En una industria que, durante décadas, priorizó la tendencia por sobre la funcionalidad, Elemental (con acento en la tercera “e”) decidió invertir la lógica. Antes de diseñar una prenda, quiso entender el cuerpo. Antes de construir una marca, eligió resolver un problema cotidiano. Ese cambio conceptual explica buena parte del crecimiento de esta empresa argentina de indumentaria masculina que, en pocos años, pasó de vender 50 remeras con una inversión inicial de $ 540.000 a proyectar una facturación de US$ 12 millones para 2026, sin capital externo y con un modelo 100% directo al consumidor.
“No vendemos moda, vendemos una solución”, resume Luciano Sánchez (37), fundador y CEO de la marca. La idea surgió de una frustración personal: la dificultad para encontrar remeras que calzaran bien en el cuerpo masculino promedio argentino. “Siempre que compraba remeras, terminaba llevándolas a la modista. Pensé que si a mí me pasaba, a muchos otros también”. Con un préstamo de su padre y la decisión de probar rápido, compró 50 unidades en un taller de Villa Devoto, lanzó publicidad en Meta Ads y agotó el stock en 24 horas. El mercado había validado el producto incluso antes de que Elemental existiera formalmente como marca.
Sánchez no llegó desde el mundo corporativo tradicional. Vendió pañales por e-commerce en Miami, trabajó como vidrierista, fue fotógrafo social, comercializó cosméticos y se formó en marketing digital durante un viaje a Bali. “Desde los 18 años me fue mal en muchos proyectos, pero aprendí sobre ventas, publicidad y cómo se comporta el consumidor online”, explica. Ese recorrido, atravesado por fracasos y aprendizajes, terminó siendo una ventaja competitiva a la hora de construir una marca nativa digital.
El segundo pilar del proyecto fue Luciano Castiglione (30), actual director creativo y modelo de la marca. Su historia también es atípica: excampeón mundial de kickboxing, trabajador informal en Camden Market (Londres) y autodidacta en diseño, branding y herramientas digitales. “Cuando entendí que el deporte no me iba a dar estabilidad económica, decidí volcarme al diseño como herramienta de negocio”, cuenta. Ambos se conocieron en 2017, montaron primero una pequeña agencia de marketing y luego unieron fuerzas para lanzar Elemental.
El producto antes que la venta rápida
El diferencial central de la marca está en el producto. A diferencia de la mayoría de las empresas de indumentaria, Elemental desarrolló su moldería a partir de un estudio del índice de masa corporal masculino argentino. El resultado fue un calce que, según datos internos, se adapta correctamente al 85% de los hombres argentinos. “Primero entendemos el cuerpo y después hacemos la prenda. No usamos progresiones estándar de la industria”, explica Sánchez. A esto se suma un probador virtual propio que recomienda talles en función de altura, peso y edad, una herramienta poco común en el ecosistema local.
El modelo de negocios de la marca es 100% directo al consumidor. Toda la venta se realiza a través de su e-commerce, sin franquicias ni locales físicos tradicionales. Esta estructura liviana le permite controlar márgenes, testear productos con rapidez, recolectar feedback constante y escalar campañas digitales de manera eficiente. La marca cuenta con más de 250.000 clientes activos, en su mayoría hombres de entre 25 y 40 años, profesionales y trabajadores. “Somos anti marketing tradicional. Hablamos como habla el cliente y escuchamos mucho lo que nos dicen”, señala Castiglione. Elemental es, además, uno de los mayores anunciantes del rubro moda masculina en Meta Ads en la Argentina.
En producción, la apuesta fue clara: industria nacional. Elemental trabaja con entre 37 y 40 talleres del Gran Buenos Aires y utiliza algodón argentino 100% jersey peinado 30/1. Además, las costuras se realizan con cinco puntadas por centímetro para garantizar mayor resistencia y durabilidad. El proceso de corte se apoya en maquinaria automatizada asistida por IA. “Queríamos una prenda elegante, resistente y que no perdiera la forma después de los lavados”, explica Sánchez. Producir localmente también les permite reducir los tiempos logísticos: una tanda de 2.000 remeras puede completarse en aproximadamente 30 días.
Esta decisión cobra relevancia en el contexto actual del sector textil argentino, marcado por alta capacidad ociosa, caída de producción y fuerte competencia de importaciones. Sin embargo, Elemental ve allí una oportunidad estratégica. “Nuestro país tiene diseño, infraestructura y calidad. Lo que falta son marcas que inviertan en marketing, ocupen talleres y piensen en escala”, afirma el CEO. Mientras países como China compiten por volumen y precio, e Italia o Portugal por diseño y valor agregado, la compañía cree que Argentina todavía puede construir un posicionamiento competitivo basado en cercanía productiva y control de calidad.
Crecimiento meteórico
Los números acompañan esa visión. Hasta diciembre de 2025, Elemental alcanzó una facturación acumulada mensual de US$ 3,5 millones y proyecta US$ 12 millones para 2026. Todo el crecimiento fue financiado bajo un modelo de bootstraping, sin inversión externa. En Uruguay, donde la marca opera desde hace seis meses, cerró 2025 con US$ 300.000 y proyecta US$ 1,2 millones para este año. El equipo interno está compuesto por 15 personas, complementado por proveedores tercerizados en logística, producción y tecnología.
El próximo paso es Estados Unidos. Pero no con una estrategia genérica. “Nuestro foco no es el consumidor norteamericano promedio. Vamos al público latino, que tiene una morfología, estética y forma de consumo más cercana a nuestra propuesta”, anticipa Castiglione. Uruguay funciona hoy como mercado piloto para ajustar la logística internacional, pricing y experiencia de usuario fuera de la Argentina.
En paralelo, Elemental avanza en diversificación de producto. A las remeras iniciales se sumaron perfumes, boxers, joggings, gorras, gafas (lanzadas en febrero), buzos y bandoleras. Y también en su roadmap figuran chombas, sweaters, pantalones sastreros y nuevas tecnologías textiles, siempre bajo una identidad visual minimalista dominada por el blanco, negro y verde. “Queremos crecer sin perder el ADN de la marca”, resume Castiglione.