¿Cisne negro? El agro vuelve a estar en alerta por la chicharrita del maíz
El monitoreo de las últimas semanas advierte un aumento en la población del insecto vector de la enfermedad. De cara a la nueva campaña maicera, el sector redefine su estrategia y ya contempla una menor superficie destinada a la siembra.

Mientras el Gobierno y los principales jugadores del sector agroindustrial celebran la cosecha récord de más de 165 millones de toneladas en la campaña 2025/26, sumando la producción de los seis principales cultivos (maíz, soja, trigo, girasol, sorgo y cebada), una alarma se encendió en los últimos días, algo que podría complicar el próximo ciclo del maíz, el cultivo estrella de la Argentina.

El último informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus Maidis, la conocida chicharrita del maíz, que hizo estragos en numerosos campos del cereal en el centro-norte del país durante la campaña 2023/24, destaca que las regiones del NOA y NEA -las dos zonas en los que la plaga es considerada endémica- “continúan concentrando las mayores abundancias poblacionales de Dalbulus maidis, con presencia del vector en más del 98% de las localidades monitoreadas”. El relevamiento se hizo entre el 17 y el 31 de julio.

Es la primera vez desde el fuerte brote de hace tres campañas que se observa a esta altura del año tan alta concentración de chicharritas, el vector que trasmite el Spiroplasma o Dalbulus maidis a los cultivos de maíz, dañando su crecimiento, su capacidad productiva y llegando incluso a matar a la planta en casos extremos.

En la campaña 2023/24 se confirmó que la plaga se extendió bastante más al sur de la zona endémica, circunscripta a las provincias del NOA y el NEA y llegó a áreas que no estaban preparadas para atender la enfermedad, como el norte de Córdoba, centro y norte de Santa, Entre Ríos y hasta se llegaron a ver campos afectados al norte de la provincia de Buenos Aires.

La cosecha podría complicarse por la amenaza de la Chicharrita (Forbes Argentina)

Se estima que el desarrollo de la chicharrita derivó en aquel momento en la pérdida de más del 10% de la cosecha total de maíz, el principal cultivo extensivo de la Argentina, por destrucción y pérdida de rindes de los cultivos.

Razones del brote

“Los datos de diversos relevamientos y los comentarios de los productores señalan que ha crecido la población de esta plaga, por lo que es un factor de riesgo de cara a la nueva campaña de maíz 2026/27 que comenzará a sembrarse en algunas semanas, aunque esta vez acotado a zonas endémicas del NEA y el NOA”, destaca Eugenio Irazuegui, analista de mercados en la corredora de granos Zeni.

El experto advierte que la chicharrita “prácticamente no afecta a la cosecha actual, pero empieza a generar cierta preocupación en los productores frente a la siembra de la nueva campaña de maíz temprano”, que empezará entre fines de agosto en Entre Ríos, norte de Santa Fe, Chaco y Santiago del Estero. Mientras que, en setiembre se sembrará en la zona núcleo.

El campo en alerta (Archivo Forbes)

“Lo fundamental es que la mayor presencia de la chicharrita te da una señal para la campaña que viene, por lo que un primer sondeo daría una leve caída en la intención de siembra de maíz, más por el costo de los fertilizantes nitrogenados (urea) y no tanto por la chicharrita”, advirtió Irazuegui.

Dos factores explican la mayor presencia del vector este año. Por un lado, éste fue un invierno no tan frío y con mayor humedad, lo que favorece las condiciones para el crecimiento de los insectos. El otro factor es que el año pasado se sembró muy temprano y “eso le dio alimento a la chicharrita, que venía en crecimiento por un clima menos frío y más húmedo”, detalla el ingeniero agrónomo Cristian Russo, jefe de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Comercio de Rosario.

Esta misma humedad hace que la cosecha de la campaña anterior venga demorada respecto de otros años. Analistas coinciden en que para esta época del año la trilla de maíz debería estar completada en un 95%, sin embargo, hasta el viernes pasado llevaba levantada un 75%.

“Hace dos años la chicharrita era un problema técnico, había que ver cómo se la trataba, hoy los productores saben qué hacer, pero la chicharrita se transformó en una cuestión de números”, sostiene Russo.

Mirando hacia adelante, los productores están evaluando sus proyecciones de siembra para el ciclo 2026/27 y si bien cada uno hace sus cuentas, hoy la estimación del mercado es que habrá una caída del área implantada con maíz, en parte por la chicharrita, y también porque los fertilizantes y el combustible se encarecieron por la guerra en Irán, lo que afecta la rentabilidad del negocio.

Productores en alerta

Un reciente informe de la Guía Estratégica para el Agro de la Bolsa de Comercio de Rosario apunta que “a pesar del Súper "Niño", los costos afectan la intención de siembra de maíz en el norte del país. Para el maíz 2026/27 se proyecta una caída interanual de la siembra de un 7,3%, el equivalente a 600.000 hectáreas”.

El maíz es de las cosechas más afectadas (Gentileza: Pixabay)

Y agrega: “Del lado de los problemas, la chicharrita vuelve a pisar fuerte y se potencia con el aumento en los combustibles. Este costo, más allá de su impacto en las labores, es un golpe que hace trastabillar al cultivo por la suba de costos de los fletes”, en especial en localidades alejadas más de 400 km de los puertos.

En este contexto, no sorprende que los productores estén evaluando reducir la superficie sembrada con maíz y destinarla esos a cultivos como soja y sorgo, mientras que hasta algunos destinaron mayor área a trigo en la campaña de cultivos de invierno.

Frente al desarrollo de la chicharrita lo recomendable es atacar con una batería de medidas. “Hay productores que están pensando en sembrar maíz más temprano”, un período que suele estar menos afectado por la plaga que el maíz tardío, señala Lucas Cazado, Coordinador del Área de Trampa y especialista en protección de cultivos en CREA- Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola.

Agrega que la clave frente al insecto está en “la genética, usar híbridos resistentes al Dalbulus maidis, manejo de químicos, y el monitoreo permanente, cada 5 o 7 días”.

“Hay que combinar distintas estrategias para tener éxito en el cultivo, es muy importante que el productor planifique, son plagas que requieren actuar en varios frentes, contra la chicharrita no alcanza sólo con la fecha de siembra, ni con insecticidas o el uso de híbridos”, remata Cazado.