La vuelta de las franquicias low cost: baja la barrera de entrada, pero sube la exigencia para invertir
Los formatos de menor inversión están ampliando el acceso al sistema de franquicias gracias a operaciones más eficientes y estructuras livianas. Pero el capital inicial dejó de ser el principal factor de decisión.

“Una menor inversión no necesariamente implica un riesgo menor desde la perspectiva personal del inversor”, advierte Ezequiel Devoto, gerente general de la Asociación Argentina de Marcas y Franquicias (AAMF). 

La frase resume la nueva lógica del negocio. El avance de los modelos de baja inversión amplió las oportunidades para emprender, pero no modificó una regla central del negocio, una menor inversión no necesariamente implica un menor riesgo. Para muchos emprendedores, incluso una inversión relativamente baja puede representar la totalidad de sus ahorros, por lo que cada proyecto debe analizarse con el mismo nivel de rigurosidad que una inversión de mayor escala.

Mientras la inversión promedio del sistema ronda los U$S 79.200, las franquicias de baja inversión suelen requerir menos de U$S 50.000. Ese menor desembolso es posible gracias a estructuras más livianas, locales de menor superficie, equipos reducidos, menores costos fijos y puntos de equilibrio más bajos.

Un franquiciado cada vez más profesional

Según Susana Perrotta, presidenta de la AAMF, el mercado de franquicias también está cambiando por la evolución del perfil del inversor. El franquiciado argentino dejó de responder a un único perfil, durante años predominó el emprendedor que buscaba en la franquicia una forma de autoempleo, pero hoy ese perfil convive con inversores interesados en diversificar ingresos y con operadores más profesionalizados que administran varias unidades o incluso distintas marcas.

En todos los casos, hay un denominador común, un franquiciado más preparado, que analiza el negocio antes de tomar una decisión. “El franquiciado actual compara opciones y analiza con mayor profundidad variables como la inversión total, la rentabilidad, el plazo de recupero y el acompañamiento de la marca. Vemos un inversor más informado y exigente, que busca reducir la incertidumbre y elegir modelos de negocio profesionalizados”, señala. 

Ese nuevo perfil también impulsa la demanda de determinados sectores. Entre los formatos de menor inversión, Perrotta destaca la gastronomía compacta, los servicios vinculados al bienestar, la estética, la salud y la capacitación, negocios que pueden crecer con estructuras operativas más simples y menores necesidades de infraestructura.

¿Qué evaluar antes de invertir? “Invertir en una franquicia no es sólo una decisión económica, también es una decisión de vida y de mediano o largo plazo”, sostiene Gabriel Sperandini, vicepresidente segundo de la AAMF. 

(Imagen generada por Gemini)

Por eso, antes de avanzar, el inversor debe definir cuál es su objetivo. Si busca generar su propio empleo, sumar una nueva fuente de ingresos o desarrollar una inversión dentro de una estrategia más profesionalizada. A partir de allí, recomienda analizar si el rubro elegido está alineado con sus intereses, conocer en profundidad el producto o servicio que ofrecerá y evaluar si el potencial de ingresos responde a sus expectativas.

Entre los principales riesgos, Sperandini destaca aquellos vinculados a una estimación incompleta de la inversión inicial. Además de considerar el canon de ingreso, equipamiento o stock, también obras, capital de trabajo y el período necesario hasta alcanzar el punto de equilibrio. “Es importante contar con un colchón de seguridad hasta que el negocio genere un flujo positivo”, explica.

La expansión de las franquicias de menor inversión dio lugar a modelos muy distintos entre sí. Algunos redujeron la barrera de entrada manteniendo la lógica tradicional del sistema; otros evolucionaron hacia esquemas de la marca transfiere conocimiento, procesos y herramientas para que el emprendedor desarrolle su propio negocio.

Segmento gastronomía

Uno de los ejemplos es Chiazza Chocolates, que cuenta con el asesoramiento de Canudas Franquicias, Chiazza Chocolates ya cuenta con 26 locales y propone un modelo de inversión desde US$ 34.500, con financiación para el stock inicial, un recupero estimado en 24 meses y bonificaciones temporales en regalías y fondo de publicidad.

La estrategia de la empresa, fundada por los hermanos Catriel, Renzo y Guido Grimaldi, se apoya en un principio, el crecimiento de cada franquiciado fortalece a toda la cadena. “Nuestra rentabilidad no está en vender franquicias, sino en que cada franquiciado venda cada vez más, porque somos el proveedor exclusivo de los productos. Por eso también facilitamos el arranque con un plan de financiación para el stock inicial y acompañamos el crecimiento del negocio”, explica Catriel Grimaldi.

