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(Photo by Luciano Gonzalez/Anadolu via Getty Images)

Elecciones en Brasil: comienza en la cuenta regresiva electoral y los mercados ya recalculan el riesgo político

Esteban Monte

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El creciente desafío fiscal y la capacidad del próximo gobierno para gestioarlo es la principal preocupación de los inversores Qué indican los precios de sus activos

28 Julio de 2026 17.40

A poco más de dos meses de las elecciones presidenciales, Brasil ya comenzó a vivir un cambio de clima que trasciende a la política y se refleja con fuerza en los mercados financieros. Aunque las campañas apenas empiezan a tomar forma y las candidaturas aún se están oficializando, los inversores ya modificaron su posicionamiento frente a un proceso electoral que consideran decisivo para el rumbo económico del país.

Los informes publicados por Bank of America y BNP Paribas coinciden en un punto central: la elección de octubre ya empezó a ser incorporada en los precios de los activos brasileños. El calendario electoral avanza con el inicio de las convenciones partidarias, que se extenderán hasta el 5 de agosto, mientras que la inscripción definitiva de candidatos vencerá el 15 de ese mes. A partir de allí comenzará formalmente la campaña hacia la primera vuelta del 4 de octubre, con un eventual balotaje previsto para el 25 del mismo mes.

Sin embargo, detrás de esa agenda política hay un debate mucho más profundo. Para los grandes inversores internacionales, el verdadero interrogante no pasa únicamente por quién ocupará el Palacio del Planalto, sino por la capacidad del próximo gobierno para enfrentar el creciente desafío fiscal de Brasil.

Bank of America sostiene que la sostenibilidad de la deuda pública será el principal problema económico que heredará la próxima administración. Durante el tercer mandato de Luiz Inácio Lula da Silva, la deuda bruta del sector público pasó de representar el 71,4% del Producto Interno Bruto a una proyección cercana al 83,1% para fines de 2026. 

Según los cálculos de la entidad, estabilizar esa trayectoria requerirá un esfuerzo fiscal equivalente a alrededor del 3,5% del PIB, una tarea que luce particularmente compleja debido a la rigidez del gasto público brasileño. Más del 90% del presupuesto corresponde a partidas obligatorias, como jubilaciones y programas sociales, lo que limita considerablemente el margen para realizar recortes significativos. En ese contexto, el banco considera que una estrategia más realista consistiría en moderar el ritmo de crecimiento del gasto para permitir que la expansión de la economía y de la recaudación mejore gradualmente el resultado fiscal.

La comparación con Argentina aparece de manera inevitable. Mientras la administración de Javier Milei logró implementar un ajuste cercano al 5% del PIB mediante una fuerte reducción del gasto, BofA advierte que Brasil enfrenta restricciones estructurales muy distintas. La elevada proporción de gastos obligatorios convierte cualquier consolidación fiscal en un desafío mucho más complejo desde el punto de vista político e institucional, aun cuando el esfuerzo requerido sea menor en términos porcentuales.

milei bolsonaro (Photo by Allison Sales/NurPhoto via Getty Images)
Javier Milei y el candidato a presidente de Brasil Flavio Bolsonaro (Photo by Allison Sales/NurPhoto via Getty Images)

Esa preocupación ya empezó a trasladarse a los mercados, aunque de una manera diferente a la observada en otros procesos electorales. BNP Paribas señala que, hasta el momento, las tasas de interés reflejan mucho más claramente el aumento del riesgo político que el tipo de cambio. En otras palabras, los inversores encuentran más eficiente expresar una visión cautelosa sobre Brasil a través de la curva de rendimientos que comprando dólares contra el real.

La explicación es doble. Por un lado, el contexto internacional continúa favoreciendo a monedas de alto rendimiento como el real gracias a la debilidad global del dólar y al elevado diferencial de tasas que ofrece Brasil. Por otro, muchos inversores extranjeros todavía consideran que el escenario político no implica un cambio radical respecto del statu quo, lo que ha evitado una depreciación sostenida de la moneda brasileña.

Eso no significa que el mercado permanezca tranquilo. BNP Paribas espera que la volatilidad aumente conforme se acerque octubre y recuerda que, históricamente, las semanas previas a las elecciones suelen estar acompañadas por una aceleración del riesgo implícito en el mercado cambiario. La entidad considera que todavía existe margen para que las primas de riesgo aumenten antes de la votación, especialmente en las opciones sobre el real, aunque aclara que un deterioro importante del tipo de cambio requeriría también un cambio significativo en el contexto internacional.

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Los escenarios posteriores a la elección también ocupan un lugar destacado en el análisis de los estrategas. Según BNP Paribas, si el resultado electoral implica una continuidad del actual rumbo político, el real podría recuperar parte de la prima de riesgo acumulada durante la campaña, favorecido nuevamente por sus fundamentos externos. Sin embargo, las tasas de interés probablemente permanecerían elevadas debido a las persistentes dudas sobre la disciplina fiscal y sobre el margen que tendría el Banco Central para iniciar un ciclo de recortes.

En cambio, un eventual cambio de liderazgo podría generar una reacción más intensa en los mercados. El banco considera que ese escenario abriría espacio para una rápida reducción de las primas de riesgo, tanto porque los inversores otorgarían inicialmente el beneficio de la duda a la nueva administración como porque una mejora en las expectativas fiscales permitiría reducir gradualmente las expectativas de inflación y, con ello, aliviar la presión sobre la curva de tasas.

Con más de dos meses por delante hasta la primera vuelta, el proceso electoral brasileño todavía tiene numerosos capítulos por escribir. Pero en los mercados ya existe una certeza: la campaña comenzó mucho antes de que aparezcan las boletas. 

Mientras la política define candidatos y alianzas, los inversores ya empezaron a evaluar cuál será la capacidad del próximo gobierno para ordenar las cuentas públicas, preservar la credibilidad fiscal y sostener la estabilidad financiera de la mayor economía de América Latina. En definitiva, para Wall Street, la elección de octubre será menos un plebiscito sobre nombres propios que una prueba sobre el rumbo económico que Brasil estará dispuesto a seguir durante los próximos años.

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