El modelo económico que impulsa el gobierno del presidente Javier Milei se apalanca, en gran medida, en el ingreso de dólares genuinos vía exportaciones, originados por tres sectores clave, la agroindustria, Oil & Gas y la minería. Pero, entre ellos, el agro es, por el momento y hasta nuevo aviso, el primus inter pares, por volumen, velocidad de reacción ante incentivos o señales de precios, capilaridad territorial y hasta por su aporte tributario a las arcas públicas.
Así, el desarrollo del ciclo agrícola y, en especial, la campaña gruesa o de cultivos de verano -soja, maíz, girasol y sorgo- es determinante para abastecer con un importante flujo de dólares el segundo trimestre del año y parte del tercero, una "cosecha de divisas", que es la columna vertebral para sostener todo el andamiaje económico-financiero del año.
Para que no queden dudas, esos dólares del agro se usan para pagar importaciones de insumos y equipamiento para la industria y el comercio, vitales para sostener la actividad económica; también para afrontar los servicios de la deuda pública con organismos multilaterales de crédito y acreedores privados; así como para la balanza de servicios, donde pesa cada vez más el turismo emisivo, esto es, argentinos que viajan al exterior y gastan en dólares.
A esta altura del año el flujo futuro de ingreso de divisas por exportaciones de los principales cultivos de verano empieza a ser monitoreado en detalle, y en este caso, por partida doble con el cronograma electoral 2027 ya instalado en la agenda pública. Nadie quiere correr un riesgo cambiario en medio de un escenario abierto de cara a los próximos comicios generales.
Números sobre la mesa
En este contexto, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdeC) presentó sus estimaciones para la cosecha gruesa 2026/27, un dato que tras la cosecha récord de granos en el último ciclo y las dudas sobre el impacto que puede tener el Súper Niño en la producción final de los diversos cultivos, genera expectativas entre productores, exportadores y también en despachos oficiales.
Según la entidad la cosecha anterior (2025/26) de los seis principales cultivos, los cuatro de la gruesa más los dos de invierno o cosecha fina (trigo y cebada), terminó con 36,9 millones de hectáreas cultivadas y una producción total de 157,1 MTn (millones de toneladas), empujada por un resultado excepcional del trigo (27,8 MTn) y un muy buen rendimiento del maíz (64 MTn). Otras entidades calcularon incluso una producción total por encima de ese volumen.
Para la campaña 2026/27 la estimación total alcanza los 157,9 MT. El trigo y la cebada ya están sembrados y en desarrollo, a cosecharse entre diciembre y enero. Ahora está comenzando la ventana de siembra de girasol y en breve arrancarán el maíz y la soja tempranos o de primera. Se trata de una proyección que pocos se animaban a hacer hasta hace muy poco, en vistas del récord anterior.
"Venimos de la mayor cosecha de nuestra historia y hoy vemos potencial para volver a producir en esos niveles. Los 157,9 millones de toneladas no son todavía un resultado: son el potencial que vemos hoy y dependerán de cómo evolucionen el clima y las decisiones productivas durante los próximos meses", señaló durante el lanzamiento de la cosecha gruesa Ramiro Costa, gerente general de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
A sembrar de todo
En el desagregado por cultivos se destaca el desempeño esperado de la soja, que seguirá ocupando la mayor superficie cultivada con 17 Mha (millones de hectáreas), lo que dependiendo de los rindes daría una producción de 53,6MTn, un 7% más que el ciclo previo.
En el caso del maíz, el rebrote de la chicharrita, una plaga cuyo vector es el Spiroplasma o Dalbulus maidis en la zona endémica del norte del país, está proyectando un área sembrada de 8,4Mha, menor a la campaña previa, estimando una producción a fin de cosecha de 66MTn, un 3% por encima del 2025/26.
El girasol, por su parte, mantendría la producción en los 7MTn, y un área sembrada de 3,1MHa, levemente superior a la campaña anterior, mientras que el sorgo tendrá una superficie sembrada de 750.000 hectáreas y una producción estimada en 2,85MTn.
Con estas proyecciones el área sembrada total llegaría a las 37.020.000 hectáreas en todo el país, logrando una producción de 157,9 MTn, si a los cuatro cultivos mencionados se le suman las estimaciones del trigo con 6,5 MHa y un resultado de 23,4MTn, una baja sustantiva de -15,8% respecto de la súper cosecha pasada, mientras que la cebada sumaría 1,27MHa implantadas y una cosecha proyectada de 5MTn, una caída de -7,4%.
Billetes verdes
Pero hablemos de números "crocantes", porque finalmente el negocio cierra cuando la producción cerealera-oleaginosa se embarca rumbo a los destinos de exportación como granos o derivados (aceite, harinas, pellets) y esos granos se traducen en dólares.
Según estimaciones de la Bolsa de Cereales porteña, la producción ganadera de 157.850.000 toneladas será un 0,5% mayor que en la campaña anterior, y arrojará un producto bruto agroindustrial de US$ 54.297 millones, registrando una suba de 5,9% entre las dos campañas.
Lo que más observan desde el Ministerio de Economía, en tanto, son dos datos, y ambos son positivos. Por un lado, el aporte de divisas vía exportaciones llegaría a los US$ 41.497 millones, un incremento del 6,9% versus el ciclo anterior.
En paralelo, el sector agroindustrial dejará en las arcas públicas una recaudación estimada en US$15.037 millones en todo concepto. En esta matriz tributaria sobresale el impacto de los derechos de exportación o retenciones, que el Gobierno viene reduciendo y ya estableció un cronograma de baja adicional hacia adelante, aunque todavía tienen un peso relevante en los diversos granos, especialmente en el complejo sojero.
Hoy el grano de soja tributa 24% del valor embarcado y los subproductos o derivados como el aceite y la harina pagan 22,5%. Es decir, cada cuatro barcos llenos de soja o derivados prácticamente uno entero va para las arcas del Estado. En el caso del maíz las retenciones son del 8,5%, lo mismo que el sorgo, mientras que el trigo y la cebada tributan el 5,5% y el girasol el 4,5%.