La obra más importante de Vaca Muerta por dentro: qué falta para que empiece a exportar US$ 15.000 millones al año
Con un avance del 85%, la obra de US$ 3.000 millones alista el llenado para enero y su debut exportador en marzo de 2027, transformando la logística del crudo neuquino.

El megaproyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) ingresó en su tramo final de construcción con un avance general del 85 % en Punta Colorada, Río Negro, y ya alista sus instalaciones para iniciar el llenado en enero y concretar su primera exportación de petróleo en marzo de 2027. Así, la obra que está demandando una inversión de US$3.000 millones, se consolida como la infraestructura logística que liberará por los próximos años el potencial exportador del crudo no convencional. 

La real dimensión del proyecto se puede percibir sólo al visitar la terminal portuaria de Punta Colorada, un enorme predio de 170 hectáreas en las que sólo había estepa virgen apenas 18 meses atrás. En el recorrido por el predio donde se levantan los tanques gigantes y la infraestructura marina, los responsables de la obra detallaron los hitos del montaje civil y el impacto directo que el desarrollo ya genera en el entramado productivo y laboral de la región. 

Allí, recibieron a Forbes y a un grupo de medios especializados Gustavo Gallino, vicepresidente de Infraestructura de YPF y presidente del consorcio de VMOS; Gustavo Chaab, CEO de VMOS; Gonzalo Alconada, gerente de Proyectos de YPF, Mauricio Aguilera, jefe de construcciones de YPF y Leandro Loguzzo, gerente de Proyectos de YPF.

La escala de la ingeniería desplegada en el Golfo San Matías se refleja en la capacidad de almacenamiento colosal de cada tanque que equivale a un volumen de 750.000 barriles, un registro que representa un día de producción actual de Vaca Muerta. Cuando se complete la instalación de los seis tanques previstos, el complejo alcanzará una reserva total de 4,5 millones de barriles, volumen que en un futuro no muy lejano equivaldrá a tres veces la producción diaria de la cuenca. 

En cuanto a la dinámica logística, la evacuación del sistema operará de manera progresiva: arrancará con un caudal inicial de 180.000 barriles diarios, saltará a 390.000 barriles entre mayo y junio, y alcanzará los 550.000 barriles diarios en 2028, contemplando además ampliaciones futuras ya previstas para escalar a 750.000 y un millón de barriles diarios según la evolución de la demanda y la producción de los socios.

Las dimensiones de cada uno de estos tanques son imponentes: alcanzan los 83 metros de diámetro, espacio equivalente al 75 % de una cancha de fútbol profesional, y 30 metros de altura, similar a un edificio de diez pisos. Cada estructura puede contener el volumen proyectado de 50 piscinas olímpicas o la equivalencia simbólica de más de 22 millones de pelotas de fútbol. 

El cronograma operativo prevé que en enero se iniciará el proceso técnico de oil in, marcando el primer ingreso físico de petróleo al sistema para proceder con el llenado de cañerías e instalaciones. Ese procedimiento demandará un período de entre 40 y 50 días, dejando en el circuito 1,5 millones de barriles, de los cuales 1,2 millones corresponderán exclusivamente al llenado del ducto. 

En paralelo, las gestiones comerciales comenzarán 60 días antes del primer despacho con la firma de los contratos de venta, mientras que la contratación del buque se gestiona habitualmente con 30 días de antelación, con la meta de concretar la primera carga de exportación entre fines de febrero y principios de marzo. 

La velocidad de bombeo del puerto permitirá despachar 1,2 millones de barriles por día, lo que facilitará el llenado de un buque de 1 millón de barriles en solo 20 horas y los más grandes que navegan en el mundo en 40 horas, manteniendo un ritmo constante de zarpada de un buque cada cuatro días. Una magnitud inédita que se resalta también por los ingresos que generará al año, más aún con un precio del barril internacional que se mantiene cómodo por encima de los US$100, apuntalado por la crisis internacional.

