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Crowdfunding inclusivo: por qué invertir en real estate ya no es solo para entendidos

Florencia Borrilli

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En entrevista con Forbes Argentina, Sofía Gancedo, cofundadora de Bricksave, explica cómo, con un capital inicial de US$ 10.000, la plataforma ofrece retornos de hasta el 10 por ciento.

21 Septiembre de 2020 10.00

El fenómeno es igual en toda Latinoamérica. Los individuos ahorran mayormente en dólares y, cuando cuentan con cierto colchón de dinero, se inclinan a comprar propiedades. Esta es una costumbre muy arraigada en la región y una oportunidad que Sofía Gancedo no desaprovechó. La argentina es hoy Chief Operating Officer de Bricksave, la plataforma online de inversiones inmobiliarias a través de crowdfunding, de la cual es cofundadora

Antes de unirse a Bricksave, Gancedo ya había hecho un largo recorrido en el mundo del real estate, incluyendo su última posición como gerente de Relaciones con Inversores en Costa Partners de Eduardo Costantini. Gancedo vio cómo en el mundo crecía el desarrollo del crowdfunding y el financiamiento colectivo, que permitía invertir desde pocas cantidades para ser parte de un activo mayor. Convencida de que esta era una buena manera de eliminar las barreras altas propias del sistema tradicional de compra-venta de propiedades, y para facilitarles a las personas la posibilidad de invertir en cualquier lugar del mundo, a partir de propuestas atractivas, empezó a vislumbrar lo que sería Bricksave. 

En uno de sus viajes a Europa, allá por 2016, logró que Patrick Aisher, presidente de Kinled Holding, pusiera el capital inicial, se asociara y juntos terminaran de darle forma al proyecto. Kinled era reconocido por generar 70 compañías en Hong Kong, de las cuales diez las convirtió en ofertas públicas. Todo ello lo convertía en un grupo con el respaldo necesario para el tipo de proyecto que se imaginaba. El tercer socio fue Tom de Lucy, actual CEO de Bricksave, que trabaja desde Londres. Juntos, y con la ayuda de fondos austríacos y socios minoritarios como Lab Miami Ventures y Seedrs, le dieron forma a una idea pensada para Latinoamérica que derivó en una propuesta global y requirió una inversión de US$ 1,2 millones. Este crowdfunding, como todos, es una financiación entre distintos inversores (con o sin experiencia) que participan por una o varias propiedades con aportes mínimos que van desde los US$ 1.000 hasta completar el costo total. A cambio, reciben una rentabilidad mensual por esa propiedad y, una vez vendida, un retorno final. Hacerlo es muy simple, los interesados en invertir en bienes raíces deben ingresar a la plataforma, elegir una propiedad (o un portafolio diversificado) y decidir cuánto quieren desembolsar. Una vez realizada la transacción, pueden monitorear la inversión online para ver cómo progresa su operación. 

En un contexto actual favorecido por el uso permanente de la tecnología, el crowdfunding crece a gran velocidad, permitiendo que grupos chicos accedan a inversiones grandes. Un departamento  en la 5ª Avenida en Nueva York hoy es un activo accesible a inversores latinos. “Siempre tuve el deseo de democratizar el sistema inversor que hasta ahora estuvo restringido a personas de altos recursos”, aclara. Pero son otros tiempos. En la actualidad, el público en general puede acceder a inversiones a un bajo costo de transacción y sin barreras de ingreso  a través de un sistema que elimina a los intermediarios. A través de las plataformas digitales, la persona entabla vínculo directo con el activo. “Nuestro desafío es simplificar la inversión”, señala. 

Luego de ser gerente de  Relaciones con Inversores en  Costa Partners, de Eduardo  Costantini, Gancedo buscó en elcrowdfounding la manera de eliminar las altas barreras del  sistema tradicional de compra-venta de propiedades. 
 

Cambian las reglas de juego y ya no se necesita de analistas o entidades finacieras para proyectar una inversión: basta con que se conecten desde su celular o computadora a plataformas como la de Bricksave para que obtengan una rentabilidad  pasiva en mercados internacionales a partir de una suma inicial de US$ 10.000. “Es una excelente alternativa en medio de una pandemia  y,  por supuesto, fuera de esta”, explica como una manera segura de acabar con las incertidumbres financieras de los mercados. Uno de los diferenciales de la firma es su fuerte poder de negociación y los contactos con desarrolladores de todo el mundo para conseguir las mejores propiedades. “Para darles un buen retorno a los inversores tenemos que velar por sus intereses, no por los nuestros. Esto está permitido en Argentina, no así en otras partes del mundo”, comenta. Priorizar al cliente implica (por citar una experiencia) que la cofundadora de Bricksave negocie propiedades en Miami a un 30% debajo de los valores del mercado. No importa dónde, sí que sea una buena oportunidad para quien invierte. Las opciones son variadas, la característica en común es que se trata de propiedades terminadas. La ecuación es sencilla. Cuanto mayor sea la inversión, mayor será el retorno. Y esto también dependerá del lugar y el tamaño de la locación. 

Hoy Detroit es la más rentable, con un retorno de alrededor del 10% anual en dólares. La plataforma ofrece dos tipos de retornos.  Una es la rentabilidad por alquiler neta de pagos que se realizan, como impuesto a la propiedad y seguro total para que no haya riesgos de ningún tipo. La otra rentabilidad es la apreciación del activo. Barcelona otorga hoy un 3% anual de alquiler, pero una propiedad adquirida a comienzos de 2018 ya tuvo un retorno del 15%, por ejemplo. En Detroit no se espera que se valorice más de un 3% o 4% en un año con un retorno del 10% anual de alquiler. Todo dependerá de cómo se quiera invertir. “Nosotros negociamos muy fuerte en la entrada, por eso es importante que no sean nuestros desarrollos. Si no cerramos, nos vamos a otro país o a otra ciudad”, aclara. El objetivo es que haya una diferencia notable en la apreciación. El resto está relacionado con la situación del mercado. 

El perfil promedio de quien invierte en Bricksave es el de una persona de entre 45 y 60 años con negocio propio o emprendedor que se anima a probar alternativas nuevas. Las mujeres son un poco más temerosas, aunque Gancedo confiesa que está comprobado que las mujeres de 40 años que trabajan son las mejores inversoras. Las que aún no se animan es por falta de entendimiento. “Pretendemos llegar a cualquiera que quiera invertir en real estate en el mundo, siempre y cuando sean personas con capacidad de ahorro”, reafirma. 

Al parecer no existe una competidora real de esta plataforma que trabaje de la misma forma o pelee por buscar inversiones en cada lugar del mundo donde resulte más rentable. Al menos así lo afirma la líder de este proyecto, que en cuatro años ya lleva facturados más de US$ 6 millones y cuenta con 40 propiedades financiadas, con una distribución del retorno de más de US$ 1,5 millones. “Subestimamos retornos”, explica Gancedo, quien además confiesa que prefieren decirles a las personas que van  a ganar menos. “Hay que desconfiar de las plataformas que ofrecen grandes retornos, porque al mirar la letra chica eso no se da”. Y agrega: “Si querés hacer un 100% de renta en un año, entonces hay que invertir en la Bolsa y apelar a la suerte, pero de seguro eso no es lo nuestro”. En lo que va del 2020, Bricksave aumentó sus ventas en un 100% y ahora comenzó a ofrecer nuevas propiedades en Portugal, Suiza y Miami.