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El sistema eléctrico está al borde de una crisis y ya se habla de un verano con muchos cortes

Fernando Heredia

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Esta semana habrá una reunión en el Directorio de Cammesa para evaluar esta problemática que afecta a la generación, el transporte y la distribución.

05 Julio de 2024 08.00

A pesar de estar en pleno invierno donde la principal preocupación siempre pasa por la tensión en el sistema gasífero, los especialistas de energía empiezan a alertar un problema mucho más grande en el segmento eléctrico que podría reflejarse en el próximo verano.

Al histórico problema de distribución que provoca cortes de luz en cada pico de calor, hace algunos años se le sumó la saturación del transporte y ahora se agrega una situación muy frágil en el segmento de generación por primera vez en muchas décadas.

Según datos de la consultora Economía & Energía, a partir del 2021, la incorporación de potencia instalada de generación sufrió un estancamiento al pasar de crecer a una tasa del 4,8% anual en los años previos, a un 0,8% desde ese momento y un 0,45% en el último año.

El problema es que la demanda crece a un ritmo mayor y, en particular, los picos máximos de demanda. En 2023, la demanda total de energía eléctrica se expandió un 1,5% con relación al año previo y un 9,3% con respecto a 2019, con un claro liderazgo de los usuarios residenciales (17,6%) que al tener un consumo atado a las temperaturas hacen que los picos sean más elevados.

Por ejemplo, en febrero de 2024, en plena recesión económica, se registró un nuevo pico máximo en la demanda de potencia debido al consumo residencial. A lo largo de la última década, el pico de potencia creció por encima de la demanda media. Mientras que entre el verano de 2014 y el verano de 2024 la demanda máxima de potencia se expandió un 23% (+ 5,6 GW), la demanda media se incrementó un 13% (+ 1,9 GW). 

De esta manera, el sistema exige una serie de reformas que no fueron realizadas para adaptarse a este comportamiento que implica un sobrecosto al precisar una potencia disponible con bajo factor de utilización durante el año. El efecto más concreto de la falta de reacción a este fenómeno fue la reducción del porcentaje de reserva media de potencia del sistema y del porcentaje mínimo de reserva, que llegó a estar por debajo de los niveles mínimos aconsejables. En otras palabras, se necesita de una serie de centrales que funcionen como back up para estar listas ante un pico de consumo por una ola de calor.

Las máquinas más adecuadas para eso son las térmicas, justamente las que más cayeron en los últimos años. “Ya es un problema hoy, no sólo a futuro. Como la remuneración de la generación viene ajustándose por debajo de los niveles de la economía, unos cuantos generadores ya han pedido la desvinculación de las máquinas más ineficientes (tienen muy poco despacho y los ingresos no les permiten mantenerlas). Otras de despacho medio y caro de mantener, no les están invirtiendo nada de dinero y, por eso, las declaran indisponibles”, explica a Forbes un experto en el área.

El complejo escenario ya se observaba el año pasado cuando la cartera a cargo de Flavia Royón lanzó una licitación para incorporar nueva oferta de generación térmica con el objetivo de modernizar el parque. En una de las últimas medidas de la ex secretaria, se adjudicaron 28 proyectos por una potencia de 3.300 MW, pero con el cambio de Gobierno se suspendió la firma de contratos y todavía no hay novedades al respecto.

“El Gobierno actual no quiere saber nada con la contratación de generación por parte de CAMMESA. Además de lo anterior, también hubo una convocatoria a realizar ampliaciones de transporte para reducir las limitaciones en la transmisión y permitir el ingreso de nueva generación (principalmente renovable), lo que también colaboraría en reducir los riesgos de desabastecimiento que se están viendo desde hace un tiempo. Ya fue informado por CAMMESA en más de una oportunidad y no serán las últimas”, advierten desde la mayorista eléctrica.

En el sector indicaron a Forbes que estos días se trató justamente este tema en una reunión de Directorio de Cammesa para evaluar la situación del abastecimiento de la demanda en el corto y mediano plazo.

Aún cuando se autorice esta licitación o se de paso a una nueva, las centrales demoran unos dos años en construirse. Lo mismo sucede con la ampliación de la capacidad de transporte. Con lo cual, los problemas de abastecimiento serían una constante durante bastante tiempo.

“Incluso si se actualizan las remuneraciones, la capacidad de generación no cambiará drásticamente. Si el verano viene muy cálido, lo veo difícil que pasemos sin problemas. Esperemos que salte por el lado de la distribución”, agregan a este medio.

Desde el Gobierno niegan que pueda haber problemas de generación en el corto plazo y aseguran que cualquier corte vendrá del lado de la distribución. Otros analistas, en tanto, ratifican que el escenario será muy preocupante dentro de dos años por la posible recuperación económica que demandará más energía, pero no están tan seguros del efecto en el corto plazo.

“Las consecuencias la vamos a sufrir el año que viene o en el siguiente, salvo que tengamos dos años seguidos de recesión. Este verano dependerá de las obras de los gasoductos porque hay muchos ciclos parados en el NOA por no tener gas que pasarían a funcionar”, dice Oscar Medina, investigador del Instituto de Energía de la Universidad Austral. 

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