Del café en Barcelona a impulsar el recommerce argentino: la historia detrás de Salame, la app de usados que ya supera los 50.000 usuarios
Tras superar los 50.000 usuarios en sus primeros meses, la app fundada por Florencia Montesissa y Evan Bruguera integra verificación biométrica, sistema de pagos en garantía y logística nacional. La historia detrás del proyecto y sus planes para estructurar una ronda de inversión de US$ 1,5 millones.

Cecilia Valleboni Subeditora

En un mercado saturado por gigantes del e-commerce masivo y dominado en la informalidad por las redes sociales, el comercio entre particulares de artículos usados en Argentina solía ser una carrera de obstáculos. La falta de verificación, los riesgos en los pagos y la complejidad de coordinar entregas dejaban al comprador y al vendedor expuestos a la desconfianza. En ese punto de fricción nació Salame, una plataforma concebida para profesionalizar la compraventa de segunda mano en el país integrando identificación biométrica, pagos protegidos y una red logística integral en una sola experiencia.

Detrás de este desarrollo se encuentran Florencia Montesissa y Evan Bruguera, una dupla de emprendedores que combinan pragmatismo operativo e intuición de mercado. Antes de proyectar este ecosistema digital, la dupla compartió un emprendimiento muy diferente: una cafetería en el centro de Barcelona que gestionaron y vendieron con éxito. "Esa experiencia nos dio una relación muy directa con lo que significa llevar un negocio: atender clientes, resolver problemas, controlar gastos y hacerse cargo de lo que pasa cada día", explican los fundadores. La chispa para Salame surgió de forma natural en medio de un proceso de mudanza en España, donde comprobaron la fluidez de las aplicaciones de recommerce europeas. Al intentar replicar esa dinámica en suelo local, se encontraron con un escenario atomizado. "Queríamos construir algo que no fuera simplemente un lugar donde publicar y encontrar productos, sino una plataforma que acompañara toda la transacción y resolviera los principales problemas que hoy existen en el mercado de usados", señalan.

 

Una arquitectura pensada para eliminar la incertidumbre

Tras iniciar sus operaciones en agosto de 2026 con una versión Beta y apoyados por un capital inicial de US$ 400.000 proveniente de friends & family y un inversor estratégico, Salame ingresó en una fase de aceleración vertiginosa. Aunque en sus primeros dos meses celebraban haber superado los 30.000 usuarios, la tracción reciente aceleró los indicadores: la plataforma ya ronda los 50.000 usuarios registrados, acumula más de 12.000 publicaciones activas y registra unas 2.000 operaciones concretadas. Categorías como indumentaria y tecnología lideran la demanda por su rápida rotación, mientras que hogar y muebles asoman como sectores de alto potencial gracias a las facilidades que ofrece la infraestructura de entregas.

Para diferenciarse de la venta informal en redes, Salame diseñó una operativa que elimina los riesgos habituales. El núcleo del sistema es Salame Protect, un mecanismo de depósito en garantía (escrow) donde el dinero del comprador queda resguardado hasta que el producto llega a sus manos y se verifican sus condiciones dentro de un plazo de 48 horas. La compañía no actúa como custodia directa de los fondos, sino que trabaja en integración con pasarelas financieras —actualmente migrando hacia BIND para garantizar escalabilidad— mientras tramita su propia licencia como Proveedor de Servicios de Pago (PSP) ante los organismos reguladores. En paralelo, la plataforma integró a su flujo a actores clave como HOP, Pickit, Andreani y la incorporación inminente de Cabify para la última milla, resolviendo la distribución desde pequeños objetos hasta encomiendas voluminosas hacia todo el país.

Planes de expansión y una ronda de US$ 1,5 millones

El modelo monetario de Salame se diseñó buscando cuidar al usuario vendedor, quien percibe la totalidad del valor acordado por su artículo. El ingreso principal proviene de una comisión del 5% que abona el comprador por el servicio de protección y acompañamiento, sumado a la venta de publicaciones destacadas, membresías para vendedores frecuentes y servicios derivados de la logística. Con un ticket promedio estimado entre US$ 35 y US$ 45, la meta operativa fijada por los fundadores es alcanzar un ritmo constante de entre 150 y 200 operaciones diarias durante 2027, lo que representaría un volumen transaccional anualizado de entre US$ 2 millones y US$ 3 millones. 

 

Para sostener este salto de escala, la startup ha puesto en marcha la estructuración de su primera ronda institucional por un monto objetivo de US$ 1,5 millones. Los recursos se asignarán primordialmente al marketing de adquisición— donde reportan un costo de captación inicial de entre US$ 0,10 y US$ 0,11 por usuario—, el desarrollo tecnológico del producto y la centralización de su equipo en un cuartel general en Buenos Aires. A su vez, sumaron a un experimentado Product Manager proveniente de una firma líder del rubro para optimizar la métrica de conversión y la tasa de ventas a 30 días. En cuanto al perfil de los inversores que buscan sumar, Montesissa y Bruguera destacan la importancia de encontrar aliados que comprendan las dinámicas de la industria: "Un fondo local puede aportar una lectura muy cercana del mercado; uno regional, experiencia en cómo escalar; y un socio de la industria, capacidades que lleven tiempo desarrollar por cuenta propia".

Aunque la mirada de mediano plazo contempla una eventual expansión regional siguiendo los pasos de gigantes globales como Vinted o Wallapop, los fundadores mantienen la prioridad en el mercado local antes de dar cualquier paso en falso. "Hay mucho trabajo por hacer dentro del país y una oportunidad suficientemente grande como para concentrarnos en ella", enfatizan los emprendedores, enfocados en construir un negocio duradero donde la confianza sea la moneda de cambio habitual.