El Gobierno nacional salió a celebrar este jueves el dato de inflación de agosto, que se ubicó en 1,7% mensual y se convirtió en el registro más bajo de los últimos 14 meses. La cifra, difundida por el Indec, también mostró una desaceleración de 0,4 puntos porcentuales respecto del 2,1% informado para julio.
Como ya es habitual, el presidente Javier Milei fue uno de los primeros en reaccionar. Luego de que el ministro de Economía, Luis Caputo, difundiera los principales números del Índice de Precios al Consumidor (IPC), el mandatario citó la publicación y escribió: “VAAAAAAAAMOOOOOO TOTO...!!!”.
El mensaje funcionó como una felicitación pública a su ministro de Economía y condensó la lectura oficial del dato: el 1,7% mensual fue presentado por el Ejecutivo como una señal de continuidad en la desinflación. En los primeros ocho meses de 2026, el índice acumuló una suba de 21,3%, mientras que la variación interanual se ubicó en 33,5%.
El detalle que destacó Caputo
Caputo fue el encargado de dar la primera interpretación económica desde el Gobierno. En su publicación en X, el titular del Palacio de Hacienda remarcó que el IPC de agosto representó “la menor suba desde junio del año pasado” y el ritmo más bajo para un agosto desde 2017.
Además del número general, el ministro puso el foco en la composición del índice:
- La inflación núcleo fue de 1,8% mensual.
- Los precios estacionales cayeron 0,9%.
- Los precios regulados avanzaron 2,2%.
El rubro Prendas de vestir y calzado registró una baja nominal de 0,6%, la segunda consecutiva y la séptima caída en los últimos 20 meses, según destacó Caputo.
La media móvil de tres meses de la inflación general se ubicó en 1,9%, con una baja de 0,1 puntos porcentuales frente a julio y una quinta reducción consecutiva, de acuerdo con el ministro.
El Gobierno buscó subrayar que el dato llegó luego de la aceleración registrada en julio y que volvió a ubicar la inflación mensual por debajo del 2%. Para la Casa Rosada, el resultado respalda el programa de estabilización basado en superávit fiscal, disciplina monetaria y desregulación de la economía.
Sturzenegger, Francos y el relato oficial
Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, también celebró el indicador y vinculó la evolución de los precios con la continuidad de las políticas oficiales.
“Tardará un mes más, tardará un mes menos. Pero si las políticas económicas son de país normal, la inflación va a ser de país normal. A seguir por este camino. Felicitaciones ministro”, escribió el funcionario en referencia a Caputo.
Otros dirigentes del oficialismo se sumaron a la reacción. Guillermo Francos, ex jefe de Gabinete, sostuvo que Milei se había comprometido a reducir la inflación y que el nuevo dato confirmaba el “rumbo virtuoso de estabilización y crecimiento” del Gobierno. En esa línea, atribuyó la desaceleración a decisiones de orden macroeconómico y monetario.
También el vocero presidencial Adrián Ravier planteó que la inflación mantiene un “sendero decreciente” y contrapuso la actual estrategia con los controles de precios. Según su mensaje, la baja se explica por el ordenamiento de la macroeconomía y el fin de la emisión para financiar el déficit fiscal.
El desafío detrás de la celebración
El 1,7% de agosto es una referencia políticamente relevante para el Gobierno porque representa la variación mensual más baja desde junio de 2025 y llega en un momento en que la administración Milei busca consolidar la desinflación como principal resultado de su programa económico.
Sin embargo, el número todavía deja una inflación anualizada elevada: los precios acumulan un avance de 33,5% en los últimos doce meses. A la vez, el índice núcleo —que excluye componentes estacionales y regulados— se ubicó levemente por encima de la inflación general, en 1,8%, una señal que el mercado seguirá de cerca para evaluar la persistencia de la desaceleración.
La lectura del oficialismo es clara: el resultado de agosto ratifica que el proceso de normalización avanza. El desafío será sostener esa tendencia en los próximos meses, en un contexto donde la evolución del tipo de cambio, las tarifas reguladas, los salarios, el consumo y la actividad económica seguirán definiendo el ritmo de los precios.