Los bonos soberanos argentinos en dólares profundizaron su caída y volvieron a quedar en el centro de la presión vendedora, tras una semana marcada por un fuerte deterioro de los activos locales.
El riesgo país superó los 600 puntos básicos y este lunes llegó a 641 puntos, su máximo nivel de 2026. Los Bonares y Globales operaron con una baja promedio de 1,8%.
La presión también se trasladó con fuerza a la renta variable. El S&P Merval cayó 2,1% hasta los 2.832.065 puntos, encadenando su sexta rueda consecutiva en baja.
Entre las acciones líderes, las mayores pérdidas correspondieron a Banco BBVA (-3,9%), Grupo Financiero Galicia (-3,8%) y Grupo Supervielle (-3,4%). En Wall Street, los ADR de BBVA y Banco Macro retrocedieron 3,9% y 2,9%, respectivamente.
Para Agustín Boggiano, asesor financiero en Bull Market Brokers, el movimiento responde a una combinación de factores externos e internos. "Por un lado tenés el contexto afuera: la suba de tasas en EE. UU. le pega de lleno al equity global y, cuando pasa eso, los mercados como el nuestro son los primeros en sufrir por el desarme de riesgo", explicó.
A esto se suma un componente doméstico vinculado con el próximo ciclo electoral. "A medida que nos acercamos al año electoral, el mercado se pone híper sensible a cualquier incertidumbre sobre la gestión que viene", señaló.
Eric Ritondale, economista jefe en Puente, también identifica al frente internacional como el principal catalizador de la reciente corrección.
Según explicó, la suba del riesgo país y la presión sobre la curva soberana responden a "una interacción de factores donde el frente internacional actúa como el principal disparador", combinado en el plano doméstico con datos de actividad económica más débiles y un menor ritmo de compras netas de reservas.
El principal foco está puesto en el fuerte incremento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense. La tasa a 10 años llegó a superar el 5,20%, mientras que los rendimientos de los tramos largos de la deuda estadounidense alcanzaron niveles que, según Ritondale, no se observaban desde antes de la crisis financiera global.
Este escenario eleva el costo de oportunidad de mantener posiciones en activos de mayor riesgo. "Fondos internacionales tienden a desarmar posiciones en activos de mayor sensibilidad crediticia", sostuvo Ritondale, quien consideró que los recientes indicadores locales de actividad tienen una incidencia secundaria frente al shock externo en las decisiones de cartera de los fondos internacionales.
Pedro Moreyra, director de Guardian Capital, también puso el foco también en los factores domésticos: "La verdadera razón de la caída es local: Argentina depende de Argentina".
En ese sentido, mencionó la cercanía de un nuevo ciclo electoral, la agenda legislativa todavía inconclusa y el debate en torno a la Carta Orgánica del BCRA, que volvió a Diputados tras las modificaciones introducidas en el Senado.
Además, destacó la reciente colocación de San Juan por US$ 600 millones al 9,875%, un costo de financiamiento que, según Moreyra, sirve como referencia para dimensionar las condiciones actuales de acceso al crédito internacional para emisores argentinos.
El deterioro de los bonos soberanos también vuelve a poner el foco sobre la capacidad de Argentina para acumular reservas y afrontar sus compromisos financieros. El BCRA informó que la cuenta corriente cambiaria registró un superávit de US$ 806 millones en agosto, por encima de los US$ 413 millones de julio. Al mismo tiempo, las personas realizaron compras netas de dólares por US$ 2.463 millones, mientras que los egresos por dividendos y utilidades alcanzaron los US$ 469 millones.
En paralelo, el Tesoro enfrenta vencimientos por alrededor de $8,1 billones en la licitación de deuda en pesos de este lunes. El mercado sigue así de cerca tanto las necesidades de financiamiento como la evolución de las reservas, dos variables que pueden determinar la trayectoria de los activos argentinos durante los próximos meses.