La Reserva Federal inició ayer su segunda reunión bajo la conducción de Kevin Warsh, en medio de un escenario complejo marcado por la persistencia de la inflación y las presiones políticas que generan incertidumbre en el mercado. Descartado hace meses el sendero que se esperaba a principio de año de recortes a la tasa de interés, el mercado ahora también descarta la posibilidad de una suba. En el rango de 3,5% y 3,75% desde diciembre, la mayoría de los analistas anticipa que se mantendrán sin cambios por quinta vez consecutiva. Sin embargo, la convicción del mercado es menos firme que en ocasiones anteriores: un tercio de los inversores considera posible un nuevo aumento de tasas, dado el repunte de los precios de la energía por la guerra en Oriente Medio y la inflación que se mantiene en torno al 4,1% interanual, muy por encima del objetivo del 2% fijado por la Fed. La decisión se anunciará a la tarde, seguida de una conferencia de prensa de Warsh y resulta clave para los mercados emergentes, particularmente la Argentina.
Es, por caso, lo que sugiere Ricardo Dessy, economista jefe de Citi para América Latina Sur, para quien el principal desafío que enfrenta el programa económico argentino no está en los desequilibrios internos, sino en un eventual cambio del escenario financiero internacional.
En una presentación ante periodistas, afirmó que "el mayor riesgo es una suba de tasas", ya que un endurecimiento de la política monetaria global podría alterar las condiciones que hoy favorecen a la economía local.
Según el ejecutivo, una aceleración de la inflación internacional, impulsada por los conflictos en Medio Oriente y Europa y el encarecimiento de las materias primas, podría obligar a los principales bancos centrales a elevar las tasas de interés. Ese escenario provocaría un fenómeno de "fly to quality", con una migración de capitales desde los mercados emergentes hacia los países desarrollados.
Cuando la tasa de los bonos del Tesoro de Estados Unidos era cercana al 2%, mientras los bonos argentinos rendían alrededor del 9%, la diferencia de rendimiento era muy amplia.
Para muchos inversores era una decisión relativamente sencilla asumir algo más de riesgo para obtener un retorno muy superior, sobre todo porque una tasa del 2% apenas alcanzaba para compensar la inflación estadounidense.
Hoy el escenario cambió. Con el Treasury a 10 años rindiendo entre 4,5% y 4,7%, y los bonos argentinos alrededor del 8%-8,5%, la prima por asumir el riesgo argentino se redujo considerablemente.
El economista advirtió que ese cambio tendría un impacto directo sobre Argentina, debido a que buena parte de las inversiones previstas en sectores estratégicos, como Vaca Muerta y la minería, dependen de condiciones financieras internacionales favorables.
"Si se produjera un nuevo episodio de fly to quality, Argentina podría verse perjudicada porque los inversores reducirían su exposición a activos locales. Esa mayor oferta de bonos argentinos haría caer sus precios y, como consecuencia, subirían sus rendimientos (tasas)", relató Sebastián Azumendi, operador en Adcap Grupo Financiero.
Aun así, Dessy se mostró "moderadamente optimista" sobre la marcha de la economía argentina. "Somos un país vulnerable con poco nivel de reservas, pero estamos viendo un contexto de estabilidad y previsibilidad", señaló.
También consideró que la situación fiscal "está consolidada", al destacar que el país acumula tres años consecutivos de superávit y que las recientes caídas de la recaudación representan ajustes "en el margen" que no modifican la tendencia de fondo.
Respecto del programa financiero presentado por el Ministerio de Economía para cubrir los vencimientos en dólares hasta 2027, indicó que descansa sobre supuestos exigentes en un contexto internacional incierto, aunque evaluó positivamente la estrategia mientras se mantengan las actuales condiciones de los mercados.
En materia de inflación, Dessy proyectó que el proceso de desinflación continuará, aunque con una desaceleración más gradual. "Creemos que la inflación mensual va a estar entre el 1% y el 1,5% por los próximos meses, hasta un año", afirmó. Además, estimó que la economía crecerá entre 2,9% y 3% este año y sostuvo que la mejora de la estabilidad económica fortalece las perspectivas del Gobierno de cara al próximo ciclo electoral.