Fernando Heredia Editor
Mientras muchos se entusiasmaban con una fuerte reducción del precio del combustible que ayude a desplomar la inflación después del Mundial, las últimas proyecciones de la industria marcan un escenario muy distinto.
En primer lugar, la eventual baja en el surtidor producto del acuerdo de paz en Medio Oriente sería mucho menor al derrumbe del barril de petróleo que pasó de un pico de US$ 120 dólares a unos US$ 73.
Si bien los 120 dólares fueron un pico circunstancial y el promedio de los dos meses más conflictivos de la guerra giró en torno a los 100 dólares, muchas consultoras, bancos y analistas trazaban perspectivas con caídas muy agresivas.
La mayoría calculaba recortes de entre el 10% y el 12% y, como informó Forbes, el Banco Galicia fue el caso más extremo con una proyección de 20% de ajuste que ayudaría a reducir la inflación en 0,9 puntos porcentuales.
Sin embargo, hay dos factores que achicarían esos números rotundamente. El sector ahora espera un rebote del Brent para promediar los US$ 80 por barril en el mes de julio y hay mucha incertidumbre por el futuro del acuerdo de Trump con Irán cuando venza el plazo de 60 días del memorándum firmado.
“Hubo un primer boom de baja por la cantidad de barcos sin contrato que estaban varados en el Estrecho de Ormuz y se vieron obligados a colocar su producción a un menor precio. Pero eso no se va a sostener en el tiempo”, afirmó el CEO de una petrolera argentina.
Los otros efectos que jugarían el efecto inverso son la suba del tipo de cambio hasta $1.500 por dólar de las últimas semanas y la actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC).
Fuentes oficiales indicaron a este medio que están analizando una recomposición impositiva mucho mayor que compense los ajustes de los últimos meses donde los aumentos fueron mínimos y que ayude a revertir los malos números que viene mostrando la recaudación pública.
En segundo plano aparece el timming de las bajas, que muchos imaginaban para después del Mundial. “No hay chances de que la nafta baje en julio, será en agosto o, más probablemente, en septiembre”, indicaron allegados a las conversaciones.
El único que se refirió al tema públicamente fue el secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González, en el evento de la consultora S&P Energy. “Va a ir dependiendo del precio, no hay una fecha específica. Han sido tres meses donde los precios locales no han reflejado los precios internacionales y solo un mes con precios por debajo. Falta que pase el tiempo”, dijo ante la pregunta del auditorio.