Suscribite
    ¡Hola!
    Cuenta
Forbes Argentina
Money

(Crédito: AFP vía Getty Images)

Se desbloquean casi 1.000 millones de acciones de SpaceX: ¿qué significa para el inversor?

Jim Osman

Share

El fin del período de restricción habilitará la venta de hasta 911,5 millones de acciones y pondrá a prueba la demanda, la valuación y la capacidad del mercado para absorber una oferta mucho mayor sin profundizar la caída del precio.

5 Agosto de 2026 19.30

Las acciones de SpaceX se enfrentarán a una prueba clave que podría proporcionar a los inversores más información que el primer informe trimestral de la compañía. Hasta 911,5 millones de acciones en manos de empleados e inversores iniciales podrán salir a la venta el jueves 6 de agosto. Así, aumentará la oferta potencial de una acción cuya valuación inicial se fijó con menos del 5% de la empresa disponible para la negociación pública.

De esta forma, el jueves cambiará quiénes tendrán autorización para vender. Las acciones ya existen, por lo que la operación no provocará una dilución. Algunas de las personas que ayudaron a construir y financiar SpaceX podrán obtener liquidez tras años de poseer un activo que no podían negociar con facilidad. El mayor volumen de acciones disponibles para la venta dará lugar a un mercado muy distinto del que los inversores conocieron tras la salida a bolsa.

SpaceX debutó en el mercado con una flotación inusualmente reducida. Los compradores no valuaban a toda la empresa en un mercado profundo y líquido, sino que competían por una pequeña fracción. El vencimiento del período de restricción, previsto para el jueves, empezará a reducir esa escasez.

El efecto SpaceX afronta su primera prueba real

El mes pasado escribí sobre el efecto SpaceX después de que, según trascendió, Blue Origin buscara una valuación de US$ 130.000 millones. El argumento no sostenía que Blue Origin hubiera alcanzado de repente a SpaceX en términos operativos, sino que la compañía dominaba tanto el sector y las oportunidades de inversión directa resultaban tan limitadas que el capital comenzó a valuar con más agresividad las alternativas disponibles más cercanas.

La escasez ya influía en el valor de los competidores de SpaceX incluso antes de que la propia compañía desarrollara un mercado público normal.

SpaceX merecía salir a bolsa con una prima. Cuenta con activos excepcionalmente difíciles de replicar, afianzó una posición estratégica en el mercado de lanzamientos y opera Starlink a una escala sin precedentes. El error consiste en suponer que esa prima no tiene límites solo porque la empresa es excepcional.

SpaceX opera Starlink a una escala sin precedentes (Crédito: Starlink).
SpaceX opera Starlink a una escala sin precedentes (Crédito: Starlink).

Ese fue el objetivo de mi comparación con la salida a bolsa de Uber. SpaceX y Uber son empresas muy diferentes, pero la lección para los inversores resulta similar. Una compañía puede transformar un sector, atraer una demanda abrumadora y, aun así, decepcionar a los accionistas que pagaron un precio sin margen para contratiempos, demoras ni cambios en las condiciones del mercado.

Uber no era una mala empresa porque sus acciones atravesaran dificultades después de la salida a bolsa. Simplemente, sus acciones debutaron en un mercado que, al principio, mostró más entusiasmo que disciplina.

Las acciones de SpaceX salieron al mercado a US$ 135 y luego alcanzaron un cierre máximo de US$ 201,80. Para el martes 4 de agosto, cayeron a US$ 114,53, lo que representó un descenso cercano al 43% respecto de ese máximo y una cotización alrededor de un 15% inferior al precio de la oferta pública inicial. El negocio no se deterioró un 43% en cuestión de semanas. Lo que cambió fueron las condiciones bajo las cuales los inversores aceptan mantener sus acciones.

Una flotación reducida tiene dos caras

La salida a bolsa de SpaceX dejó cerca de 639 millones de acciones en manos del público. Los 911,5 millones de acciones que podrán venderse a partir del 6 de agosto equivalen aproximadamente al 140% de ese total inicial. Si todas se consideraran potencialmente disponibles, la oferta negociable ascendería a unos 1.550 millones de acciones. Muchos empleados conservarán sus acciones. Además, algunos inversores iniciales seguirán convencidos de que el valor de SpaceX a largo plazo supera ampliamente su capitalización bursátil actual.

Otros quizá no quieran vender por debajo del precio de la OPI. Sin embargo, los precios del mercado se definen en el margen. No hace falta que salgan a la venta los 911,5 millones de acciones para que el vencimiento del período de restricción resulte relevante. Una porción relativamente pequeña podría tener un peso significativo frente a las acciones que hoy circulan y al volumen diario habitual de negociación.

