El Gobierno pone los USD 200 millones que faltaban para revertir el Gasoducto Norte
Ante el peligro de que falte gas en el NOA y la falta de financiamiento privado, se usarán fondos públicos para completar la obra que permite llevar el gas de Vaca Muerta al norte del país.

La urgencia de iniciar cuanto antes la reversión del Gasoducto Norte por el peligro latente de que falte gas en el norte argentino en el próximo invierno, hizo que el Gobierno decida utilizar fondos públicos para completar el financiamiento de la obra justo en un momento en el que discute con el FMI la meta del déficit fiscal.

Frente a la falta de interés del sector privado y sin tener tiempo de negociar términos y condiciones de este repago crediticio, este jueves la Secretaría de Energía publicó una Resolución en el Boletín Oficial que instruye a Cammesa y a Enarsa “a realizar una operación de crédito reintegrable” con los fondos de estabilización del mercado eléctrico mayorista.

Se trata de un ingreso de alrededor de 200 millones de dólares que la mayorista eléctrica recaudó de las exportaciones de electricidad a Brasil durante los últimos dos veranos y que permitirían completar el esquema financiero junto a los 540 millones que se obtuvieron de la Confederación Andina de Fomento (CAF).

Fuentes del sector energético consultadas por Forbes aseguraron que la decisión del Ejecutivo es correcta, ya que no había tiempo para organizar un procedimiento tan complejo entre todos los actores. 

“No veo al sector privado con ganas de poner estos recursos porque son para abastecer al mercado interno y hay un tema regulatorio de tarifas que no les permita recuperar la inversión. El Estado va a tener que rascar la olla y poner ese dinero aquí y también en el segundo tramo del Néstor Kirchner que va hasta San Jerónimo”, asegura el consultor y ex ministro de Energía de Bolivia, Álvaro Ríos.

El director de Gas Energy Latin America sostiene que el impacto positivo de esta obra es tal, que permitirá repagar esta inversión muy rápidamente. “El Estado tiene que encararlo porque, de otra manera, se quedan importando más líquidos, derivados del petróleo y hasta más GNL porque Bolivia ya no va a enviar más gas firme desde 2024. Enviarán solo volúmenes interrumpibles”.

Este declino en la producción de Bolivia deja a Córdoba y al NOA en un estado de vulnerabilidad absoluta, ya que no tienen otra forma de abastecimiento hasta que se permita que el gas de Vaca Muerta acceda al sistema norte de transporte con esta obra.

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“El proyecto que constituye una obra fundamental y estratégica para la sustitución total de las importaciones de gas natural desde el Estado Plurinacional de Bolivia y el abastecimiento de los usuarios de las provincias del centro y norte del país con gas natural de Vaca Muerta, y principalmente el abastecimiento a las centrales termoeléctricas ubicadas en dicha región que dependen actualmente del gas importado para poder generar energía”, afirma la Resolución oficial.

Eso sí, todos los especialistas y empresas del sector manifiestan que en una segunda etapa que llevaría la capacidad del caño de 19 a 29 Mm3/d y habilitaría saldos exportables, el dinero deberá provenir de firmas privadas.

“Cualquiera que sea el Gobierno próximo, probablemente permita que el sector privado sea el que encare las obras que faltan destinadas a la exportación, ya con otro tipo de tarifas. No veo al estado justificando plata que no tiene para hacer gasoductos para exportar”, dice Ríos.