A tres años de su lanzamiento, DolarApp deja atrás su nombre y se transforma en ARQ. El rebranding no es solo cosmético: la fintech acaba de levantar US$ 70 millones de fondos de peso global como Sequoia Capital, Founders Fund —el vehículo de inversión de Peter Thiel— y Kaszek, y redefine su ambición en la región. Ya no quiere ser solo una puerta de entrada a las finanzas internacionales para argentinos, sino una plataforma integral para gestionar el dinero cotidiano, invertir y acceder a crédito.
El salto llega acompañado de números que empiezan a llamar la atención del sistema financiero tradicional. La compañía superó los US$ 10.000 millones en volumen anualizado de transacciones y alcanzó los 2 millones de usuarios a nivel global. En paralelo, lanzó una nueva tarjeta de crédito metálica —Prestige— y amplió su oferta hacia cuentas en pesos, dólares y euros digitales, herramientas de inversión y soluciones de crédito. @@FIGURE@@
“Estamos construyendo mucho más que finanzas transfronterizas”, explicó Fernando Terrés, cofundador y CEO. “Nuestro nombre anterior se volvió limitante. ARQ refleja una plataforma de largo plazo para consumidores afluentes que operan en múltiples monedas y necesitan un producto global en el que puedan confiar”.
De la remesa al ecosistema financiero
La génesis de la compañía se inscribe en una tendencia que viene reconfigurando el mapa financiero regional. Durante la última década, fintechs como Mercado Pago y Nubank capturaron a millones de usuarios no bancarizados. Sin embargo, los profesionales de altos ingresos y quienes tienen movilidad internacional siguieron dependiendo, en gran medida, de la banca tradicional.
Ese vacío fue el que ARQ decidió ocupar, apalancándose en la infraestructura de stablecoins como una alternativa más ágil para pagos y transferencias internacionales. Stripe, en su último reporte anual, destacó a la entonces DolarApp —hoy ARQ— como uno de los principales socios en la categoría y un caso de uso real y escalable.
La propuesta conecta de forma natural con Argentina, un país acostumbrado a operar en múltiples monedas y con fuerte cultura dolarizada. Desde su desembarco local, el crecimiento fue sostenido. Hoy la empresa opera también en México, Colombia y Brasil, y cuenta con más de 100 empleados distribuidos entre Nueva York, Buenos Aires, San Pablo, Cracovia, Ciudad de México, Bogotá y Londres.
ADN Revolut y ambición regional
Los tres cofundadores —Fernando Terrés (CEO), Zach Garman (CPO) y Álvaro Correa (COO)— integraron el equipo ejecutivo de Revolut, donde lideraron áreas vinculadas a remesas, servicios premium y cripto. Esa experiencia se traduce en una hoja de ruta clara: construir una infraestructura moderna, automatizada y replicable en múltiples mercados.
“Alcanzar los 2 millones de usuarios es un hito importante, pero creemos que es solo el comienzo”, señaló Correa. El foco, agregan, está puesto en consumidores afluentes que buscan integrar en una sola plataforma sus monedas digitales, inversiones internacionales y consumo global. @@FIGURE@@
Tecnología financiera, no banco
ARQ es una empresa de tecnología financiera, no un banco. Los servicios bancarios son prestados por Regent Bank, miembro de la FDIC. El seguro de la FDIC cubre únicamente la quiebra de instituciones depositarias aseguradas y, para que aplique bajo la modalidad pass-through, deben cumplirse ciertas condiciones regulatorias.
El matiz no es menor en un contexto en el que la frontera entre fintech y banca tradicional se vuelve cada vez más difusa. Con US$ 70 millones frescos en caja y el respaldo de algunos de los fondos más influyentes del mundo, ARQ apuesta a profundizar esa convergencia: capturar clientes de alto poder adquisitivo que buscan agilidad tecnológica sin resignar estándares institucionales.
En un mercado financiero argentino históricamente dominado por bancos tradicionales y marcado por la volatilidad macroeconómica, la pregunta ya no es si las billeteras digitales pueden competir. La incógnita es hasta dónde pueden escalar cuando el capital de riesgo global decide respaldarlas.