La apertura del evento de energía más importante del mundo no podía empezar de otra forma que no sea con un abordaje directo al conflicto en Medio Oriente. A pesar de la tregua de cinco días anunciada por Trump que provocó una baja inmediata del crudo del orden del 10%, la situación está lejos de normalizarse y escaló a tal punto que muchos la definen como la peor crisis energética de la historia.
De ahí que el panel iniciar estuviera a cargo del secretario de Energía de los Estados Unidos, Chris Wright, quien trató de explicar cómo será la estrategia para llevar más calma a los mercados y reducir este pico de precios que amenazan con disparar la inflación global.
“Es un conflicto que simplemente no podíamos posponer una administración más. Este es un régimen que ha utilizado su creciente poder para perturbar los mercados energéticos y desestabilizar su región. Y, por supuesto, está obteniendo misiles cada vez mejores y un enorme arsenal convencional para proteger su objetivo principal, que es construir una bomba nuclear. Esto simplemente no es aceptable”, comenzó para justificar el ataque a Teherán.
“El mundo no puede vivir en ese escenario y la administración Trump no estaba dispuesta. Es una interrupción a corto plazo en este momento, pero para poner fin a un problema de varias décadas y conducir a un mundo mucho más pacífico, mucho más próspero y mucho más seguro energéticamente”, continuó.
Para solucionar la crisis, indicó que enviarán señales a todos los que puedan producir más para que lo hagan y enumeró “algunas soluciones pragmáticas para tomar barriles flotantes que esperan descargar en China y ayudarles a moverse a puertos en otras naciones de Asia para ir a refinerías”.
En cuanto al uso de reservas estratégicas de crudo, afirmó que en Estados Unidos “nuestras reservas comenzaron a fluir el viernes pasado por la tarde. Japón también se ha movido rápidamente. Algunas naciones aluden más lentamente. El volumen será de entre un millón y un millón y medio de barriles al día solamente de Estados Unios y cerca de 3 millones de barriles en todo el mundo”.
Otro de los puntos de su discurso estuvo centrado en Venezuela, donde calificó la situación del país caribeño como un "experimento en geopolítica" tras 25 años de declive hacia la criminalidad y la pobreza. Según el funcionario, ya lograron mejoras significativas en apenas tres meses como un aumento de producción de 200.000 barriles diarios y un acuerdo para un cambio regulatorio y de leyes laborales.
Finalmente, el funcionario profundizó sobre los desafíos en el campo de la Inteligencia Artificial y su abastecimiento eléctrico. "Si vamos a ganar en IA, tenemos que construir mucha generación de electricidad en EE.UU., y rápido", afirmó.
La pieza clave de este rompecabezas son los Reactores Modulares Pequeños (SMRs). Wright anunció que hay 11 reactores en fila que comenzarán a operar en los próximos 12 meses, incluyendo tres que entrarán en estado crítico en julio. Estos reactores, que pueden transportarse incluso en aviones militares, representan el futuro de la autonomía energética para centros de datos, comunidades aisladas y aliados internacionales que hoy demandan dos cosas de EE.UU.: gas natural y tecnología nuclear.
"Queremos que la energía nuclear se mueva rápidamente para que pueda ganar económicamente y en los plazos necesarios", concluyó Wright, marcando lo que parece ser el inicio de una nueva doctrina de dominación energética basada en la velocidad y el mercado libre".