La fórmula sueca que mira Argentina: cómo construir una industria de alto valor agregado alrededor de la minería
El país nórdico se apalancó en sus recursos mineros para crear un clúster de proveedores que hoy maneja el 65% del mercado global de maquinaria subterránea.

Desde Suecia, enviado especial. “La minería no alcanza”, suele repetirse en el debate público argentino, donde se pone en duda su relevancia como generador de puestos de trabajo y su contribución al crecimiento económico. Sin embargo, la experiencia de Suecia muestra que este sector no solamente fue la punta de lanza de su desarrollo, sino que alrededor del mismo logró construir un clúster tecnológico de altísimo valor agregado industrial que hoy domina el 65% del mercado global.

Si bien se trata, por lejos, del principal productor minero de Europa, lo interesante del caso sueco no pasa por la simple exportación de minerales, sino por la construcción de un ecosistema de proveedores que se fueron internacionalizando y que se convirtieron en líderes mundiales de equipos para minería subterránea.

Empresas como ABB, Sandvik y Epiroc se consolidaron como los máximos jugadores internacionales en servicios, automatización industrial, maquinaria, equipos de excavación, electrificación de minas, herramientas industriales y transporte pesado. 

“Fue una de las claves que explican cómo pasamos de ser uno de los países más pobres del mundo hacia 1850 -con un cuarto de nuestra población emigrando a los Estados Unidos-, al país que somos actualmente. La industrialización basada en el hierro y el cobre, permitió evolucionar hacia productos de alta tecnología y transformar las materias primas en cadenas de valor complejas”, indica a Forbes María Sunér, CEO de Svemin (la cámara sueca de productores mineros).

Maquinaria de Epiroc, una de las principales empresas suecas que operan en la Argentina.

El fenómeno no fue espontáneo, sino que demandó una larga curva de aprendizaje de miles de años. “Acá se hace minería desde antes de Cristo”, resalta Sunér en el evento Expo Mine Euro 2026 en la ciudad de Skellefteå, una de las capitales mineras del país nórdico que está ubicada a tan sólo 200 kilómetros del círculo polar ártico.

Esta dificultad climática fue, en parte, lo que forzó a una innovación constante a lo largo de todo este período. Por ejemplo, en la mina de Falun, que llegó a producir dos tercios del cobre mundial, se crearon los primeros sistemas de elevación por ruedas hidráulicas para extraer el mineral desde las profundidades, se diseñaron bombas automáticas para evitar inundaciones en la mina y se inventó un sistema de transporte de energía. Todo, bajo el sello de Christopher Polhem, “el padre” de la ingeniería sueca.

El hierro fue el otro mineral que sentó las bases para la industrialización y el desarrollo tecnológico de este país, con un gran peso en el proceso de militarización de las dos guerras mundiales del siglo XX y la revolución automovilística.

Además de suministrar más del 90% del hierro de Europa, Suecia aprovechó sus vastos recursos para impulsar su industria siderúrgica como productor de acero de alta calidad y su sector automotriz con marcas de talla global como Volvo o Scania que siguen estando muy presentes en el mundo minero de hoy como proveedores de equipos pesados.   

Fundición de hierro. Foto: Boliden.

“En lugar de exportar únicamente materias primas, Suecia desarrolló gradualmente una industria manufacturera avanzada en torno a ellas. Los recursos naturales generaron ingresos por exportaciones y desarrollo económico, mientras que las empresas suecas transformaron esos recursos en tecnología avanzada, infraestructura y experiencia en fabricación. Esta combinación sigue configurando la economía sueca actual”, agregan desde Svemin.

Ahora, la próxima apuesta sueca pasa por la producción de “acero verde” libre de emisiones de carbono que se abastecería de hidrógeno de fuentes renovables en vez de gas natural. Un proceso que proyecta inversiones de más de 100.000 millones de euros.

Planta piloto de acero libre de emisiones de carbono.

El compre local y la receta para competir contra China

Las leyes provinciales de compre local son uno de los grandes focos de conflicto de estos días en la Argentina, entre gobernadores que buscan capitalizar al máximo los beneficios del boom minero, un gobierno nacional que se opone para evitar ahuyentar inversiones externas y empresas que cuestionan tanto el incremento de costos que ocasionan estas políticas como su inviabilidad en términos prácticos por no encontrar proveedores calificados en esos distritos. 

En los hechos, se cae en los extremos de exigir porcentajes mínimos de compra irrisorios como el caso de Santa Cruz que llega al 90% o pasar a importar cualquier cosa desde China, incluso aquellos componentes que se fabrican en el país de manera competitiva.

Según un estudio del CIPIBIC (Cámara Promotora del Valor Agregado Nacional), los proyectos que ya consiguieron aprobación al RIGI están desatando una ola de importaciones hasta en posiciones donde la industria nacional es competitiva y exporta a otros países como caños de PVC, estructuras de acero, muebles de madera o cables, entre muchas otras. 

Anja Palm, la directora de desarrollo económico de Skellefteå, sostiene que su municipio “nunca obligó a una empresa a usar proveedores locales, pero sí ayudó a fomentar el diálogo entre las partes”. “Facilitamos plataformas como días de proveedores para que las nuevas empresas conozcan a las locales, aunque la decisión final depende de si el proveedor cumple con las calificaciones requeridas”.

“Es pura competencia, hay que ser el mejor sin usar ese tipo de regulaciones”, confirma Erik Hagenrud, Desarrollador Senior de Negocios especializado en pymes, aunque destaca la fuerte participación del Estado Nacional a través de distintos programas como el “Swedish Mining Innovation”.

