La inflación de la Ciudad de Buenos Aires bajó en agosto y marcó 1,7%, un registro bastante por debajo del 2,9% de julio, y coincidió con la estimación que el mercado proyectó para el conjunto del país. Con el número de agosto, el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires (IPCBA) acumuló un incremento de 21,5% durante los primeros ocho meses de 2026, mientras que la suba contra el mismo mes del año pasado llegó a 33,3%.
Mientras tanto, el IPC nacional de agosto se conocerá el 10 de septiembre. Las expectativas privadas también anticiparon una moderación. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central ubicó la mediana de las proyecciones en 1,7% mensual, en línea con el dato de CABA.
Qué sectores lideraron la presión sobre precios
La desaceleración del nivel general convivió con aumentos importantes en varios gastos habituales de los hogares. Cuatro divisiones —Vivienda, Alimentos, Salud y Transporte— explicaron en conjunto 1,16 puntos porcentuales de la inflación mensual de 1,7%.
El mayor aporte provino de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que registró un incremento de 2,6% y sumó 0,53 puntos porcentuales al índice general. Dentro de esa categoría tuvieron peso las subas de las expensas y de los alquileres.
Los Alimentos y bebidas no alcohólicas, otra división con fuerte impacto sobre el gasto cotidiano, aumentaron 1,8% y aportaron 0,32 puntos porcentuales. Al mirar dentro de ese rubro aparecieron diferencias importantes. Las frutas encabezaron los incrementos, con un salto de 12,5%. En paralelo, Pan y cereales subió 2,3%, mientras que Leche, productos lácteos y huevos aumentó 1,6%.

La división Salud avanzó 1,9% y explicó otros 0,17 puntos porcentuales del nivel general. El principal factor detrás del movimiento fueron las actualizaciones de las cuotas de la medicina prepaga.
El Transporte, por su parte, subió 1,2%, con una incidencia de 0,14 puntos porcentuales. En esta categoría pesaron los aumentos en el boleto de colectivo urbano, el boleto de subte y los precios de los autos.
Turismo y alojamiento jugaron a favor de la desaceleración
La baja respecto de julio se apoyó principalmente en el comportamiento de algunos precios estacionales. Varios componentes vinculados con las vacaciones de invierno, que un mes antes habían ejercido presión sobre el índice, registraron fuertes retrocesos durante agosto.
Los servicios de alojamiento mostraron una caída mensual de 12,7%, una vez terminado el período de mayor demanda asociado al receso invernal. Los paquetes turísticos bajaron 6,5% y los pasajes aéreos retrocedieron 4,5%. También aparecieron variaciones negativas en otras divisiones. Prendas de vestir y calzado cayó 0,7%, mientras que Restaurantes y hoteles registró una baja de 0,1%.
Esos descensos ayudaron a compensar parte de las subas de vivienda, alimentos, salud y transporte y explicaron por qué el índice general quedó en 1,7%, más de un punto porcentual por debajo del registro de julio.
En la medición de los últimos doce meses, sin embargo, la presión siguió concentrada en algunos de los grandes componentes del gasto familiar. Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles; Alimentos y bebidas no alcohólicas; Transporte; y Restaurantes y hoteles explicaron en conjunto 62,6% de la inflación interanual de la Ciudad.
¿Cuánto pesó el aumento de los servicios?
La brecha entre bienes y servicios volvió a aparecer en agosto. Los bienes aumentaron 1,6%, mientras que los servicios avanzaron 1,8%. La distancia resulta más visible cuando se analiza el acumulado del año. Entre enero y agosto, los bienes subieron 17,2%, mientras que los servicios aumentaron 24%. La diferencia alcanzó así casi siete puntos porcentuales.

Dentro de los bienes, tuvieron especial incidencia los incrementos de los alimentos y de los productos destinados al cuidado personal. La caída en los precios de las prendas de vestir compensó parcialmente esos movimientos.
Entre los servicios pesaron las expensas, los alquileres, las cuotas de la medicina prepaga, los precios de restaurantes y bares y las remuneraciones del servicio doméstico.
La misma diferencia se observó en la comparación interanual. Los bienes registraron un aumento de 28,5%, frente a un avance de 36,2% de los servicios. Ese comportamiento tiene, además, una incidencia particular en la medición porteña debido a la mayor ponderación que poseen los servicios dentro de su canasta de consumo.
La inflación núcleo quedó por encima del índice general
Otro dato relevante apareció en las mediciones que excluyen factores estacionales o precios sujetos a regulación. El Resto IPCBA, utilizado como referencia para observar la inflación núcleo, subió 2,1% en agosto, cuatro décimas por encima del Nivel General.
En los últimos doce meses, esa categoría acumuló un incremento de 32,3%.

Los precios regulados, por su parte, avanzaron 1,8% durante agosto. Allí tuvieron incidencia las cuotas de medicina prepaga, las tarifas residenciales de agua y gas y el boleto de colectivo urbano. En la comparación interanual, este grupo registró una suba de 41,6%, la mayor entre los tres grandes componentes del índice.
En el extremo opuesto quedaron los bienes y servicios estacionales, que retrocedieron 2,9% durante el mes, principalmente por las bajas relacionadas con turismo, alojamiento y vacaciones. Su incremento interanual fue de 20,2%.
El dato porteño dejó así una primera referencia antes de la publicación nacional del 10 de septiembre. La fuerte baja mensual, de 2,9% a 1,7%, coincidió además con la proyección central del mercado relevada por el BCRA.
Ahora, la atención estará puesta en si el IPC nacional confirma una desaceleración similar después del 2,1% registrado en julio y si la inflación consigue mantenerse por debajo del umbral del 2% mensual, en un contexto en el que los servicios y la inflación núcleo todavía exhiben aumentos superiores al nivel general.