Alex Milberg Director
Es uno de los empresarios más exitosos del agro en la Argentina. Y también se diversificó a tiempo para convertirse en un jugador relevante de energía renovable. Manuel Santos Uribelarrea, fundador y CEO del Grupo MSU, valuado en más de US$ 500 millones, compartió con Forbes sus expectativas del Argentina Week: “Nos volvemos a Buenos Aires con compromisos firmes para poder emitir un bono de energía renovable entre junio y septiembre de este 2026”, adelanta. “Durante muchos años veníamos a Estados Unidos en búsqueda de capital y no había manera, el financiamiento estaba totalmente cerrado. Ahora parece diferente”, completa.
Esta noticia no representa un hecho aislado, sino la culminación de un proceso de reconstrucción de confianza que MSU inició con su diversificación hacia la generación térmica y renovable. Uribelarrea, un conocedor profundo de la volatilidad del mercado de capitales, destaca que el apetito inversor actual se apoya en tres pilares: superávit fiscal, reformas estructurales y la desregulación del Banco Central. Para el CEO de MSU, la Argentina “ya no es un "Power Point" de recursos naturales, sino una plataforma de ejecución que atrae a los fondos más sofisticados del mundo”.
Forbes: Entonces, no te volvés con los bolsillos llenos de promesas, ¿sino con alternativas firmes de inversión?
Uribelarrea: Vuelvo a la Argentina con un optimismo total. Hace rato que no veía al país posicionado con este alineamiento entre el gobierno, las empresas y los inversores en un mismo ámbito. Que la apertura la haya hecho el presidente, que luego participen los CEOs de los principales bancos del mundo y que hayamos tenido el apoyo de 11 gobernadores es un mensaje muy fuerte para todo el mundo inversor de Nueva York. Volvemos a estar en la agenda de la mayoría de los fondos de inversión.
La estrategia de MSU para 2026 combina la solidez de su matriz energética con una apuesta disruptiva por el agregado de valor en el campo. Uribelarrea anuncia la puesta en marcha de una planta de procesamiento de maní de clase mundial, una inversión que marca el paso de la producción primaria a la industrialización para la exportación. Este movimiento busca mitigar la exposición a la volatilidad de los precios de los commodities y capturar márgenes superiores en los mercados externos, con el objetivo de iniciar las exportaciones directas en el segundo semestre del año.
Forbes: Liderás una compañía con dos verticales que son motores de crecimiento: energía y agro. ¿Qué es lo que más te preguntaban los inversores estos días?
Uribelarrea: La pregunta recurrente es "¿por qué ahora sí Argentina?". Los inversores miran la estabilidad macroeconómica y valoran el superávit fiscal como eje principal. También observan las reformas estructurales; que la ley laboral pase por el Congreso es un hito, porque demuestra apoyo político. Y finalmente miran al Banco Central y el tema de las reservas. Hoy existe un apetito enorme porque Argentina tiene lo que el mundo demanda: alimentos, minerales, energía y capital humano. El problema siempre fue la inestabilidad que ante cualquier estornudo nos derrumbaba. Ahora la confianza se vuelve a construir.
En el plano energético, MSU apostó a una matriz diversificada que incluye generación térmica, parques solares y, recientemente, la concesión por 30 años de la hidroeléctrica El Chocón. Esta última adquisición permite a la compañía ofrecer un paquete de energía estable durante todo el año, compensando la estacionalidad de la generación solar (pico en verano) con la hidroeléctrica (pico en invierno). Para financiar este ambicioso pipeline de proyectos renovables, Uribelarrea busca capital intensivo en Nueva York, aprovechando que el mundo hoy ve a la Argentina como un socio estratégico para la seguridad energética regional.
Forbes: Hablemos de energía. El año pasado incorporaron El Chocón. ¿Cómo complementa eso su matriz de parques solares y almacenamiento?
Uribelarrea: Fue una oportunidad que aparece cada 30 años y tuvimos que movernos muy rápido. Fue un gran acierto porque consolida la vertical de energías renovables en una escala interesante. Los parques solares despachan mucho en verano y menos en invierno, mientras que la hidroeléctrica hace exactamente lo contrario. Se complementan muy bien para venderle a los clientes un paquete de energía estable todo el año. El foco hoy es levantar capital para continuar con todo el pipeline de proyectos renovables, que es el centro de nuestra compañía.
Sin embargo, el optimismo de Uribelarrea no ignora los desafíos del sector agropecuario, donde MSU opera en ocho provincias. A pesar de proyectar una cosecha récord para este año, el CEO advierte sobre la carga impositiva que frena el potencial del campo. Para él, la quita progresiva de las retenciones es la llave que permitirá duplicar el tamaño del sector, permitiendo que la competitividad natural del productor argentino se despliegue sin "mochilas de piedra".
Forbes: Como hombre de campo, ¿creés que el potencial del agro todavía es mucho más alto? ¿Qué condiciones hacen falta para que termine de explotar?
Uribelarrea: El agro es muy competitivo pero tiene una mochila de piedras en la espalda que son las retenciones. A medida que el gobierno libere esa mochila, el campo tiene mucho más para dar todavía. El presidente fue claro: a medida que mejore la recaudación y el superávit, bajará impuestos, y las retenciones están en las prioridades. Este año será muy bueno para el Banco Central por el sector agropecuario y porque el balance energético dará un saldo positivo de unos 8.000 millones de dólares. Soy muy optimista con la dinámica de ingreso de capitales para gas y minería.
Forbes: ¿Cuál es tu sueño para Argentina?
Uribelarrea: Mi sueño es que Argentina se transforme en Australia. Creo que tenemos todas las posibilidades para ser uno de los países que tiene mejor calidad de vida del mundo. Si tenemos una economía ordenada, podemos darle previsibilidad y largo plazo con reglas de juego claras. Argentina tiene un potencial enorme. Y ojalá que ese potencial se haga realidad ahora, que no sigamos dejando pasar generaciones hablando de lo que fuimos entre 1880 y 1900, cuando éramos una de las potencias mundiales. La expectativa es que ese potencial se concrete en el presente.
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