En el vertiginoso mundo de las finanzas tecnológicas, donde los unicornios suelen nacer de líneas de código y algoritmos de optimización, Pierpaolo Barbieri se destaca como una anomalía. El fundador y CEO de Ualá no habla solo de scripts o de venture capital; habla de Napoleón en Rusia, de la jerarquía de la Iglesia Católica y de los proyectos panamericanos del siglo XIX. Para Barbieri, la historia no es un adorno académico, sino la caja de herramientas con la que construyó un ecosistema que hoy mueve a más de 11 millones de personas en la región.
En una charla íntima y profunda en Forbes Studio, Barbieri analizó el presente de la Argentina con la frialdad del analista y la pasión del que tiene "la piel en el juego". Su definición sobre el poder y el mercado dejó un título que resonará en los despachos de sus competidores: "El capitalismo es competencia. Si algún día yo soy monopolio en algo, que me vengan a buscar y me regulen. Porque el monopolio es antiético con la innovación y el que pierde siempre es el usuario". @@FIGURE@@
El factor Ferguson: la historia como manual de management
Para entender Ualá, hay que entender la biblioteca de Barbieri. Durante la entrevista, recordó su paso por Harvard y Cambridge, pero sobre todo la influencia de su mentor, el reconocido historiador Niall Ferguson. "fue mi profesor, luego mi tutor de tesis y eventualmente nos hicimos socios. Hoy está en nuestro directorio y es alguien muy cercano", relata.
¿Qué hace un historiador liderando una empresa de tecnología? Para él, la respuesta está en la "contingencia". "Estudiar historia te enseña a juzgar a los actores basados en las decisiones con la información disponible en ese momento. No podés juzgar a Napoleón por el fin de la guerra en Rusia, sino por la información que tenía cuando lanzó la campaña en 1812. Eso te permite, como CEO, empoderar a otros líderes para tomar decisiones sin miedo, sabiendo que las juzgaremos por el contexto y no por el diario del lunes".
Esa visión horizontal se traduce en una cultura organizacional que desafía las jerarquías tradicionales. "Yo no puedo ser experto en todo. Soy historiador, no soy tecnólogo ni experto en riesgos. Por eso necesito una organización horizontal donde ganen las mejores ideas y no el rango. Liderar es explicar, es inspirar al resto a que te siga porque está convencido de que es el camino correcto", define.
La pulseada por las reglas de juego: Galperín y la regulación
La relación de Barbieri con Marcos Galperín es uno de los temas más recurrentes dentro del ecosistema. En Forbes Studio, el CEO de Ualá fue quirúrgico: separó la admiración personal de la disputa regulatoria. "No hay ecosistema tecnológico en América Latina sin Marcos Galperín. Mercado Libre es un orgullo nacional y un faro para toda la región. Eso es fáctico", admitió. Pero inmediatamente después, marcó la cancha sobre las condiciones de la competencia.
El nudo del conflicto radica en la licencia bancaria. Ualá recorrió el camino largo: adquirió bancos en Argentina, México y Colombia para operar con regulaciones plenas. "Es injusto que billeteras no reguladas compitan con los bancos. Nosotros hicimos todo el trabajo para ser banco y otros quieren hacer el mismo negocio sin la supervisión del Banco Central. No entiendo esa falta de coherencia", disparó.
Para Barbieri, la transparencia y la competencia no son opcionales. "Cualquier organización, con el tiempo, tiende a la jerarquía. Yo quiero evitar que se reserven monopolios para unos pocos. En Argentina, todavía hay debates abiertos, especialmente remanentes del cepo, que impiden una competencia justa. Cuando se levante el cepo, vamos a ver un nuevo esquema donde realmente ganen las mejores ideas".
Macroeconomía: de la inflación al sueño del techo propio
Como publisher de Forbes en varios países de la región, Barbieri tiene una antena privilegiada para detectar cambios en el humor social. Al analizar la gestión de Javier Milei, destacó un cambio estadístico que considera "espectacular". "La baja de la inflación es un logro histórico. El otro día escuchaba que en 2023 era la preocupación número uno de los argentinos; hoy cayó al quinto lugar. Ya no hablamos de eso todos los días y eso es un alivio para los que menos tienen, porque la inflación es un fenómeno regresivo". @@FIGURE@@
Esa estabilidad es el combustible que Ualá necesita para activar su próximo gran objetivo: el crédito hipotecario. "Mi sueño es poder ofrecer hipotecas en Argentina en los próximos 18 meses. En este país, el rico nace rico y sus padres lo ayudan a comprar un departamento, pero el resto depende de una lotería del Estado. Queremos que el que no nació con dinero pueda acceder a su vivienda propia a través del crédito, como ocurre en Brasil o Europa", explicó. Sin embargo, aclaró que la intermediación financiera requiere depósitos privados: "El dinero no cae del cielo; necesitamos que los ahorristas confíen para poder dar ese crédito a 5 ó 10 años".
Geopolítica: Argentina en la "Segunda Guerra Fría"
Barbieri no escapa a los grandes debates globales. Con una mirada pragmática, definió el actual escenario internacional como una oportunidad de oro para el país. "Estamos en una Segunda Guerra Fría. Estados Unidos nos quiere y China también. Eso es una oportunidad de desarrollo fenomenal", analizó.
Para el CEO de Ualá, Argentina debe aprovechar su alineamiento natural con Occidente sin cerrar puertas que traigan capitales frescos. "Necesitamos inversión extranjera, sea china, alemana o estadounidense, para desarrollar Vaca Muerta, la minería y los servicios de conocimiento. En el último medio siglo le pusimos una mochila demasiado pesada al agro; es hora de diversificar la economía hacia los servicios digitales, que es lo que más crece en el mundo".
La mística del fundador: "comer vidrio y seguir"
Hacia el final de la charla, el tono se volvió más personal. Barbieri recordó los inicios de Ualá, cuando dejó la comodidad de Nueva York tras un consejo de Peter Thiel. "Me volví con una valija y no regresé a mi departamento por un año. Si convencés a un equipo de que tome salarios 80% menores a los que ganarían en Wall Street, tenés que estar ahí, al pie del cañón con ellos", rememoró.
Hoy, ese esfuerzo se traduce en 250 empleados que son socios de la empresa. "Emprender es comer vidrio y seguir haciéndolo todos los días, como dice Elon Musk", bromeó, aunque rápidamente volvió a su eje filosófico citando el Sic Transit Gloria Mundi. "La gloria del mundo se acaba. En siete años de Ualá pasé por éxitos increíbles y derrotas terribles. La clave es no marearse, obsesionarse con el producto y atender al cliente uno mismo. Por eso sigo respondiendo en Twitter; porque liderar es escuchar".
Con la mirada puesta en la expansión en México —mercado que, según él, superará al argentino por peso demográfico— y la inminente llegada de su primera hija, Barbieri se despidió con una mezcla de optimismo y cautela historiográfica. Sabe que el capítulo que está escribiendo Ualá es apenas el prólogo de una transformación financiera que recién comienza.