El mercado petrolero atravesó un fuerte salto de precios tras los nuevos ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, un escenario que elevó el temor a un bloqueo prolongado del Estrecho de Ormuz. La posibilidad de interrupciones en la producción y en el transporte global de crudo impulsó una suba histórica del petróleo, con incrementos que superaron el 12% en pocas horas.
El crudo para entrega en mayo cotizó hoy con un avance del 12,8% y llegó a US$104,53 por barril durante la mañana. En paralelo, los contratos del West Texas Intermediate (WTI) para entrega en abril subieron cerca del 12% y se ubicaron en US$101,76. Durante los primeros momentos de la rueda, las cotizaciones alcanzaron niveles aún más altos. Los futuros del Brent tocaron US$119,5 por barril, mientras que el WTI registró un máximo intradiario de US$119,48.
El salto en los precios respondió al deterioro del escenario geopolítico en Medio Oriente. Durante el fin de semana se registró una nueva serie de bombardeos de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán, entre ellos depósitos de petróleo. Ese contexto generó temor en los mercados ante posibles restricciones prolongadas en la oferta mundial de energía.
Al mismo tiempo, varios productores clave de la región redujeron su actividad. Irak y Kuwait suspendieron parte de su producción de crudo, mientras analistas del sector energético advirtieron que Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita podrían enfrentar dificultades si el Estrecho de Ormuz permanece cerrado durante un período extenso.
La relevancia del paso marítimo resulta determinante para el mercado energético global. Cerca del 20% del petróleo y gas del mundo circula por esa vía estratégica. Sin embargo, el tráfico marítimo prácticamente se detuvo desde el inicio del conflicto.
Ante ese escenario, especialistas del sector advirtieron que el sistema energético global podría enfrentar una situación inédita si el bloqueo persiste. “Aunque hay reservas de petróleo en todo el mundo, el punto es que si este cierre del Estrecho persiste, esas reservas de petróleo, si se despliegan, se agotarán y vamos a estar en una situación en la que, con la producción de petróleo realmente cerrada, en Irak y posiblemente en Kuwait y tal vez incluso con el tiempo en Arabia Saudita, vamos a estar en una crisis como nunca hemos visto antes”, afirmó Atkinson en CNBC.
Consultado sobre el posible techo de los precios, el analista respondió con cautela: “Lo siento, estamos entrando en el terreno de las conjeturas. Es decir, no hay precedentes. El cielo es el límite”.
Antes de la apertura de los mercados en Buenos Aires, el riesgo país de la Argentina llegó a 603 puntos básicos por la baja en el precio de los bonos en Wall Street. Así, el indicador marcó una suba de 4,8% frente al cierre de las operaciones del viernes. Con el arranque de la rueda, el riesgo país recortó la suba y bajó a 593 puntos básicos (3,13%).
Por su parte, el Nikkei 225 de Japón se desplomó más de 5%, en una rueda marcada por fuertes pérdidas en los mercados asiáticos. En esa misma línea, los principales índices de Wall Street operaron en rojo: el S&P 500, el Nasdaq Composite y el Dow Jones mostraron bajas superiores al 1%, @@FIGURE@@
La semana pasada, el S&P 500 cayó 2%, pero las acciones de empresas de baja capitalización, más sensibles al ciclo económico, y los bancos sufrieron bajas más marcadas. En cambio, las grandes tecnológicas, representadas por el grupo Magnificent 7, rindieron mejor pese a su flojo desempeño en lo que va del año.
Desde que empezaron las hostilidades el 28 de febrero, el dólar estadounidense se fortaleció, algo habitual por su condición de activo de refugio. Los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. a 2 y 10 años subieron. Parte de ese avance respondió a expectativas de inflación más altas.
Las acciones defensivas, menos sensibles al ciclo económico, rindieron mejor que las acciones cíclicas, más ligadas a la actividad, desde el inicio del conflicto con Irán. Ese movimiento reflejó una mayor preocupación del mercado por el rumbo de la economía de EE.UU.