El mapa energético global experimentó este pirmer sábado del 2026 un sacudón con pocas referencias históricas de ta lmagnitud en la región. La captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses y el anuncio de que Washington gestionará de forma directa los 300.000 millones de barriles de petróleo que posee Venezuela, es una operación que permitirá al presidente Donald Trump tomar el control del activo estratégico aún más codiciado del siglo XXI.
En el análisis de los mercados globales, el foco no solo reside en el cambio de régimen, sino en la administración de un recurso que, bajo una infraestructura en ruinas, produce actualmente cerca de un millón de barriles diarios pero posee un potencial capaz de inundar la oferta internacional. El desafío operativo de convertir ese volumen en flujo constante de caja es lo que hoy mantiene en vilo a los inversores y competidores regionales.
Tras la detención del líder venezolano, Trump fue tajante respecto al futuro de la industria en aquel país. "Durante mucho tiempo, el negocio petrolero en Venezuela fue un fracaso total. No estaban extrayendo casi nada en comparación con lo que podrían haber estado extrayendo", afirmó el mandatario en rueda de prensa en Washington, a pocas horas de la captura de Maduro.
El plan de la Casa Blanca es utilizar el músculo financiero y técnico de las corporaciones norteamericanas para resucitar una producción afectada por décadas de falta de inversión. "Vamos a obligar a nuestras gigantescas compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, a gastar miles de millones de dólares para reparar la infraestructura y empezar a generar dinero para el país", subrayó Trump, quien además aseguró que Estados Unidos permanecerá en el territorio "el tiempo que sea necesario hasta que se logre una transición ordenada". @@FIGURE@@
El mandatario también recordó el historial de expropiaciones que afectó a capitales estadounidenses: "Nosotros desarrollamos esa industria, pero Venezuela se apoderó y vendió unilateralmente petróleo, activos y plataformas, lo que nos costó miles de millones de dólares. Tuvimos presidentes que no hicieron nada, hasta ahora", expresó el mandatario en un mensaje hacia la política interna y en medio del incipiente debate por le legalidad de la intervención.
¿Amenaza o equilibrio para Vaca Muerta?
A pesar de la espectacularidad de la noticia, los expertos sugieren cautela. En diálogo con Forbes, Martin Bronstein, director del Centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad (CEEPYS), señaló que, si bien las tensiones geopolíticas suelen disparar los precios, el contexto actual de sobreoferta podría amortiguar el impacto inicial.
“El mercado petrolero está bastante bien abastecido a nivel global, se espera de hecho una baja de precios para el 2026 porque hay una sobreoferta de crudo, así que no creo que la actual situación en Venezuela tenga una incidencia en el corto plazo”, explicó Bronstein. Sin embargo, advirtió que en el mediano plazo la tendencia podría ser bajista si el país caribeño logra aumentar su producción de forma masiva bajo tutela estadounidense, tal como promete el presidente Trump.
Respecto al impacto en la Argentina, el especialista destacó que el futuro de Vaca Muerta está atado a la fluctuación de los precios de referencia como el Brent y el WTI. “Si ante un aumento fuerte de la producción venezolana se viera una baja de los precios, desalentaría las inversiones en Vaca Muerta. Ahora, si por el contrario, el riesgo geopolítico hace que peligre el flujo de petróleo venezolano y hace subir los precios, eso incentivaría la producción en el yacimiento argentino”.
No obstante, Bronstein aclaró que el flujo de inversiones en la cuenca neuquina no debería verse afectado de manera directa por la competencia venezolana, dado que los grandes proyectos de exportación en la Argentina están liderados casi exclusivamente por empresas nacionales y ya cuentan con una hoja de ruta definida.
La noticia llega en un momento de volatilidad para el crudo. Antes de este suceso, el Brent cerró cerca de los US$ 62 y el WTI en torno a los US$ 58. El mercado energético ya digería tensiones en Medio Oriente y la incertidumbre por la guerra entre Rusia y Ucrania. @@FIGURE@@
El lunes será el día clave para observar la reacción de los activos financieros. La industria observa con atención si la "gestión directa" de Trump sobre el crudo venezolano se traduce en una estabilización de la oferta global o en una nueva guerra de precios que obligue a los proyectos no convencionales, como los de la Argentina, a recalibrar sus costos de extracción.
Por ahora, la Casa Blanca fue clara: "Vamos a gobernar el país hasta que podamos lograr una transición segura, apropiada y racional", sentenció Trump, dejando en claro que el petróleo venezolano ha dejado de ser una ficha de negociación para convertirse en un activo bajo control de Washington.
El mensaje de Trump a China
Hoy Venezuela produce poco más de un 1 millón de barriles, de los cuales la gran mayoría, más de 700.000 van a China. Por eso es clave la frase de Trump en la que aseguró que bajo el control de Estados Unidos “el petróleo de Venezuela va a fluir y China va a seguir contando con ese suministro” tal como otros países podrán empezar a negociar con el país sudamericano tras la caída de las restricciones que venía imponiendo Washington como parte de las medidas de presión al régimen.
A pesar de esas limitaciones, Chevron, que es una de las principales empresas norteamericanas y la principal empresa productora privada en Venezuela con doscientos cincuenta mil barriles, seguía operando en el país, y exportando diarimente a Estados Unidos mediante permisos otorgados tanto bajo la gestión del expresidente Je Biden como de la actual presidencia.
Hay un conjunto de conflictos abierto en el mundo que estan teniendo un impacto en los precios, pero mesurado. Durante los últimos días de 2025, los precios del petróleo mostraron una leve recuperación, impulsados principalmente por el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, la creciente presión de Trump sobre Venezuela, y el estancamiento del frente diplomático en entre Rusia y Ucrania.
Tanto el Brent como el WTI avanzaron en un contexto de mayor percepción de riesgo sobre la oferta, luego de varias semanas de presión bajista asociada a la abundancia de crudo y a señales de desaceleración de la demanda global.
Uno de los principales factores detrás del repunte fue el aumento de la tensión en torno a Irán, tras declaraciones de alto voltaje provenientes de Estados Unidos que reintrodujeron una prima geopolítica en los mercados. A esto se sumaron los episodios de inestabilidad en el Mar Rojo y Yemen, que volvieron a poner en foco los riesgos para las rutas estratégicas de transporte energético, particularmente para el crudo y los combustibles refinados.
Son episodios que tampoco son disruptivos, sino que el foco geopolítico principal hoy en el mundo es la evolución de la guerra entre Rusia y Ucrania. Pero se espera un 2026 con abastecimiento "comodo" de crudo y precios limitados y para 2027 se anticipa un repunte de los mismos, aunque todo sujeto por supuesto a nuevos conflictos y expectativas.