La cuestión no pasa solo por cuántas acciones podrán venderse, sino también por quiénes son sus dueños y qué motivos podrían llevarlos a considerar que este es el momento adecuado para hacerlo. Durante años, los empleados de SpaceX pudieron recibir parte de su remuneración en acciones de la compañía. Para algunos, estas podrían representar la mayor parte de su patrimonio neto. Vender una porción sería una decisión sensata para diversificar sus activos, no una señal de que la empresa atraviesa dificultades.

Precio de las acciones de SpaceX desde su salida a bolsa.
Precio de las acciones de SpaceX desde su salida a bolsa.

Los fondos de capital de riesgo operan bajo sus propias limitaciones. Captan dinero por plazos definidos y, con el tiempo, deben devolverles el capital a sus inversores. Un inversor inicial puede conservar su optimismo sobre SpaceX y, a la vez, decidir que la salida a bolsa constituye el momento indicado para distribuir efectivo o acciones. El mercado no se preguntará por qué vendió: simplemente deberá absorber esas acciones.

Por eso, a corto plazo, la estructura de propiedad suele pesar más que un simple ajuste en el modelo de flujo de caja descontado. La valuación muestra cuánto creen los inversores que podría valer la empresa. La composición de sus accionistas revela quiénes cuentan con la paciencia y la capacidad financiera necesarias para esperar hasta que ese valor se concrete.

Los vendedores en corto se volcaron a la operación

Existe otra perspectiva sobre esta situación. Los vendedores en corto acumularon una de las mayores posiciones bajistas del mercado. S3 Partners estimó que, al 29 de julio, se vendieron en corto 219,3 millones de acciones de SpaceX, equivalentes a cerca del 34% de las acciones en circulación y a un valor de US$ 24.600 millones. La cifra superó el monto de las posiciones cortas de Tesla. La comparación con la automotriz genera un buen título, pero el dato más revelador es la velocidad con la que avanzó la operación.

S3 calculó que el 23 de junio se vendieron en corto unos 40 millones de acciones de SpaceX. Un mes después, esa posición se quintuplicó. El riesgo asociado al vencimiento del período de restricción ya no pasa inadvertido para el mercado: se transformó en una de las principales razones por las que los inversores aceptan apostar contra las acciones. Eso no elimina el problema de la oferta. Significa que parte de la presión vendedora prevista ya influyó en el precio. Los inversores iniciales podrían vender mucho más de lo que espera el mercado, sobre todo porque muchos todavía registran ganancias incluso a precios muy inferiores a los de la salida a bolsa. Por eso, las acciones podrían profundizar su caída tras el reciente descenso.

Pero la situación ya no resulta unilateral. En algún momento, los vendedores en corto deberán comprar acciones para cerrar sus posiciones. El vencimiento del período de restricción puede aportarles más acciones y mayor liquidez, lo que les permitiría cubrir sus apuestas sin provocar un fuerte aumento del precio. Sin embargo, también podría dejarlos expuestos si las ventas de los accionistas iniciales resultan menores de lo previsto y los compradores institucionales entran al mercado.

El jueves no despejará la incertidumbre

Los inversores también deberían evitar la tentación de evaluar el fin del período de restricción de venta de acciones por lo que ocurra en una sola rueda bursátil.

SpaceX estableció un sistema de restricciones escalonadas en lugar de fijar una única fecha de vencimiento convencional. Está previsto que se levanten nuevas limitaciones durante los próximos meses. Para el 8 de diciembre, hasta el 40% de la empresa podría quedar disponible para su negociación, mientras que el 60% restante, incluida la participación de Elon Musk, seguirá restringido hasta mediados de 2027.

La primera señal útil será el volumen de operaciones. Un alto nivel de negociación después del jueves indicaría que el mercado ya enfrenta una oferta real, en vez de limitarse a reaccionar ante la noticia. Las futuras declaraciones sobre ventas de personas con información privilegiada aportarán más datos acerca de quiénes se desprenden de sus acciones, aunque no incluirán a todos los empleados ni a los accionistas iniciales.

El precio de la oferta pública inicial, de US$ 135, también merece atención. Aunque no posee un valor fundamental intrínseco, funciona como una referencia evidente. Los inversores públicos lo saben y quienes cuentan con información privilegiada también. Una recuperación sostenida por encima de ese nivel indicaría que la demanda comienza a absorber el aumento de las acciones en circulación. En cambio, una debilidad persistente por debajo del precio de la OPV facilitaría la decisión de vender a los accionistas con costos de adquisición mucho menores.

La salida a bolsa le permitió al público adquirir una pequeña participación en SpaceX. El vencimiento del período de restricción de venta marcará el inicio de la etapa más difícil: determinar cuánto vale la empresa cuando un mayor número de sus accionistas tiene libertad para tomar sus propias decisiones.

El jueves no les revelará a los inversores toda la información sobre SpaceX, pero debería aportarles muchos más datos sobre el comportamiento de sus acciones.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.

10