“La industria minera establece una hoja de ruta con los desafíos que quieren priorizar e invita a las pymes y startups a proponer soluciones. En los últimos cinco años, hemos decidido salir del sector minero tradicional e invitar a empresas de otros sectores que ya innovaban con IA o automatización, pero no veían a la minería como un mercado potencial. Incluso hemos probado este método con dos desafíos para Codelco en Chile con muy buenos resultados”, relata.

Maquinaria de minería subterránea. Foto: LKAB.

Frente a la consulta de Forbes por la competencia con China, Hagenrud sostiene que la clave es no mirar sólo el CAPEX (la inversión inicial), sino el costo del ciclo de vida o el OPEX (costos operativos), donde una solución local puede ser más inteligente o fácil de mantener, y el aporte sobre la licencia social en la comunidad. 

“Un proveedor local puede estar en la mina en un par de horas para reparar un equipo, algo que los internacionales no pueden hacer. Lo fundamental es encontrar un terreno común entre las grandes mineras y los proveedores, porque si se importa todo desde China no hay ecosistema posible”.

En el caso de ABB, el Gerente de Línea de Negocio Local, Minería y Materiales, Per Lärk, cuenta a Forbes que otro de los desafíos competitivos fue ubicarse siempre en la vanguardia tecnológica al ser Suecia un país de salarios altos.

“Estamos obligado a liderar a través de la innovación y la adopción de nuevas tecnologías para ser más eficientes. Este éxito no es obra de una sola empresa, sino del trabajo conjunto de este ecosistema que luego exporta su tecnología al mercado global. Suecia ha desarrollado un clúster minero donde empresas de tecnología colaboran de forma abierta y transparente con las empresas mineras”. 

En este sentido, la electrificación, la automatización de procesos y el uso de IA resulta fundamental. “Tenemos que ser extremadamente eficientes mediante un alto grado de electrificación y automatización, utilizando al personal sólo donde es estrictamente necesario. Para ser exitosos en eso, tuvimos una larga historia de colaboración entre proveedores, empresas mineras y universidades, con el apoyo de financiamiento estatal para proyectos de investigación e innovación cercanos al mercado. Las minas activas funcionan como bancos de prueba para que empresas como Epiroc y Sandvik testeen nueva tecnología”, explica la CEO de la cámara minera sueca.

Sistema de trolley eléctrico para camiones mineros. Foto: ABB.

A pesar de esta búsqueda constante de reducción de mano de obra, el peso del clúster minero en el mercado laboral es impactante. En un país donde la Población Económicamente Activa ronda los 5,7 millones de personas, los puestos de trabajo generados por todo el ecosistema de esta industria llegan hasta los 125.000, unas seis veces más que los empleos generados exclusivamente por las mineras. En tanto, el nivel de exportaciones de todo el clúster es ocho veces mayor a la exportación directa de minerales y su participación sobre el PBI más que se triplica, según datos de Svemin.

El nexo con Argentina

A pesar de los más de 12.000 kilómetros de distancia que separan a ambos países, la mayoría de los participantes de este evento en Skeleftea están al tanto del potencial argentino tanto en cobre como en litio y sostienen que existe una gran oportunidad de complementación. 

“Especialmente ahora con el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur. Suecia puede compartir su experiencia en innovación y trabajar en conjunto a nivel universitario y tecnológico para ayudar a Argentina a desarrollar su propia industria minera”, dice María Sunér.

La cooperación entre Chile y Suecia es un caso que ponen como ejemplo desde el Swedish Metals and Minerals, una iniciativa de la Agencia Sueca de Energía para reunir a distintos stakeholders de toda la cadena de valor, aumentar la disponibilidad de recursos sostenibles y reducir el impacto ambiental.

“Veo un potencial enorme en la participación de la academia, las empresas y los institutos de investigación suecos con la Argentina. Es un modelo de cooperación que ya ha demostrado ser muy beneficioso para todos los socios en países como Chile, Australia, Canadá y Estados Unidos”, destaca Niclas Dahlström, consultor especializado en Social Innovation del Swedish Metals and Minerals.

Según explica, esta colaboración podría darse de dos formas: una relación B2B con acuerdos directos entre empresas y proveedores tecnológicos, o bajo proyectos de colaboración internacional como el Horizon Europe.

Drones para minería subterránea.

“Este programa permite que empresas, universidades e institutos de investigación soliciten fondos para proyectos de innovación y desarrollo tecnológico conjunto con otros países. El objetivo final es que los estados democráticos trabajen unidos para lograr una extracción sostenible de metales y minerales”. 

Por el lado coorporativo, ABB coincide en la oportunidad de complementación argentino-sueca por su “herencia minera de innovación, combinada con décadas de experiencia global y una fuerte presencia local, nos permite no sólo proveer tecnología y know-how de electrificación y automatización de clase mundial, sino también fortalecer desde el inicio una cadena de valor integrada de proveedores. Eso es clave para dar solidez a los proyectos, asegurar operaciones sustentables en el tiempo y generar la confianza necesaria en el desarrollo de las comunidades".

En la misma línea, otro gigante sueco como Epiroc indica a Forbes suscribieron un convenio con la Universidad Nacional de San Juan —que ya incluyó el uso de simuladores de maquinaria en aulas de ingeniería— que apunta “exactamente a ese nudo: la brecha entre formación académica y requerimientos reales del mercado”. “No es filantropía corporativa; es una inversión en el ecosistema que las propias empresas proveedoras necesitan para operar con eficiencia”.

Finalmentela directora de desarrollo económico de Skellefteå, cuenta que, más allá de los fenómenos de creación de proveedores nacionales, a nivel local suele repetirse una multiplicación de valor a partir de la minería hacia otras actividades. “En nuestra ciudad, la minería allanó el camino para otros sectores como la industria del caucho, la informática, el transporte y la logística, creando un ecosistema industrial que ha permitido construir infraestructura y viviendas en la región”.