El nuevo escenario del petróleo tras la aplastante derrota de Trump
Fernando HerediaEditor
Fernando HerediaEditor
El mercado internacional del petróleo enfrenta un escenario de elevada incertidumbre, en el que la evolución del conflicto en Medio Oriente y las decisiones políticas de Washington serán determinantes para definir los precios durante los próximos meses. Pero, más allá de la tensión geopolítica, también empiezan a aparecer factores que podrían ejercer presión bajista sobre el crudo, desde una eventual recuperación de las exportaciones iraníes hasta una mayor competencia entre los principales productores del Golfo Pérsico.
La expectativa, a corto plazo, es que Estados Unidos mantenga la protección de los buques petroleros mediante su Marina y continúe con operaciones militares limitadas para reducir las capacidades de Irán.
"El estrecho de Ormuz podría seguir operando con restricciones durante varios meses, aunque con una recuperación progresiva de los volúmenes transportados. El escenario base contempla un esquema de circulación parcial, con flujos equivalentes al 80% de los niveles habituales durante aproximadamente seis meses y tarifas de transporte marítimo que irían normalizándose gradualmente", indican los analistas.
La principal amenaza para ese pronóstico es que Irán responda a las operaciones estadounidenses con ataques contra instalaciones petroleras de Arabia Saudita o Emiratos Árabes Unidos. Una reacción de ese tipo trasladaría el conflicto a otros de los principales productores mundiales y podría generar una nueva interrupción de la oferta. En ese caso, el barril volvería a superar los US$100, un nivel que ya refleja buena parte de los temores actuales del mercado.
Sin embargo, el cambio político estadounidense podría abrir una ventana para descomprimir las tensiones y avanzar hacia un entendimiento con Teherán que permita recuperar sus exportaciones de petróleo. De hecho, los precios del crudo empiezan a reflejar que es el camino que descuenta el mercado.
"Donald Trump podría delegar progresivamente la gestión del conflicto en el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, en una transición que también estaría atravesada por la preparación del escenario político hacia las elecciones presidenciales de 2028, donde el objetivo será llegar con combustibles mucho más baratos para volver más competitivo al Partido Republicano", subrayan.
Un eventual giro hacia una política más pragmática podría facilitar un acuerdo con Irán y permitir que sus barriles regresen al mercado internacional. No sería un antecedente inédito. Durante las primeras etapas de las negociaciones y los posteriores intentos de alto el fuego ya se habían registrado períodos de recuperación de los flujos de petróleo que incluso superaron los niveles previos al comienzo de la guerra.
Algo similar sucedió en julio frente a la primera tregua que parecía ponerle un fin a la guerra, donde los precios del crudo rápidamente descendieron hasta los 70 dólares por barrril.
"Podría pasar lo mismo. Tuvimos la primera ola durante el acuerdo marco y el alto el fuego, y luego vino una segunda ola cuando la Marina de EE. UU. preparó esta protección generando un boom de tráfico. Luego Irán respondió aumentando los ataques y los flujos volvieron a bajar", recordaron.
En este punto aparece otro factor que podría modificar el equilibrio del mercado: la competencia entre Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. La decisión de Abu Dhabi de avanzar con una estrategia de producción más independiente de las restricciones de la OPEP abre un nuevo frente de tensión entre los principales productores de la región.
"Emiratos buscará producir todo lo que pueda, incluso por fuera de los compromisos del cartel. Arabia Saudita difícilmente permanezca indiferente frente a esa estrategia y podría responder incrementando también su producción para defender su participación de mercado. El resultado sería una competencia entre ambos países que agregaría presión bajista sobre los precios internacionales", destacó otro de los expertos consultados.
La combinación de una eventual recuperación de las exportaciones iraníes y una mayor producción emiratí y saudita podría modificar sustancialmente las perspectivas para el crudo durante 2027.
De hecho, uno de los puntos que las fuentes de la industria consideran necesario aclarar es la situación de los inventarios mundiales. "A diferencia de lo que sugieren algunas interpretaciones del mercado, los stocks globales de petróleo no se encuentran en niveles tan críticos como podría suponerse después de las interrupciones en Medio Oriente", cuestionan desde otra reconocida consultora internacional.
De acuerdo con este análisis, durante 2025 los stocks de crudo habían aumentado en una magnitud similar a la reducción registrada durante 2026. Por eso, la cobertura de inventarios de petróleo todavía ofrece cierto margen hasta el próximo verano boreal.
La situación es diferente en el caso de los combustibles refinados. Los inventarios de diésel sí presentan mayores restricciones, en un deterioro que se arrastra desde la invasión rusa a Ucrania en 2022 y que dejó al mercado con menos capacidad de respuesta frente a nuevas interrupciones de oferta.
Con todos estos elementos, la mayoría de los analistas proyectan que, si se concreta el escenario de normalización gradual y se mantienen restricciones parciales en el estrecho de Ormuz durante los próximos seis meses, el petróleo podría encontrar un nuevo equilibrio entre los US$85 y los US$90 por barril dentro de un año, salvo que Trump ceda rápidamente a las presiones para terminar la guerra a cualquier costo.