevas autoridades nucleares para hacer más interesante esta privatización pasa por la conformación de nuevas unidades de negocios, donde se destacarían los servicios de ingeniería, diseño de reactores y construcciones vinculadas a toda la cadena de suministro. 

“El core business funciona como un utility, no hay una oportunidad de ganancia grande ahí. El valor real es que, además de ser un operador, Nucleoeléctrica es una autoridad de diseño de sus reactores, se tuvo que transformar en constructor, es una empresa de ingeniería. Desarrolló una serie de capacidades que hoy la ayudan a posicionarse mucho mejor”, cuentan fuentes del sector.

Uno de los ejemplos más concretos es que, gracias a la exitosa extensión de vida útil de la central cordobesa Embalse, ahora están muy cerca de quedarse con un contrato de hasta 3.000 millones de dólares para hacer lo mismo con una planta en Rumania.

“El escenario máximo es quedarse como Project Manager de toda la extensión de vida útil. Eso daría un piso de US$ 2.400 millones. Pero de mínima vamos a poder aportar partes específicas muy importantes”, señalan.

Ese mismo motivo es lo que hace difícil proyectar un precio determinado en el pliego licitatorio, que está previsto lanzarse entre agosto y septiembre. De ahí que se convocó al BICE (Banco de Inversión y Comercio Exterior) para que se encargue de la tasación. “Hay varias empresas interesadas, tanto nacionales como internacionales”, se entusiasman en la empresa.

Un boom de exportaciones

Además de la expansión de negocios de Nucleoeléctrica, la cartera nuclear también pone un foco exportador en todo el ecosistema de la industria. “Las exportaciones nucleares no matchean con la capacidad de Argentina. Hay países que tienen menos capacidad como Brasil y exportan mucho más. El objetivo es tener liderazgo regional con posicionamiento internacional”, dicen.

En esa línea, se apunta a la venta de nuevos servicios, la construcción de almacenamiento de residuos radiactivos y de toda la cadena de combustible nuclear. “Hoy hay una decena de países que apunta a instalar algún tipo de reactor, aunque sea experimental. Y, luego del conflicto de Rusia y Ucrania, no hay muchos proveedores de combustible confiables, países que conviertan el uranio y que manejen la cadena de suministro. Vemos una clara ventana de oportunidad”, sostienen entre las autoridades nucleares.

A pesar de las grandes reservas de uranio que tiene el país, Argentina no produce este mineral desde 1997 y actualmente gasta unos 100 millones de dólares al año en importación de combustible para las tres centrales nucleares.

El objetivo es revertir este cuadro y pasar a exportar por el equivalente a 800 millones de dólares en un escenario de 2.000 toneladas anuales que las autoridades califican como “conservador”. “Las empresas que se acercaron nos hablan que se podrían producir 6.000 toneladas”, confían.

El Súper RIGI y los reactores modulares

Más allá del golpe que representó el fallido Plan Nuclear de Demian Reidel, quien prometió 4 reactores de 300 MW en 4 años y medio, en la industria nuclear se sigue manteniendo una visión optimista respecto a la ventana de los SMR que están en auge en estos momentos como alternativas más flexibles a las históricas mega plantas nucleares para poder abastecer el boom de la IA.

“Reidel hablaba de plazos que no eran viables. Cuando escuchamos lo que dijo, todos sabíamos que no iba a pasar. Un plazo mucho más razonable serían cinco o seis años para el primer reactor", señalan. 

Con la media sanción del Super RIGI, en el gobierno ven un panorama más auspicioso para captar inversores en este segmento y piensan que “habrá novedades más rápido de lo que todos se imaginan”.

"Hay una empresa argentina con capitales estadounidenses que planea tener terminada la ingeniería básica para el año que viene”.

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