Inflación: el mercado anticipa una posible suba de tasas a pesar del estancamiento económico
Los inversores exigen tasas reales positivas para permanecer en pesos en un contexto de suba leve pero persistente de los precios.

El mercado argentino de tasas de interés en pesos atraviesa una nueva fase de presión alcista, impulsada por la necesidad de sostener la demanda de moneda local y por el elevado costo de financiamiento del Estado.

En el segmento minorista, los plazos fijos muestran rendimientos nominales anuales (TNA) de entre 23% y 27% en los principales bancos, con picos de hasta 33% en entidades más pequeñas que compiten por captar depósitos.

Este nivel de tasas se ubica por debajo de los rendimientos que convalida el Tesoro en el mercado de deuda en pesos, donde en licitaciones recientes se aceptaron tasas cercanas al 40% anual para instrumentos de corto plazo.

La brecha refleja una característica central del escenario actual: el Estado paga rendimientos mucho más altos que los bancos para financiarse, lo que presiona al alza el resto de las tasas de la economía.

“Cuando se sacan todos los pesos de la plaza, y a veces en exceso, la situación de liquidez hace que suba la tasa de caución, del costo del cheque, de todo el costo financiero del sector privado…”, explicó el asesor financiero Walter Morales, de Wise Capital.

El trasfondo macroeconómico explica esta dinámica. Aunque la inflación se desaceleró respecto de los picos de 2023-2024 (118% vs. 32%), las expectativas siguen siendo elevadas y el mercado exige tasas reales positivas para permanecer en pesos.

Al mismo tiempo, el Gobierno enfrenta en 2026 vencimientos en moneda local por más de $180 billones, lo que obliga a ofrecer tasas altas para lograr renovar la deuda. En paralelo, el programa monetario restrictivo limita la liquidez en pesos y contribuye a encarecer el crédito.

En este contexto, los analistas del mercado local coinciden en que el sesgo de tasas seguirá siendo alcista durante 2026. @@FIGURE@@

La referencia implícita surge de la propia curva soberana: si el Tesoro continúa pagando rendimientos cercanos al 40% anual en el corto plazo, las tasas bancarias y de mercado tenderán a converger gradualmente hacia niveles más altos para evitar arbitrajes.

En términos prácticos, esto implica que los plazos fijos podrían acercarse a la zona de 30-35% TNA en los próximos meses si se mantiene la presión sobre la deuda pública en pesos.

“No sería descabellado un aumento de tasas en la mirada del gobierno. El BCRA viene llevando una política con sesgo contractivo, esto es más absorción de pesos y el foco puesto en sostener la estabilidad. Si la inflación no vuelve a bajar, para mantener tasas reales positivas puede verse obligado a subir la tasa de referencia”, relató el economista Leo Anzalone, del CEPEC.

Una suba de tasas en pesos tiene efectos mixtos sobre la economía. Por un lado, mejora el atractivo del ahorro en moneda local y reduce la dolarización de carteras, uno de los objetivos centrales del programa de estabilización.

Tasas reales positivas también ayudan a anclar expectativas y sostener la demanda de instrumentos en pesos, condición clave para la estabilidad financiera.

Sin embargo, el endurecimiento monetario también tiene costos, dado que se encarece el crédito a empresas y familias, lo que tiende a frenar el consumo y la inversión. Además, se eleva el costo financiero del Tesoro, incrementando el peso de los intereses en el gasto público.

De cara a los próximos meses, el mercado seguirá atento a tres variables: la trayectoria de la inflación, la capacidad del Tesoro para renovar deuda en pesos y la política monetaria. Si la desinflación avanza y baja el riesgo macro, las tasas podrían estabilizarse.

Pero si persisten las presiones fiscales y cambiarias, el escenario más probable es de tasas en pesos en ascenso durante 2026, consolidando un entorno de dinero caro y crecimiento moderado.

“A medida que baje la inflación, cuando el Gobierno lo logre, va a empezar a poder expandir más la base monetaria y distender las tasas de interés”, indicó el estratega Martín Polo, de Cohen Aliados Financieros.