Los bonos soberanos argentinos en dólares cortaron este martes una racha de 11 ruedas consecutivas de pérdidas, mientras el riesgo país elaborado por JP Morgan registró una marcada corrección luego de haber alcanzado el lunes su nivel más elevado del año. El rebote permitió moderar parcialmente la fuerte tensión que había golpeado a los activos locales durante septiembre.
Los títulos Globales operaron con una mejora promedio cercana al 0,7%, en una jornada en la que el riesgo país llegó a ubicarse en torno a los 604 puntos básicos, después de haber cerrado la rueda previa en 628 unidades y de haber tocado un máximo intradiario cercano a los 642 puntos. De esta manera, el indicador recortó parte de la escalada registrada durante las últimas semanas.
El movimiento se produjo después de un período especialmente negativo para la deuda argentina. Desde el mínimo anual de 403 puntos alcanzado el 7 de julio, el riesgo país había acumulado una suba superior a 200 puntos básicos. El deterioro estuvo acompañado por una caída sostenida de los bonos y por una mayor cautela de los inversores frente a la capacidad del país para afrontar sus compromisos financieros de los próximos años.
Un mercado que sigue bajo presión
Más allá del rebote de este martes, el escenario financiero continúa siendo exigente. Una de las principales fuentes de presión proviene del contexto internacional. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense se mantienen elevados, alrededor del 5%, lo que aumenta el costo de financiamiento para los países emergentes y reduce el atractivo relativo de sus activos.
"Los bonos argentinos tienen una sensibilidad elevada a los movimientos de las tasas largas de Estados Unidos y, por su mayor beta, tienden a amplificar esos movimientos", indicaron desde Mills Capital.
A esto se sumaron factores propios de la economía argentina. Durante las últimas ruedas, el mercado siguió con atención el ritmo de acumulación de reservas del Banco Central, la evolución de la actividad económica y las necesidades de financiamiento previstas para 2027.
En particular, las compras de divisas del BCRA se mantuvieron por debajo de los niveles observados durante los meses anteriores. Según un informe de Fundación Capital citado por Infobae, la acumulación de reservas aparece como una de las condiciones centrales para reducir las dudas sobre la capacidad de pago futura.
También pesa la evolución de la economía real. La actividad registró en julio una caída mensual de 2,9%, mientras que el mercado comenzó a incorporar con mayor atención la posibilidad de un período de menor crecimiento. Este deterioro se trasladó a las expectativas financieras y contribuyó a aumentar la percepción de riesgo sobre los activos argentinos.
"Después de que el PBI se contrajera 0,6% t/t en el 2T26, la economía enfrenta ahora un riesgo significativo de entrar en una recesión técnica: agosto y septiembre deberían crecer aproximadamente 3,0% m/m cada uno, o alrededor de 6,1% de manera acumulada, para evitar una segunda contracción trimestral consecutiva", comentaron desde Adcap Grupo Financiero.
Un alivio que todavía no cambia la tendencia
El rebote de los bonos representa un respiro después de la fuerte corrección acumulada, pero todavía no permite hablar de un cambio definitivo de tendencia. El riesgo país continúa muy por encima de los niveles observados durante el invierno y el acceso de Argentina al financiamiento internacional permanece condicionado por las tasas que debería convalidar.
Con un riesgo país todavía superior a los 600 puntos básicos, una eventual emisión internacional implicaría afrontar un costo financiero considerable. Por eso, el Gobierno continúa dependiendo principalmente de la renovación de vencimientos y de la generación de dólares propios mientras espera que las condiciones financieras mejoren.
La rueda de este martes, en ese sentido, permitió recuperar parte del terreno perdido, pero dejó nuevamente en evidencia que los bonos argentinos permanecen altamente sensibles al contexto internacional, las reservas y las expectativas sobre la economía local. La evolución de estos factores será determinante para evaluar si el rebote puede consolidarse o si se trató solamente de una pausa dentro del proceso de corrección de septiembre.