La llegada de los nuevos bonos soberanos hard dollar AO27 y AO28 y la ampliación de sus rendimientos abrió un nuevo debate entre los inversores argentinos: ¿conviene quedarse en el tramo corto de la curva o estirar duration para capturar mayor ganancia?
Actualmente, el AO27 que vence en 2027 se negocia en el mercado de capitales con una tasa interna de retorno (TIR) del 5%, mientras que el AO28 que finaliza en 2028 ofrece un rendimiento cercano al 8,5% anual en dólares.
Debido a que ambos pagan cupón del 6% anual con flujo mensual y cuentan con amortización bullet, a simple vista parecen instrumentos casi idénticos, pero el calendario político cambia completamente la percepción de riesgo.
El bono más corto vence antes del recambio presidencial de 2027 y evita atravesar una eventual transición política. En cambio, el título de mayor duración ya incorpora el riesgo de un nuevo gobierno, posibles cambios en el programa económico y dudas sobre la continuidad del ajuste fiscal y financiero.
“La diferencia de tasas entre bonos que vencen dentro del actual mandato y aquellos con duration más larga muestra que el mercado sigue asignando una prima vinculada al escenario político y a la continuidad del programa económico”, relató Emilio Botto, jefe de Estrategia en Mills Capital.
“El spread entre AO27 y AO28 refleja justamente esa sensibilidad: más que la calificación crediticia puntual, hoy pesa la capacidad de sostener consistencia macroeconómica en el tiempo”, añadió.
Por este motivo, el AO27 tuvo una demanda más sólida desde su lanzamiento y muchos inversores lo consideran una especie de “parking hard dollar” de corto plazo. De hecho, en los círculos de inversores minoristas apareció una idea repetida: “Llegar al 2027 y después reevaluar”.
Para muchos operadores, el AO27 ofrece un equilibrio razonable entre rendimiento y riesgo soberano. No paga una tasa extraordinaria, pero sí permite capturar renta en dólares con menor volatilidad relativa y menor exposición política.
“Yo tomaría el riesgo, sobre todo relacionado a la mejora de calificación crediticia que hizo Fitch hace poco. El Gobierno no va defaultear la deuda, tiene exceso de dólares y, además, si en mayo el IPC vuelve a dar más bajo que en abril, jugaría a favor para el Gobierno”, sostuvo el consultor financiero Omar de Lucca.
En cambio, quienes eligen AO28 están haciendo la apuesta más agresiva de que el riesgo país siga bajando y que el escenario político continúe alineado con el actual programa económico. Si eso ocurre, el bono podría ofrecer no sólo el retorno del 8%, sino también ganancias de capital por compresión de spreads.
El problema es que la relación riesgo-retorno cambia drásticamente si el mercado empieza a dudar del escenario electoral o fiscal. Al tener mayor duration, el AO28 es mucho más sensible a movimientos de tasas y del riesgo país.
De todas formas, ni el 5% del AO27 ni l 8,5% del AO28 resultan atractivos si se tienen en cuenta las obligaciones negociables de empresas privadas, ya que estas brindan retornos similares o superiores, pero a cambio de un menor riesgo.
“No vale la pena correr el riesgo entre AO27 y AO28. De hecho, tampoco vale la pena correr el riesgo en AO27, porque uno va a comprar un bono que te paga aproximadamente un 5% anual en este momento y durante el año que viene va a haber una volatilidad muy importante, con lo cual ese interés no llega a pagar el riesgo de la volatilidad del bono”, señaló el asesor financiero Fernando Villar.
“Y en el caso del AO28, un 8,5% no llega a cubrir todos los riesgos que conlleva tener un bono que vence en el 2028 en posiblemente otro gobierno… Elijo a los mismos vencimientos la deuda corporativa, que va a ser una opción mucho mejor”, añadió.