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La pandemia aceleró la digitalización retrasada, y junto con las prestaciones sociales se incrementó la base de usuarios bancarios. El desafío de sostener este nuevo resurgir.

29 Marzo de 2021 15.00

Las entidades financieras se vieron obligadas a ajustar su forma de trabajo, para poder seguir operando durante los meses que duró el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio. De cara al público, los canales digitales cobraron fuerza. En el último año creció el uso de medios de pago electrónico en el contexto del COVID-19 y de las medidas tomadas por el BCRA para generar alternativas al dinero en efectivo. En particular, las transferencias inmediatas de fondos se expandieron significativamente (98% i.a. en cantidades y 44,6% i.a. en montos reales a enero de 2021), destacándose el dinamismo de aquellas cursadas mediante banca móvil y a través de la banca por internet. “El BCRA tuvo un rol activo en el desempeño de estos instrumentos de pagos, adoptando medidas para impulsar tecnologías digitales, como el sistema de Pago con Transferencia”, detalló la entidad en su último Informe sobre Bancos.

Javier Bolzico, presidente de ADEBA, explicó: “La respuesta de los bancos estuvo a la altura de las circunstancias. Desde el inicio de la pandemia no hubo un solo día en el que se haya interrumpido el servicio bancario. Pero no solo se mantuvo la provisión de productos y servicios financieros, sino que se aumentaron, en cantidad y montos, y se extendieron a sectores más vulnerables que estaban excluidos financieramente”.

A su vez, detalló: “En los bancos asociados a ADEBA se activaron más de 1,2 millones de apps bancarias desde marzo de 2020, lo que significa un enorme crecimiento de la banca digital. Desde el inicio de la pandemia se abrieron más de 9,5 millones de cuentas bancarias y se pagaron en forma bancarizada prestaciones sociales a más de 8,9 millones de personas”.

Justamente, el apoyo a los sectores más vulnerados por la pandemia sirvió para sostener los ratios de crédito al sector privado, después de dos años de caída. Según datos oficiales, en diciembre el saldo de crédito al sector privado en pesos no presentó cambios significativos en términos reales, lo que se tradujo en un aumento interanual real del 10,3%. 

En tanto, el nivel de depósitos en moneda nacional se incrementó un 2,6% respecto del mes anterior. El saldo de los depósitos en moneda nacional del sector privado acumuló un aumento de 34% interanual en términos reales. Al mismo tiempo, los depósitos en dólares aumentaron su saldo un 8,3% en el último mes del año, influido en parte por el tratamiento que tienen estas colocaciones en el cálculo del impuesto a los bienes personales.

Pese al panorama complejo que presentó la crisis, los ratios de liquidez y solvencia de las entidades se mantuvieron altos en el último año. “En perspectiva, los ratios tradicionales de liquidez se ubican por encima del promedio de los últimos 10 años”, detalló el BCRA en su reporte bimestral. “En diciembre la liquidez amplia del sistema financiero se ubicó en el 65% de los depósitos totales”, sumó.

Con todo, en los últimos dos meses del año la aceleración de la inflación impactó en la rentabilidad de las entidades. “La disminución de la rentabilidad en el cuarto trimestre de 2020 respecto del trimestre previo estuvo relacionada con el efecto que tuvo la inflación sobre las partidas monetarias y el aumento de los egresos nominales por intereses (se estima que en el período se incrementó el costo de fondeo implícito por depósitos en pesos)”, detalla el informe.

Así, los márgenes de ganancias de los bancos, sobre todo de las entidades privadas extranjeras, se achicaron hacia fines de 2020. Pese a esto, este grupo de bancos terminó el año con una ganancia nominal de $ 141.547 millones.

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