Allowy no es una marca de maquillaje infantil. Es lo que su fundadora, la maquilladora argentina Anush Asturi, define como "playcare": una nueva categoría en la intersección entre juego, autocuidado y seguridad. Y nació de una inquietud muy concreta: qué productos estaban en contacto con la piel de sus hijas cuando jugaban.
Con una inversión inicial de US$ 600.000 y una estrategia que incluye una inversión estimada total de US$ 900.000 desde 2024 hasta el cierre de 2026, la empresa proyecta alcanzar ventas totales estimadas en US$ 1,4 millones. La marca ya cuenta con certificaciones para operar en Estados Unidos y está gestionando las europeas para su expansión internacional.
"El disparador fue muy cotidiano. Nació jugando en el baño de mi casa con mis hijas, viendo cómo el maquillaje aparecía de forma natural como parte del juego y la expresión. En ese contexto empecé a preguntarme qué productos estaban en contacto con su piel y si realmente existía una opción segura", recuerda Asturi.
La búsqueda de alternativas, tanto en Argentina como en el exterior, no arrojó resultados satisfactorios. Como maquilladora profesional, Asturi comprendió que el problema no era solo de oferta, sino estructural. "Al profundizar, detecté un vacío claro: muchos productos infantiles replicaban fórmulas de adultos en versiones 'coloridas', sin una mirada integral sobre disruptores endocrinos, componentes tóxicos, metales pesados entre otros que la exposición acumulativa o uso repetido en la infancia puede afectar a la salud de los niños", explica.
Esa constatación la llevó a pensar en grande. "La decisión de pensar Allowy como una empresa de escala global llegó cuando confirmé que este vacío no era local, sino estructura y transversal a muchos mercados. Ahí el proyecto dejó de ser una idea y pasó a ser una misión", señala la emprendedora.
Inversión de US$ 600.000 y la apuesta por estándares globales
Para materializar esa visión, Asturi reunió una inversión inicial de US$ 600.000, compuesta principalmente por capital propio y un socio estratégico. Esos fondos se destinaron al desarrollo de fórmulas, certificaciones, diseño y producción de packaging, primera fabricación industrial, propiedad intelectual y construcción de la estructura operativa de la marca. @@FIGURE@@
"Desde el inicio prioricé invertir en activos de largo plazo y no en atajos que constantemente eran una oferta arriba de la mesa para que la marca salga 'más rápida', 'mas masiva'", afirma Asturi. La fundadora tenía claro que para construir confianza en el producto era necesario contar con certificaciones que respaldaran algo exclusivo y único.
Aunque su intención inicial fue desarrollar la marca en Argentina, en las primeras etapas no logró unificar todos los procesos, certificaciones y estándares técnicos que necesitaba a nivel local. "Para mí era clave que la formulación, la trazabilidad y los controles estuvieran alineados con los mercados más exigentes, y en ese momento esa combinación no estaba disponible de manera integrada a nivel local. La decisión fue técnica y estratégica, no ideológica", aclara. @@FIGURE@@
Así fue como Allowy nació formalmente cuando un laboratorio de primer nivel mundial decidió desarrollar el producto. Antes de ese momento hubo un largo proceso de investigación y validación técnica necesario para sentar bases sólidas.
Un aspecto poco convencional del proceso fue el uso de inteligencia artificial para superar la barrera del idioma. “La inteligencia artificial fue una herramienta clave para facilitar la comunicación técnica, traducir documentación especializada y acelerar procesos de trabajo con equipos internacionales, sin perder precisión ni control”, cuenta Asturi. Esto tuvo un impacto directo en la eficiencia, permitiendo reducir costos de intermediación y optimizar tiempos de validación. @@FIGURE@@
A pesar del desarrollo en el exterior, Allowy mantiene una conexión profunda con Argentina: las oficinas, gran parte del equipo, proveedores y partners operan desde el país. Además, la empresa evalúa desarrollar localmente a futuro, a medida que la estructura y el contexto lo permitan.
La propuesta de valor de Allowy se asienta en una categoría propia que no compite directamente con juguetes ni cosmética infantil tradicional. "Playcare es la intersección entre juego, autocuidado y seguridad. No se trata de embellecer, sino de habilitar la autoexpresión y la creatividad con productos pensados específicamente para la infancia. Generando confianza y tranquilidad para el consumidor", define la fundadora.
En cuanto al modelo de negocio, actualmente el foco está puesto en el canal digital directo, mientras la marca avanza en posibles alianzas con retailers afines a su posicionamiento selectivo y consciente. @@FIGURE@@
Expansión en Europa y ventaja competitiva
Los mercados prioritarios dentro de Europa son España, Francia, Italia y Alemania, por su tamaño, cultura de consumo consciente y apertura a nuevas categorías de bienestar infantil. "Es una región con regulaciones muy estrictas, donde muchos ingredientes permitidos en otros mercados no lo están. Por eso creemos que entender en profundidad cada marco regulatorio es clave para construir una propuesta consistente y de largo plazo", sostiene Asturi.
Para este año, la prioridad estará en consolidar el canal digital, expandirse a nuevos mercados y ampliar el portafolio de productos de forma coherente, con el objetivo de construir una marca sostenible y consistente en el tiempo.
La empresa fue fundada por Asturi junto a su marido, y luego se incorporaron dos socios estratégicos, el último hace seis meses. Hoy trabajan con colaboradores especializados en formulación, diseño, legal, operaciones y marketing, manteniendo una estructura ágil.