La mayor operación de telecomunicaciones de los últimos años en Argentina acaba de entrar en una nueva etapa. Más de un año después de que Telecom anunciara la compra de Telefónica Móviles Argentina por US$ 1.245 millones, el Gobierno nacional impuso una serie de condiciones que podrían modificar sustancialmente el alcance económico de la transacción.
La Autoridad Nacional de la Competencia (ANC) informó que la adquisición sólo podrá concretarse plenamente si Telecom acepta desprenderse de 6 millones de clientes móviles, devolver espectro radioeléctrico, ceder parte de su negocio de internet fija y abrir su infraestructura a un nuevo competidor.

La decisión busca evitar que la operación derive en una posición dominante dentro del mercado de las telecomunicaciones.
Una compra histórica
La operación se formalizó el 24 de febrero de 2025, cuando Telecom Argentina adquirió el 100% de Telefónica Móviles Argentina, propietaria de la marca Movistar, por US$ 1.245 millones.
La compra se produjo en el marco de la estrategia global de Telefónica de reducir su exposición en América Latina y representó uno de los movimientos corporativos más relevantes de los últimos años en el país. Para Telecom, la adquisición implicaba ganar escala en telefonía móvil, internet y servicios convergentes.
Sin embargo, desde el primer momento la operación generó preocupación entre los organismos reguladores. Según los análisis oficiales, la integración de ambas compañías podría haber otorgado a Telecom una participación de hasta el 61% del mercado móvil y una posición cercana al 80% en algunos mercados de banda ancha fija.

Las condiciones del Gobierno
Tras analizar la operación, el Tribunal de Defensa de la Competencia resolvió imponer una serie de remedios estructurales y conductuales para evitar una concentración excesiva. La medida más relevante obliga a Telecom a desprenderse de 6 millones de clientes móviles junto con la infraestructura asociada.
Según el comunicado oficial, esos usuarios deberán ser transferidos a un nuevo competidor del sector y estarán distribuidos estratégicamente entre el Área Metropolitana de Buenos Aires, la Región Norte y la Región Sur. La exigencia busca garantizar la existencia de un jugador con escala suficiente para competir en el mercado.
Además, la compañía deberá otorgar acceso a su infraestructura, espectro, sistemas y condiciones de interconexión durante dos años para facilitar el desarrollo operativo del nuevo operador.

Devolver espectro y ceder clientes
Las condiciones no se limitan al negocio móvil. La ANC también dispuso que Telecom restituya un total de 130 MHz de espectro radioeléctrico. La devolución incluye 60 MHz de manera inmediata a nivel nacional, otros bloques en zonas donde la concentración resulte particularmente elevada y la puesta a disposición del remanente en el mercado secundario para que pueda ser utilizado por otros competidores.
Por otra parte, la empresa deberá desprenderse de clientes de internet fija en aquellas localidades donde la participación de mercado resultante supere el 50%.
El objetivo es evitar que la integración reduzca la competencia tanto en servicios móviles como en conectividad fija.
De una posición cercana al 70% a una participación del 50%
El Gobierno sostiene que, sin estas medidas, la operación habría dejado aproximadamente el 70% de los servicios de telecomunicaciones bajo control de un único grupo económico.
Con los condicionamientos impuestos, la participación se reduciría a niveles cercanos al 50%.
"Estas condiciones estructurales y conductuales buscan prevenir una concentración excesiva en el mercado de las telecomunicaciones y resguardar la competencia efectiva en beneficio de los usuarios", señaló el organismo en un comunicado.