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Con los commodities en alza, ¿cómo están liquidando los productores argentinos?

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Un informe sugiere que 8 de cada 10 venderá parte de su cosecha esta campaña. Qué sucederá después de abril, mes en el que se registró una liquidación récord.

03 Mayo de 2021 16.30

El hecho de que abril haya sido el mes en el que los agroexportadores liquidaron más de US$ 3.000 millones no debería sorprender. Y casi que duplicó lo liquidado en el mismo periodo del 2020, ubicándose así como el mejor mes desde junio de 2018.

El sostenido incremento de los precios internacionales en productos como el poroto y el aceite de soja -además de maíz y trigo- tuvo mucho que ver para que esto sucediera, explicó la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC). De hecho, los valores internacionales de los granos se ubican en máximos desde 2013, con la soja cotizando en el mercado de Chicago a US$ 577,24 la tonelada, el maíz a US$ 291,33 y el aceite de soja a US$ 1.509,26.

Según un estudio elaborado por  la Universidad Austral, el 80% de los productores consultados prevé vender una parte de su producción en esta campaña. Los productores necesariamente deberán vender parte de su producción para poder hacer frente a deudas asumidas. La encuesta toma las respuestas de 406 productores, cuyo valor bruto de producción es igual o mayor a US$ 200.000.

Según estimó el trabajo realizado por la universidad, la mitad de la producción tendría que estar vendida antes de julio para poder cubrir compromisos, según el sondeo. Este número es inferior a lo que se planteaba en abril de 2020, considerando que en aquel momento las estimaciones en función de lo que argumentaban los productores rondaban el 60% de la producción.

Los buenos precios internacionales y las expectativas de rentabilidad superiores a la campaña anterior explican una nueva mejora en la confianza de los productores, a pesar de la incertidumbre política. El índice de confianza del productor agropecuario argentino consolida una recuperación por cuarta edición consecutiva, y se acerca a un valor de 100, el más alto de las últimas nueve ediciones.

Inversiones y más pronósticos

Cuando se les consultó específicamente si piensan hacer inversiones de capital, el 54% de los encuestados prevé invertir lo mismo o más que en 2020. Hay un 18% de los productores consultados que piensa invertir algo menos que el año pasado, y sólo un cuarto de los productores dice que no lo hará.

Principalmente, los rubros elegidos tienen que ver con el mismo negocio agropecuario: infraestructura para el campo, la maquinaria y los vehículos son los primeros mencionados. Sólo el 7% menciona como alternativa a los activos financieros y el 3% a los inmuebles urbanos.

Por primera vez desde que este estudio se lleva adelante al menos la mitad de los productores considera que es un "buen momento" para hacer inversiones de capital. Los especialistas de la Austral consideran esto como "llamativo", porque históricamente los productores se mostraban bastante reticentes a realizar inversiones.

Una buena parte de los resultados económicos positivos se volcará a inversiones en activos fijos: más de la mitad de los productores espera invertir lo mismo o más que el año pasado. 

En cuanto a la ganadería, la enorme mayoría de los productores mantendrá (58%) o incrementará (30%) el stock. Es una respuesta a los buenos precios actuales, en particular de la cría e invernada y a expectativas de que los valores actuales se mantendrán.

El informe aclara que el relevamiento fue realizado previamente a las recientes declaraciones respecto de un potencial cierre de exportaciones. Sin embargo, los académicos del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Austral señalaron que "estas expectativas favorables de rentabilidad e inversión en incremento de stock, nuevamente se ven ensombrecidas por los anuncios oficiales de control de las exportaciones, que se asemejan mucho a los ROE rojos implementados durante la gestión de Guillermo Moreno en la Secretaría de Comercio a partir del 2006".

"Los resultados de esas políticas fueron muy negativos para el sector ya que de decisiones de inversión e incremento del stock se pasó a una etapa de enorme liquidación de vientres (las máquinas de producir terneros) y finalizó con una caída del stock ganadero de 10 millones de cabezas y la desaparición de la Argentina de los mercados internacionales pasando a ser el exportador número 11", sostuvieron los especialistas. Se bajó de 800.000 toneladas a 180.000 toneladas de exportaciones y el consumo interno pasó a representar más del 91% de la demanda total.

Esas políticas, según detalla el informe, no lograron el objetivo de bajar el precio de la carne, sino que la escasez, resultado de una menor oferta presionó al alza de los valores de la carne en el mercado interno sin lograr los objetivos deseados. Además, se produjo el cierre de muchas plantas frigoríficas dedicadas a la exportación con la pérdida de un número importante de fuentes de trabajo.

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