Nuevo elogio de Scott Bessent: puso a Milei y la Argentina como caso testigo de poder financiero como política exterior
Juan Romero
Juan Romero
La relación entre Washington y Buenos Aires sumó una definición de alto voltaje político y financiero. Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, aseguró que la administración de Donald Trump está dispuesta a emplear el poder financiero del país como una herramienta de política exterior para consolidar aliados en el hemisferio occidental, y señaló de manera explícita a la Argentina de Javier Milei como el caso prioritario.
“Creo que puedo utilizar el balance de Estados Unidos para la política exterior. Tenemos un objetivo de política exterior, y ese objetivo es crear aliados en el hemisferio occidental”, afirmó Bessent durante una charla en la Cox School of Business de la Southern Methodist University, en Texas.
Según informó Reuters, el funcionario agregó: “La Argentina del presidente Milei era el mejor candidato para ese propósito porque su política económica era muy sólida para eso para eso”.
La declaración del secretario del tesoro implica una definición infrecuentemente muy clara y directa sobre la lógica que guía la asistencia económica estadounidense. El respaldo financiero a la Argentina, en este marco, no se limita a una lectura técnica sobre reservas, moneda o estabilidad macroeconómica. También se inscribe en la decisión de Washington de fortalecer su presencia política y económica en América Latina.
En 2025, Estados Unidos le otorgó a la Argentina un paquete de apoyo financiero de varios miles de millones de dólares para contribuir a la estabilización de la moneda y respaldar al gobierno de Milei antes de las elecciones legislativas de medio término.
En ese contexto, Bessent planteó que la administración estadounidense evaluaba distintas alternativas para sostener a la economía argentina, entre ellas líneas de swap, compras de deuda denominada en dólares y adquisiciones directas de pesos. La señal apuntó a reducir la incertidumbre financiera y a evitar una nueva escalada de tensión cambiaria.
Ahora, las palabras del secretario del Tesoro agregan una capa geopolítica a aquel operativo. La administración Trump reconoce que puede utilizar recursos financieros para incidir en escenarios políticos y económicos fuera de sus fronteras. Reuters señaló que la posición de Bessent constituye un reconocimiento abierto de esa voluntad, en línea con una estrategia más amplia de la Casa Blanca para aumentar la presencia y la influencia de Estados Unidos en la región.
El funcionario también vinculó ese enfoque con la coordinación financiera que Washington mantiene con socios estratégicos. En su presentación en la universidad texana mencionó la intervención conjunta con Japón del 31 de julio, cuando Estados Unidos y el país asiático compraron yenes para evitar que una venta masiva de la moneda japonesa y de bonos soberanos se trasladara a los mercados globales.
“Cuando intervenimos con el yen japonés, tengo bastante información sobre lo que van a hacer los japoneses, el Banco de Japón y los responsables de la política económica japonesa”, expresó Bessent.
La referencia busca mostrar que el Tesoro estadounidense considera el sistema financiero internacional como una red de instrumentos de influencia, coordinación y contención de riesgos. La Argentina aparece dentro de esa lógica, aunque con una particularidad: además de la estabilización económica, el vínculo incorpora afinidad política entre Milei y Trump.
Durante la misma actividad, Bessent defendió el programa económico de Trump y afirmó que Texas funciona como un laboratorio de ese enfoque. “Texas es el laboratorio de la economía de Trump”, dijo, en diálogo con el desarrollador de Dallas y miembro del directorio ejecutivo de la Cox School of Business, Ray Washburne.
El secretario del Tesoro planteó que Estados Unidos cuenta con “buena política comercial, buena política tributaria, gran política energética y, de manera importante, desregulación”. También proyectó una competencia de largo plazo entre tres modelos: el estadounidense, orientado al crecimiento; el europeo, al que describió como un modelo de “esclerosis”; y el estatal chino.
“Creo que en 20 años veremos que fue el modelo de Estados Unidos el que ganó”, afirmó Bessent.
El funcionario enfrenta, sin embargo, un escenario económico exigente. La deuda nacional estadounidense alcanzó recientemente los U$S 40 billones, mientras que Bessent sostuvo que el país podría reducir ese peso mediante un crecimiento anual del Producto Bruto Interno del 3%. De acuerdo con los datos citados por The Dallas Morning News, la economía estadounidense creció a una tasa anualizada de 1,5% durante el segundo trimestre de 2026, por debajo del 2,1% del trimestre anterior, y había crecido cerca de 2% en 2025.
Bessent atribuyó parte de la desaceleración a los mayores precios del petróleo vinculados a la guerra en Irán, aunque afirmó que la economía subyacente continúa fuerte y puede volver a acelerarse. “Creo que estábamos muy por delante de eso cuando el presidente decidió correctamente que Irán no podía tener un arma nuclear. Vamos a superar este conflicto con Irán, y la economía subyacente es muy, muy sólida y creo que está volviendo a acelerarse”, aseguró.
Respecto del déficit federal, que ronda el 6% del PBI, Bessent sostuvo que habría disminuido interanualmente si la Corte Suprema no hubiera obligado al Gobierno a devolver U$S 180.000 millones en reembolsos arancelarios.
Para la Argentina, el mensaje de Bessent es relevante por dos razones. La primera es financiera: confirma la disposición de Estados Unidos a participar en mecanismos que favorezcan la estabilidad macroeconómica, en la medida en que considere consistentes las políticas locales. La segunda es estratégica: ubica a Buenos Aires como socio central de Washington en una región donde la competencia geopolítica, comercial y tecnológica gana intensidad.
La definición no equivale a una garantía ilimitada de financiamiento ni resuelve por sí misma los desafíos de la economía argentina. El país sigue dependiendo de la consolidación fiscal, la acumulación de reservas, la reducción de la inflación, la recuperación de la inversión y un acceso sostenible a los mercados de capitales.
Pero sí deja una conclusión política concreta: para la administración Trump, la estabilidad argentina y la continuidad del programa de Milei exceden el interés bilateral. Forman parte de una apuesta por construir alianzas mediante instrumentos financieros en América Latina. Y Bessent eligió decirlo sin el lenguaje diplomático que suele envolver estas operaciones.