Para el Foro de Convergencia Empresarial, nuevos impuestos al patrimonio atentan contra el clima de inversión

La organización considera que es necesario generar las condiciones para que haya incentivos a la inversión privada como motor del aumento del empleo en el sector formal de la economía.

El mundo entero enfrenta una situación inédita que afecta gravemente la salud de la población y tiene consecuencias económicas de duración y profundidad desconocidas hasta el momento, derivadas de la baja de actividad producto de la cuarentena y el aislamiento.

La llegada de la pandemia de coronavirus encontró a Argentina en una situación de debilidad, producto de una prolongada recesión, de la falta de financiamiento que está requiriendo la renegociación de la deuda con acreedores extranjeros y organismos multilaterales de crédito y una disminución significativa en la tasa de inversión privada producto de la pérdida de confianza en el país.

En este difícil contexto el Gobierno Nacional y los Gobiernos provinciales han tomado severas medidas necesarias para aplanar la curva de contagios y permitir que los afectados por la pandemia sean tratados por el sistema de salud público y privado sin que éste sea desbordado por la cantidad de casos como ha ocurrido en otras partes del mundo.

Pero la contrapartida de estas medidas es un agravamiento de la recesión debido a que, en muchas actividades, la generación de ingresos ha caído prácticamente a cero y se encuentran con dificultades para pagar los salarios del personal, las cargas tributarias y previsionales y el pago a proveedores. Esto es igualmente grave para todos, afectando seriamente a grandes, pequeñas y medianas empresas, cuentapropistas, monotributistas y personas que se desempeñan en la economía informal.

El Foro de Convergencia Empresarial considera que, en estas circunstancias, es fundamental seguir tomando las medidas económicas, financieras, crediticias e impositivas que aseguren el pago de los salarios en todas las unidades productivas y de servicios del sector privado y preserven la continuidad de las empresas, que serán los elementos fundamentales de la reactivación de la economía una vez que esto haya terminado, teniendo presente que no se le puede exigir al sector privado que haga políticas públicas.

Se necesita también generar las condiciones para que haya incentivos a la inversión privada como motor del aumento del empleo en el sector formal de la economía tales como reestablecer el mercado de capitales local, imprescindible tanto para impulsar el desarrollo como para amortiguar condiciones externas adversas, anular rápidamente las medidas de emergencia de carácter eminentemente transitorio sobre controles de precios y consensuar reglas de juego estables para los sectores más dinámicos de la economía. En este sentido los proyectos de crear nuevos impuestos al patrimonio y a las ganancias de las empresas es un antecedente sumamente negativo para recrear el clima de inversión.

Para ello es importante crear una mesa de diálogo entre Gobiernos, empresarios, sindicalistas y economistas de distintas tendencias doctrinarias y especialidades para analizar la coyuntura y a pensar en el día después, como se ha hecho con los expertos en infectología para tomar las medidas en materia de salud que han logrado un alto consenso y acatamiento por parte de la población.

En este sentido apoyamos plenamente la propuesta de la Academia de Ciencias de la Empresa de convocar a un grupo de expertos en economía para asesorar sobre cuáles son las áreas fundamentales para poner nuevamente en marcha nuestro sistema productivo.