Los ojos del mundo están pendientes al cumplimiento del plazo que le otorgó el presidente Donald Trump al régimen iraní para abrir el estrecho de Ormuz. A las 20 horas de la costa este de los Estados Unidos, la guerra en Medio Oriente podría pegar un nuevo giro y desatar una ola de ataques aéreos que profundicen todavía más la crisis energética con precios del petróleo todavía más altos.
En el sector abunda una preocupación total y todos los actores empiezan a trazar los posibles escenarios que podrían darse a partir de esta noche, con el consecuente impacto en los mercados financieros.
“Hay un altísimo nivel de incertidumbre en este momento. No solo depende de la decisión de Trump, sino también de que de decida Irán. Si se intensifican los ataques y se incluyen activos de energía (gas, electricidad o exportación de petróleo), Irán tendrá muy poco que perder y la probabilidad de un acuerdo será menor”, alertó Sebastián Borgarello VP & Global Head of Energy Consulting de S&P Global.
“Si no hay acuerdo, habrá una escalada significativa de las hostilidades y ese es el peor escenario. El estrecho de Ormuz seguirá cerrado en la práctica por un periodo prolongado y eso puede derivar en una crisis económica. Primero, en países emergentes del sudeste asiático, muy dependientes del petróleo de Medio Oriente y con reservas físicas y financieras limitadas. Pero según la duración, también puede llegar a Europa”, agregó ante la consulta de Forbes.
Si bien esta jornada ya se perciben movimientos en rojo en diversos mercados, con un crudo levemente al alza, las variaciones claramente no descuentan un evento tan disruptivo. “No veo un mercado ponderando un agravamiento del escenario de crisis. Si eso ocurriera, claramente estaría siendo mucho más castigado. Se está cubriendo un poco, tratando de ver qué pasa a la noche y en los próximos días”, explicó el analista técnico Rubén Ullúa.
Del mismo modo se expresó Matías Cattaruzzi de ADCAP, quien no observa un panorama de destrucción masiva de infraestructura y considera que la industria “está trabajando con un Brent promedio de 80 dólares por barril para este año”. “Seguramente se negocie antes o claudique Estados Unidos porque sería ampliamente negativo para el mundo”, pronosticó.
Otro de los especialistas que dialogó con este medio fue Álvaro Ríos Rocca, de Gas Energy Latin América, quien se mostró menos optimista al ver que el presidente estadounidense se encuentra “en una encrucijada” con caminos muy difíciles de tomar.
“Si no ataca quiere decir que se rindió y le dará a Irán una gran victoria con la posibilidad de cobrar peajes, hacer que las transacciones petroleras se transen en otra moneda y manejar el estrecho de Ormuz a su antojo. Y si ataca se vuelve ya una guerra fuerte, donde los iraníes están dispersos, preparados para una especie de guerra de guerrillas y sin una línea central de mando que los hace más difíciles de derribar”.
A su vez, no solo se preocupó por el alza de precios energéticos, sino por las cadenas alimentarias a raíz del desabastecimiento de fertilizantes como la urea.
Para el analista internacional Miguel Ponce, el ultimátum ejerce una presión sobre el propio Donald Trump que lo obliga a reaccionar. “Estoy viendo distintos escenarios probables. El primero es que alcancen un alto al fuego. Esto le doy una mínima probabilidad. El segundo es postergar la amenaza, algo que ya ha hecho varias veces. El tercero es el de incentivar los ataques aéreos, esto le doy una probabilidad mayor. Y una última acción es pensar en un nuevo operativo como tomar la isla de Kharg con fuerzas terrestres. Pero tiene un altísimo riesgo y podría generar un descalabro en toda la economía global”, puntualizó.
Respecto al futuro de las bolsas internacionales, para Francisco Uriburu la clave pasará por los movimientos en las tasas de interés, algo que podría empeorar cuanto más se alargue el conflicto y se reaviven las tensiones inflacionarias.
“Un ataque no va a ser gratis, Irán va a reaccionar. En un escenario totalmente imprevisible, la decisión de Estados Unidos de ir a fondo impacta de lleno no solo a los mercados sino a la economía mundial. El nudo de la cuestión está en la decisión de la FED de fines de abril. La distorsión de los precios de crudo muestra la impaciencia de los mercados por una definición final”.