(Foto: Yandex)

Tras inaugurar más de diez franquicias durante 2025, la empresa sumó otras tres en 2026 y ya desarrolla una cuarta. A su vez, duplicó su producción mensual de chocolate, que pasó de 4.000 a 8.000 kilos, y registró un crecimiento real del 15%.

Por otro lado, Brozziano, la cadena de empanadas artesanales que cuenta con 56 franquicias operativas y proyecta alcanzar las 60 unidades próximamente, representa una de las nuevas generaciones de franquicias de menor inversión, con un modelo basado en producción centralizada, estructuras eficientes y condiciones comerciales orientadas a facilitar la operación de sus franquiciados.

Desarrollado por Lepus Consultora en Franquicias. La inversión inicial parte desde US$ 35.000, con un recupero estimado cercano al año. El diferencial del modelo está en la combinación entre una operación simplificada y una estructura productiva que permite aprovechar economías de escala.

Segmento construcción y materiales decorativos

Rustikas, que cuenta con el asesoramiento de Franquicias que Crecen, propone un esquema basado en la transferencia de conocimiento productivo. El emprendedor no compra el derecho a utilizar una marca existente, sino un sistema completo para desarrollar su propio negocio. El modelo incluye moldes estandarizados para fabricar revestimientos y baldosas, capacitación en los procesos productivos y acompañamiento para desarrollar la identidad comercial del emprendimiento. La diferencial central es que no existe un canon mensual ni regalías sobre las ventas. El valor está puesto en el know-how, las herramientas y la posibilidad de construir una marca propia.

Con una inversión inicial desde US$ 16.000, una rentabilidad estimada de U$$ 4.000 mensuales y un recupero proyectado de seis meses, el modelo requiere un espacio productivo mínimo de 120 metros cuadrados. Además, permite escalar la capacidad mediante la incorporación de nuevos moldes sin modificar la estructura del negocio.

Segmento de servicios

Vendo su Auto aparece como uno de los modelos de menor inversión del mercado. Según la ficha técnica publicada por la GAF (Guía Argentina de Franquicias) la franquicia requiere una inversión inicial desde US$ 2.900 y proyecta un recupero de la inversión en menos de seis meses.

(Imagen generada por Gemini)

La propuesta funciona sin stock, sin local comercial y con una estructura operativa liviana basada en tecnología y procesos estandarizados. “Diseñamos un modelo eficiente y escalable. El franquiciado no necesita comprar vehículos ni inmovilizar capital en stock; puede enfocarse desde el primer día en generar negocios con el respaldo de una metodología desarrollada durante más de diez años. Hoy las franquicias más exitosas son las que combinan baja estructura, tecnología y servicios de alto valor agregado”, afirma Gastón Ponga, fundador y CEO de Vendo su Auto.

Segmento educativo

La educación también aparece como una oportunidad atractiva porque mantiene una demanda sostenida, incluso en escenarios económicos complejos, muchas personas continúan capacitándose para mejorar su perfil profesional, reconvertirse o ampliar sus oportunidades laborales.

“Hoy el diferencial no pasa sólo por una inversión inicial más baja, sino por contar con un modelo híbrido que combina presencialidad, educación online y tecnología. Eso nos permite crecer en distintas ciudades con estructuras más livianas, sin perder calidad académica ni acompañamiento al alumno”, sostiene Natalia Druziuk, fundadora y CEO de Instituto Neone. La firma ya cuenta con 59 unidades en Latinoamérica y durante 2026 sumó una nueva sede propia y tres franquicias, con un crecimiento del 7,3% respecto del año pasado.

Nueva generación de franquicias

El retail especializado también encontró un lugar en el sistema del franchising. 

Con el acompañamiento de Franchising CompanyRegalando Pasión desarrolló un modelo desde US$ 40.000, basado en la comercialización de productos oficiales de clubes del fútbol argentino y de la AFA. La empresa centraliza la producción, la gestión de licencias y la personalización de los productos, mientras que el franquiciado concentra sus esfuerzos en la operación comercial y el vínculo con los clientes.

“El contexto económico genera incertidumbre, pero también vemos mucho interés de emprendedores por modelos de inversión más accesibles y marcas consolidadas. Nuestro objetivo es crecer de forma responsable, acompañando a cada franquiciado para que cada apertura sea rentable y sostenible en el tiempo”, afirma Mariano Hernán Barbari, dueño de Regalando Pasión