En la apertura del AmCham Summit 2026, el ministro de Economía Luis Caputo trazó un diagnóstico optimista sobre el rumbo económico del país, en la antesala de la publicación del dato oficial de inflación de marzo. Con un tono enfático y dirigido al empresariado, defendió la estrategia del Gobierno y anticipó una inminente desaceleración del índice de precios.
Inflación: un fenómeno monetario en transición
Caputo reconoció que el dato de marzo se ubicaría “por encima del 3%”, en un contexto en el que la inflación lleva diez meses sin mostrar una baja sostenida. Sin embargo, relativizó la dinámica reciente al atribuirla a factores transitorios.
Según explicó, el proceso de desinflación iniciado en 2024 se vio interrumpido por una fuerte caída en la demanda de dinero durante el período electoral, con una dolarización cercana al 50% del M2. “La inflación es un fenómeno monetario, resultado del exceso de oferta o de la caída en la demanda de dinero”, sostuvo.
En esa línea, aseguró que el sistema económico aún está “purgando” ese shock, pero destacó como señal positiva la recuperación incipiente de la demanda de pesos. “A partir de abril vamos a ver una desaceleración importante”, proyectó.
Sin trade-off: desinflación con crecimiento
Uno de los ejes centrales de su discurso fue rechazar la idea de un conflicto entre estabilidad de precios y actividad económica. “No coincido con ese trade-off entre inflación y crecimiento”, afirmó.
Por el contrario, planteó un escenario de “proceso virtuoso” en el que ambas variables mejoren simultáneamente. Incluso fue más allá: anticipó que los próximos 18 a 20 meses podrían ser “los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas”.
La clave, explicó, radica en la estabilización macroeconómica, condición necesaria —aunque no suficiente— para atraer inversiones. “Sin previsibilidad no hay inversión”, resumió.
Inversiones y clima de negocios: el rol del RIGI
Caputo destacó que el Gobierno avanzó en un ajuste “por decisión política”, no forzado por el mercado, lo que —según su visión— fortalece la credibilidad frente a inversores.
En ese marco, subrayó el impacto del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que ya acumula más de 35 proyectos aprobados por más de US$80.000 millones. De ese total, unos 13 proyectos por US$28.000 millones entrarían en ejecución en el corto plazo. @@FIGURE@@
Además, mencionó avances en infraestructura —como la puesta en marcha de 9.000 kilómetros de corredores viales— como parte del paquete para mejorar la competitividad sistémica.
Cambio de modelo: competencia y reconversión
El ministro también abordó uno de los puntos más sensibles: el impacto del nuevo modelo sobre el entramado productivo. Frente a empresarios que advierten caída del consumo, Caputo respondió que “el consumo cambió”, en un contexto de mayor competencia y apertura.
Planteó que el esquema actual revierte décadas de incentivos “incorrectos”, caracterizados por déficit fiscal, presión impositiva y proteccionismo. En contraste, el nuevo modelo apunta a bajar impuestos, eliminar el financiamiento monetario y fomentar la competencia.
Para ilustrarlo, contrapuso casos empresariales: desde firmas que deciden retirarse ante el nuevo escenario hasta otras que invierten y ganan mercado, incluso exportando. “La gente es la que se beneficia con mejores productos y precios más bajos”, enfatizó. @@FIGURE@@
Empleo y transición sectorial
Sobre la pérdida de empleos industriales —estimada en 1.500 puestos mensuales—, Caputo admitió que el proceso de transición genera tensiones, pero lo enmarcó en una transformación global.
Aseguró que el empleo total creció en más de 200.000 puestos, aunque con mayor peso del sector informal, y defendió la reconversión hacia servicios como una tendencia estructural. “Para que haya empleo sostenible, tiene que haber inversión”, insistió.
Mensaje al empresariado
En el cierre, Caputo dejó un mensaje directo al sector privado: abandonar estrategias defensivas y adaptarse al nuevo contexto. “Cambió la música, hay que cambiar el paso”, sintetizó.
Con una fuerte apuesta a la continuidad del rumbo económico, concluyó que Argentina “va a ser el país que más va a crecer en los próximos 30 años”, invitando a los empresarios a participar activamente del proceso.