La elección de Punta Colorada, en el Golfo San Matías, responde a ventajas técnicas y naturales que superan las capacidades de los nodos portuarios tradicionales. El sitio ofrece un calado de aguas profundas que elimina las restricciones de capacidad que sufre el puerto de Bahía Blanca. Las instalaciones marinas están diseñadas para operar superpetroleros del tipo VLCC (Very Large Crude Carrier) con capacidad para albergas hasta 2 millones de barriles por embarque, el doble del límite físico posible en aguas bonaerenses. Esta escala logística optimizará los costos de flete marítimo, generando un ahorro directo de entre u$s 3 y u$s 4 por barril exportado.

La obra, estructurada mediante una inversión de US$ 3.000 millones, marcó el retorno del financiamiento corporativo internacional a gran escala bajo el esquema de project finance, una modalidad que no se implementaba en el país desde la década del 90 y cuya ingeniería financiera se concretó en un plazo récord de seis meses. El otro aporte fue la sanción del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), al cual la provincia de Río Negro fue la primera jurisdicción en adherir.

El emprendimiento está respaldado por un consorcio de nueve de las principales operadoras hidrocarburíferas del país y cuenta con el gerenciamiento técnico integral de YPF. Esta alianza estratégica surgió como una respuesta unificada de la industria para destrabar el cuello de botella que condiciona el potencial del crudo no convencional. 

Gallino, remarcó esa visión colaborativa del sector: "Como principio trajimos la premisa de trabajar con toda la industria, que ninguna operadora trabaje contra alguien para poner en valor Vaca Muerta. Se puede hacer en la Argentina, podemos trabajar juntos y hacer nuestro propio negocio, pero el bien de la industria es lo más importante". 

El desarrollo del VMOS debió superar severas complicaciones derivadas del contexto internacional y fenómenos climáticos locales. Las monoboyas de despacho offshore, fabricadas en los Emiratos Árabes Unidos, sufrieron demoras de logística externa a raíz del conflicto geopolítico desatado en el estrecho de Ormuz, exigiendo gestiones especiales del contratista principal, Técnicas Reunidas, para acelerar su salida de la región. 

A nivel local, el fenómeno meteorológico de El Niño alteró el régimen estadístico de las mareas y profundizó el oleaje en la costa rionegrina durante los últimos meses, desafiando los trabajos de conexión submarina de la tubería de acople marino (PLEM). Pese a estos factores, el proyecto mantiene sus metas de comisionamiento operacional. 

La ejecución técnica demandó además una modernización de los estándares requeridos a las empresas proveedoras del sector. Al analizar la respuesta de la cadena de valor, Gallino advirtió sobre la necesidad de encarar un cambio cultural e industrial duradero: "Nuestros contratistas también tienen que trabajar en esto, no podemos cumplir con los plazos si nuestros proveedores no lo hacen. Hay necesidad de que las compañías entiendan que la escala y el momento necesitan una forma de hacer distinta, más moderna si queremos ser empresas world class y no podemos seguir haciendo los proyectos como hace 20 años". 

En el plano socioeconómico, el impacto territorial de VMOS en Río Negro constituye una muestra concreta del efecto multiplicador de las inversiones energéticas en la economía local. Solamente en el rubro salarial, la obra inyectó US$ 240 millones en sueldos en los últimos 18 meses, desde el inicio de las tareas civiles. 

La demanda de mano de obra directa un 80% de trabajadores rionegrinos, integrados en un esquema operativo que alberga a 1.100 personas en el campamento principal de obra y otros 500 residentes en Sierra Grande. El 65 % del personal proviene de las zonas del Valle Alto y Medio, mientras que el 35 % restante pertenece a la franja atlántica. También, la masa de contrataciones locales generó compras de bienes y servicios regionales por más de u$s 300 millones, consolidando un esquema donde el 80 % de los contratos correspondieron a empresas nacionales y locales.

La transformación observada en Sierra Grande evidencia la magnitud del proyecto, al dinamizar el comercio, la oferta de servicios y la infraestructura turística y gastronómica local. Al evaluar la articulación social, Gallino remarcó el valor del desarrollo comunitario: "los proyectos tienen que tener impacto en la comunidad. Todas estas grandes obras terminan modificándoles la vida a la gente y lo veremos con esta obra y con el GNL. Que estos proyectos dejen gente capacitada, trabajadores preparados".